Otra vez

El Tiempo y El Espectador trajeron en el día de la Inmaculada los datos de cómo la Policía de Santos espía a periodistas en sus celulares, correos y movimientos. Dentro de esos periodistas aparece una y otra vez mi nombre. No es la primera vez que sufro ese trato, ya fui víctima pública de chuzadas. Pero donde siga vigente la estructura farisea que se jodió a este país, no van a parar. Mientras el presidente Santos hablando a los policías jura y rejura que bajo su gobierno no hay chuzadas ni censuras, ni la libertad de prensa va a ser pisoteada, sus policías, los suyos, nos persiguen, nos espían y nos amedrentan para que no sigamos contándole al país lo que pasa.

Yo hago diariamente una columna en ADN, un periódico con amplia circulación pues es gratuito y se reparte en las 5 más grandes ciudades del país. También la comento a las 6 y 15 am en Todelar con Artunduaga y la reproduzco en esta página y la reenvío a 30 mil suscriptores por email.

Lo seguiré haciendo mientras me mantenga con vida. Sin embargo, donde la posición farisea del presidente Santos continúe, y le diga al mundo que aquí hay libertad de prensa y que no se persigue a los periodistas y que ni él ni los suyos intervienen ante los dueños de los medios para que nos saquen por opinar en su contra, (como ya lo hicieron conmigo en La Luciérnaga), pero él ordena lo contrario a sus policías, esto irá de mal en peor. Y lo peor, en mi caso, debería ser la muerte.

  Share: