Se dejó todo en la cancha

Por: Alberto Díaz.–

Millonarios llegó a Medellín a proponer partido, no se escondió ni dejó nada al azar. Solo su incapacidad goleadora y la desconcentración y mal retroceso en las jugadas de gol del rival dieron al traste con un mejor resultado. Causa dolor y hasta indignación la eliminación del torneo, solo queda el honor en el último clásico.

Lo que no se puede desconocer es la entrega y voluntad de los jugadores en la cancha. La intención inicial fue controlar el balón, tocar de una y poblar el medio campo para no dejar pensar el rival. Durante el primer tiempo y parte del segundo la estrategia funcionó, pero el dim supo despertar y cambiar el ritmo del partido por momentos sin ser dominador ni pasar por encima al visitante.

Salvo los dos errores la defensa estuvo atenta y seria. Los volantes de marca y ofensivos trabajaron por cerrar el partido y llegar al gol. Insúa y Mayer aportaron claridad y esfuerzo. Blanco en el bloqueo, Vargas y Robayo con la misión de incomodar al rival. Agudelo solo arriba pero inquietando cada vez que tenía el balón. Silva intentó sin suerte. Vikonis, sin culpa en las anotaciones, con gran despliegue y oportunidad en los saques.

Capítulo aparte la aparición en las canchas de Mario González, de buen trabajo, sacando el equipo del fondo y entregando el balón con pases precisos y buscando claridad en el fondo.
Del profesor Rubén Israel y su cuerpo técnico no tengo dudas, tipo trabajador y conocedor de ligas de fútbol, el tiempo le dará la razón.

Señores directivos, ustedes son los únicos culpables de este asunto. Su ineptitud en materia deportiva, su desconocimiento en temas de contrataciones, su poco amor por la camiseta y la divisa, su funesta aparición como mayoritarios del club. Más temprano que tarde Unidos por Millonarios deberá reaparecer (integrando la hinchada) para marcar el camino de su caída.

Albiazul saludo.

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