Súplicas al Niño Dios

Por: Uriel Ortiz  (*)

Querido Niño Dios:

Es apenas obvio que todos los Colombianos queremos la Paz para nuestro País, pero de allí a que se firme violando los más elementales principios de nuestro Estado de Derecho, es coartar nuestras libertades individuales, no podemos construir una paz sobre millones de víctimas que esperan el resarcimiento moral y económico por parte de la guerrilla: voladuras de las infraestructuras del País, asesinatos en serie, violaciones de humiles campesinas aun siendo menores de edad, reclutamiento de menores de edad, desplazamientos forzados y en fin toda una horda de atrocidades, con clara violación de los más elementales principios del derecho internacional humanitario. El factor violencia, ha sido la comidilla del día a día de este grupo subversivo, que hoy si bien es cierto, clama por una paz sincera y verdadera, deben responder por los crímenes cometidos. 

En consecuencia, querido Niño Dios: de paso por este bello pero martirizado País, debes visitar a nuestro presidente Juan Manuel Santos en el  Palacio de Nariño, para que le pegues un tirón de orejas y le muestres las parrillas eternas que lo esperan por estar abusando de su poder como gobernante, principalmente al  comprometer nuestras instituciones democráticas para el acuerdo de paz con la guerrilla de las farc, que desde hace más de sesenta años nos tiene encañonados, cometiendo todo tipo de abusos contra la población civil y sembrando nuestros campos de tumbas y calvarios.

El país del cual te hablo querido Niño Dios, se llama Colombia, está ubicado en el planeta tierra, pleno de recursos naturales y humanos, con diversidad de climas, pero desgraciadamente donde ocurren las cosas más inverosímiles del universo, puesto que el monstruo de la corrupción tiene dominados los tres poderes públicos: Ejecutivo, Legislativo y Judicial,  paseándose por todas las instituciones del Estado, impartiendo órdenes y repartiendo mermelada marca santista a diestra y siniestra, muchos se atrevan a decir que “Colombia es mas corrupción que Estado de Derecho”. 

Prueba de ello, son las elecciones del 25 de octubre, resultaron electos: diez gobernadores, cientos de alcaldes, diputados y concejales, que el primero de enero de 2016 se posesionarán de sus cargos aún teniendo cuentas pendientes con la justicia, creando serias incertidumbres a sus departamentos y municipios, no obstante que bajo la gravedad del juramento, al inscribir sus candidaturas, se comprometieron representar dignamente a sus electores, y juraron  a pie juntillas no tener ningún problema de orden legal para ejercer sus cargos por elección popular.

Pero hay algo más grave querido Niño Dios, que va a suceder en este bello país llamado Colombia, es el proceso de paz que el presidente Juan Manuel Santos, desde hace mas de tres años  adelanta con la guerrilla de las farc , de acuerdo al cronograma inicialmente acordado se dijo que no se comprometerían las Instituciones del Estado de Derecho, – defendidas y sangre y fuego por nuestras Fuerzas Armadas-, lamentablemente está ocurriendo todo lo contrario: estos narcoterroristas que nos tienen encañonado desde hace más de sesenta años, cometiendo todo tipo de delitos atroces contra la población civil, apuestan a ser los victimarios del conflicto armado:

El Papa Francisco, en su visita pastoral de hace unos meses a la Habana – Cuba donde se lleva a cabo la negociación entre gobierno y representantes del las farc, manifestó muy escuetamente: “Colombia no puede darse el lujo de fracasar en un nuevo proceso de paz; pero la paz hay que hacerla con justicia social, sin violar las instituciones democráticas que regulan su Estado de Derecho”, lamentablemente querido Niño Dios, el presidente Santos no está cumpliendo con estos preceptos, que además fueron acordados desde los inicios de la negociación en noviembre de 2012.

Se dice que el acuerdo de paz que se firme finalmente va a ser refrendado por los ciudadanos mediante un Plebiscito, en el que se diga simplemente: SI o NO, con un umbral del 13% lo que equivaldría a que solo tres millones cuatrocientos mil votantes, definan el futuro del proceso paz, lo que según expertos en estas lides es totalmente ventajoso para el SÍ, puesto que el señor Gobierno dispondrá de toda la maquinaria oficial para hacerlo aprobar.

Pero además querido Niño Dios, es un despropósito pretender construir la paz en nuestro País, sobre tantas injusticias sociales, me permito señalar unas cuantas:

1º- El cementerio de instituciones del Sector Agropecuario: es la peor vergüenza para nuestro País, cada cierto tiempo se construye una entidad, a los pocos años aparece que es totalmente inviable, puesto que fue robada y saqueada por los agentes del Estado, como por ejemplo: el Ina; Idema; Inderema; Incora; Caja de Crédito Agrario Industrial y Minero; Flota Mercante Gran Colombiana; Aerolíneas Centrales de Colombia “ACCES” y últimamente el Incoder, todas han caído bajo el manto de la corrupción, con un liquidador para que las ayude a bien morir, pero después de ocurrido este trámite, continúan dado coletazos de supervivencia, puesto que es un negocio montado para tiempo indefinido.

2º- La Salud: casi que en un 50% de los Colombianos, carecen en los actuales momentos de un servicio de salud, todas las: IPS y EPS, han colapsado víctimas de la corrupción y quienes, son sus defraudadores amasan extravagantes fortunas sin que nada les pase, a lo sumo se les da la casa por cárcel, es común ver morir pacientes en las puertas de los hospitales. 

3º- Hacinamiento Carcelario: son miles y miles de internos que un día tuvieron la desgracia de caer en una cárcel, pero que en los actuales momentos atraviesan la peor situación de toda su vida, sin las más mínimas garantáis para pagar la condena, rehabilitarse y luego reencontrarse con la sociedad. Pero son miles los internos que se encuentran injustificadamente, simplemente por marrullas jurídicas de algunos jueces y magistrados con abogados corruptos. 

4º- Deudores Hipotecarios UPAC/UVR, son casi dos millones de compatriotas que se encuentran a punto de perder sus viviendas, puesto que un día tuvieron la desgracia de caer en la trampa de una entidad financiera, que le concedió un préstamo por unos cuantos millones de pesos, para completar la compra de su anhelada vivienda, hoy en día se encuentran atravesando con sus familias la incertidumbre de perderlas y ser desalojados, gracias a los carteles de remate, en contubernio con algunos: auxiliares de la justicia, jueces y magistrados,  con abogados corruptos.

Total querido Niño Dios que el caso Colombia lo considero uno de los más críticos del universo, valdría pena ponerlo en consideración del Padre Eterno para que llame al orden a todos estos granujas responsables de la desgracia social y económica de millones de compatriotas.

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