Venezuela, el verdadero juego apenas comienza

Al momento de escribir esta entrada la oposición celebraba haber alcanzado la curul 112 con la cual alcanzó las dos terceras partes de los votos en la Asamblea Nacional. Una clara mayoría que, según analistas, obligará a replantear las relaciones de poder en Venezuela.

La victoria de la oposición es abrumadora. El pueblo venezolano envió una señal fuerte y clara, exige cambios en la manera como se está legislando y administrando al país. Reclama soluciones ya.

Afuera de la Asamblea, sin embargo, un número no despreciable de chavistas, azuzados por Diosdado Cabello y sus compañeros derrotados, amenaza con no permitir la llegada al hemiciclo de los nuevos diputados. Prometen acudir a la violencia si es necesario. Temen que la nueva Asamblea les recorte beneficios a pesar de que los ganadores han dicho una y otra vez que no lo harán.

 

Pero los revoltosos no escuchan. Ni a los nuevos, ni a los diputados salientes que anuncian, cual malos perdedores, que aprobarán en las pocas semanas que les quedan leyes que le permitan al Gobierno de Maduro gobernar a sus anchas a pesar de que la oposición domine la Asamblea Nacional.

¿Qué va a pasar en Venezuela? Nadie lo sabe con certeza. El pueblo que acudió masivamente a las urnas con la esperanza de que las cosas cambien, espera que se normalice el suministro de alimentos y productos de primera necesidad y que sus dirigentes se preocupen más por solucionar sus problemas más sentidos que por andar perdiendo el tiempo en juegos de poder.

La comunidad internacional bastante parca ante los abusos de poder de del chavismo ahora tiene una disculpa perfecta para permanecer callada. Habilidosamente Nicolás Maduro salió con prontitud a la televisión para destacar la “perfección” del sistema electoral de Venezuela, admitir “la victoria circunstancial” de la oposición y cobrar ante el mundo que la democracia venezolana es operativa y que su gobierno la respeta y promueve.

Algo parecido hizo el gran derrotado de la jornada el hasta el domingo todopoderoso Presidente de la Asamblea Nacional Diosdado Cabello. Por lo menos de dientes para afuera.

Pero no hay que hacerse muchas ilusiones. Por lo menos en el corto plazo el chavismo con Maduro y Cabello a la cabeza tratará de recomponer fuerzas y blindarse para enfrentar a la ahora fortalecida oposición. Los dos harán todo lo posible, dentro y fuera de la legalidad, para proteger el poder que aunque mermado aún conservan.

Para la oposición vienen decisiones que los venezolanos, la comunidad internacional, los medios de comunicación y el gobierno van a mirar con lupa. Este último especialmente va a estar muy atento en busca de fisuras que le permitan romper la unidad y organización que hasta ahora parece tener.

La MUD va a tener que ser muy cuidadosa en la elección de la nueva mesa directiva de la Asamblea Nacional y la elaboración de una agenda legislativa que le permita obtener la confianza del pueblo, mejorar el nivel de vida de todos los venezolanos y al mismo tiempo recorte el poder que le queda al chavismo en los poderes ejecutivo y judicial, los organismos de control y el sistema electoral.

No hay que olvidar que el verdadero cambio en Venezuela sólo será posible cuando el autodenominado Socialismo del Siglo XXI no gobierne, ni administre justicia y que sus dirigentes, por torpes que parezcan son gallos difíciles de pelar.

La oposición venezolana ganó un set. El juego, el verdadero juego, apenas comienza.

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