Mis apuntes sobre los 10 mandamientos de Daniel Coronel

Por: Ricardo Galán.—

El periodista Daniel Coronel publica en su última columna en la revista Semana toda una cátedra sobre el ser y el deber ser del periodista y el periodismo.

Daniel, que es innovador al convertir una columna de opinión en una especie de fiscalía pública, fija unas premisas sobre como, en su leal saber y entender, se debe ejercer el periodismo. Con algunas de esas premisas estoy de acuerdo. Con otras no. Estos son mis apuntes:

  1. “La meta del periodismo no es tumbar funcionarios”. De acuerdo.
  2. “La labor del reportero consiste en entregar información a los ciudadanos para que sepan lo que está pasando y así puedan tomar las mejores decisiones”. De acuerdo.
  3. “Nuestro trabajo tampoco es impartir justicia”. De acuerdo. Aunque algunos programas de radio y televisión y algunas columnas de opinión se asemejan más a un estrado o una sentencia judicial que a una sala de redacción.
  4. “El periodista debe defender el derecho de los ciudadanos a saber lo que está pasando, cómo se toman las decisiones que los afectan y cómo se gasta el dinero público. El periodismo, cuando es genuino, debe ser un contra-poder.” De acuerdo.
  5. “Un jefe de prensa no es un periodista” En desacuerdo. (MUSICA) Los jefes de prensa, si periodistas, siguen siendo periodistas. De hecho, esa es la razón por la que los contratan. La diferencia radica en que durante ese ejercicio dejan de ser medio para asumir el rol de fuentes. Y como tal deben ser vistos ellos y su gestión. Sus colegas deben confrontar su versión oficial de la noticia. La responsabilidad de contrastarla es del reportero y del medio para el que trabaja. Daniel olvida que en el mundo ultra conectado y convergente de hoy todos podemos ser fuente, medio y/o ciudadanos a la vez. La línea divisoria es muy delgada gracias al Internet, las redes sociales y las nuevas tecnologías.
  6. “Las relaciones públicas (…) no son periodismo”. Parcialmente De acuerdo. (MUSICA) El error de Coronell consiste en calificar a todas las oficinas de prensa, como agencias de relaciones públicas. Es no es cierto, ni es exacto. La mayoría son oficinas de comunicaciones y quienes allí trabajan comunicadores profesionales que ejercen su oficio como debe ser.
  7. “Es necesario agotar diligentemente la búsqueda de los puntos de vista posibles sobre un hecho”. De acuerdo.
  8. “Estamos obligados a verificar rigurosamente y a rectificar cuando nos equivocamos, sin tratar de disimular la equivocación y presentándola con tanta difusión como la publicación original. Nuestro compromiso es la responsabilidad, no la infalibilidad”. De acuerdo
  9. “La relación entre el periodista y la fuente de información debe regirse por la independencia. Si existe una relación diferente a la de periodista-fuente, el reportero debe evitar cubrir eventos relacionados con esa persona y si resulta inevitable, advertirlo de manera clara a los televidentes, oyentes o lectores.” Parcialmente de acuerdo. (MUSICA) Daniel deja toda la responsabilidad en el reportero. No habla de la relación “periodista-fuente” cuando se trata de periodistas dueños de medios de comunicación, contratistas del Estado, a nombre propio y/o de sus empresas o cuyo sustento está directamente relacionado con la venta de pauta publicitaria. Siguiendo la línea ética trazada por Coronell esos “periodistas empresarios, contratistas, vendedores o comisionistas” tampoco son periodistas. Pero no sólo se presentan como tales, sino que presumen de su independencia frente al poder que les da sustento. De esa relación la gente también tiene derecho a saber.

Daniel nos invita a reflexionar sobre el ejercicio de un oficio esencial para la democracia en el justo momento cuando, gracias a la Internet, las redes sociales y las nuevas tecnologías el llamado cuarto poder está cambiando de manos.

Poco a poco el público, hasta ahora el eslabón más débil de la cadena, adquiere más conciencia de su fuerza. Las grandes decisiones: sobre qué, cómo, cuando y en dónde se informa las toma hoy la gente y no un minúsculo grupo de editores.

Para bien, hoy hay mucho más equilibrio en la relación fuente-medio-audiencias. Y eso no le gusta a quienes siempre han creído ser la conciencia y la voz de la mal llamada opinión pública. Eso no va más. La gente descubrió que tiene derecho a ser escuchada sin intermediarios y la tecnología está ahí para darle los medios y las herramientas para que eso ocurra.

Basta con leer los comentarios publicados por sus lectores en la versión web de la columna de Daniel Coronell en Semana.com para darse cuenta de que la relación entre el periodismo y sus audiencias está cambiando.

Los ciudadanos, a juzgar por lo que le dicen y como se lo dicen, acogen con entusiasmo el apunte final de Coronell que viene a ser su décimo mandamiento:

10. “El periodista no debe buscar el cariño o la aprobación de las fuentes, ni de los ciudadanos. Estamos para buscar verdades aunque a veces resulten desagradables y casi siempre inconvenientes.”

Los ciudadanos tampoco buscan el cariño y aprobación de las fuentes, los medios o los columnistas. Reclaman “verdades aunque a veces resulten desagradables y casi siempre inconvenientes”

Eso está bien. Al fin y al cabo estamos en la era de la comunicación en doble vía.