Blanco y negro

Por: Gabriel Ortiz

Nunca, que se recuerde, Colombia había estado tan elogiada, destacada y publicitada en el mundo, como en este principio de año. Un proceso de paz a punto de culminar exitosamente, una gestión internacional ejemplar y una impronta agigantada.

Esto se aprecia internacionalmente, casi sin excepción, mientras interiormente se trata de mal informar y tergiversar los logros de un país que hasta hace algunos años era considerado fallido, inviable.

El Presidente Santos -con una lujosa, representativa e influyente delegación- se desplazó hacia los Estados Unidos para mostrar una nación pujante, valerosa, progresista, democrática y caminante hacia una paz cimentada y definitiva.

Santos ha estado en los más importantes foros del pensamiento, la política, la economía y la convivencia, exponiendo con brillantez el camino recorrido para llegar al actual estado de un país de mostrar y de imitar para el beneficio de sus habitantes.

Su acción para luchar contra las desigualdades, el narcotráfico, y todo ese conjunto de cosas que impiden el progreso, el desarrollo y el bienestar de 48 millones de personas.

Pero en contraste con esas apreciaciones, no faltaron los enterradores, los iconoclastas y los agoreros del desastre. Voces altisonantes pregonaron el fracaso, se disfrazaron de sepultureros, y palustre y cruces en mano, se desplazaron para asistir al entierro del Plan Colombia, mientras otros se quedaron, porque no querían asistir al “coctel”, de la Casa Blanca. Querían celebrar el sepelio desde Bogotá.

Por fortuna para los 48 millones de compatriotas, el propio Presidente Obama, su Vicepresidente Biden, los más influyentes parlamentarios Demócratas y Republicanos, los hombres del sector económico, lo medios de comunicación y demás estamentos, respaldaron a Colombia y a su pueblo por la forma como se ha aplicado el Plan Colombia, sus acciones y resultados, que nos han llevado a un nuevo despertar con paz y prosperidad.

Tal ha sido el éxito del Plan Colombia (PC) que ya está asegurado el Nuevo Plan Colombia (NPC). Y va más allá. Obama y Biden, han ordenado diseñar a imagen y semejanza del nuestro, uno para Centroamérica.

Algo va del Plan Colombia, al Nuevo Plan Colombia. Aquí la plata gringa si se ha aprovechado, no como ha ocurrido en otras latitudes. Nuevo golpe a los viudos del poder.

BLANCO: El ojo del Contralor Maya, nos puede salvar de otra Reforma Tributaria.

NEGRO: La nueva metodología para el impuesto de rodamiento. Es una monstruosidad.

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