¿Por qué?

Por: Gustavo Alvarez Gardeazábal

La forzada venta de Isagén debería servir para que sacáramos muchas conclusiones y entendiéramos cual país somos, qué gobierno tenemos, qué partidos políticos existen y quién verdaderamente convoca.

La venta de Isagén no le gustó a muchos porque este es un país en donde todavía se piensa que la venta del patrimonio es el anuncio de la pobreza y aunque a Isagén no se lo van llevar, (y a las carreteras en las que dizque van a invertir esa plata, tampoco),en Colombia todavía se piensa que quien vende tierra come tierra.

El valor por el cual se vendió dijeron que era justo y referente a lo que se vendía .Pero si en el mercado eléctrico se han valorado, para algunas ventas y otras probables, el megavatio a US$ 2.500, el 57% de 3 mil y pico de megas de Isagén valían más de lo que pagaron.

La reacción por la venta fue difusa y confusa. Los paisas, que inicialmente defendieron a Isagen, se corrieron. Los uribistas y las redes sociales que convocaron a marchas en todo el país, no levantaron ni una polvareda. Y las FARC y el Partido Liberal, que amenazaron condenando la venta, no fueron capaces de cumplir sus amenazas e ingresaron por la puerta de atrás al grupo de los pedorros.

El presidente Santos, otra vez, es el ganador. Su manera de gobernar, de controlar o acallar medios y periodistas vociferantes le ha dado resultado. Conoce lo débil que resultan ser los políticos frente a un frasquito de mermelada, pero, sobre todo, sabe que en este país nadie, ni él, convoca multitudes.

El gobernante cabalgará entonces tranquilo. Uribe ya no es una piedra en su camino. Los congresistas del expresidente no hacen ni cosquillas y las Farc y los partidos están demasiado satisfechos para pelear con la cuchara. Esa es la verdad y aunque no guste, debe admitirse.