Desde Venezuela: De la revolución humanista al récord mundial de violencia

Por: José Gregorio Briceño Torrealba.– (*)

De las 243 entidades territoriales que existen a nivel mundial, 195 forman parte de la Organización de Naciones Unidas (ONU) por tener reconocimiento internacional, de los cuales 193 son estados miembros de la organización por ser países soberanos y dos (El Vaticano y Palestina) que aun teniendo reconocimiento internacional mayoritario, solo participan como observadores permanentes de la misma.

Una actualización de las proyecciones de Naciones Unidas sobre el crecimiento de la población mundial, afirma que la actual, estimada, en 7.000 millones y aumentará en mil millones en los próximos 12 años a un ritmo equivalente a un nacimiento de un ser humano cada 6 segundos contra el deceso de otro cada 13.

Este informe refleja la tasa de crecimiento anual de la población, sin distinguir los motivos de la defunción (muerte natural, accidental o violenta). Sobre este particular, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) publicó un informe en el que se hace referencia a la tasa de muertes violentas equivalente  7,4 personas asesinadas por cada 100.000, en  promedio mundial. Una cuarta parte de las muertes violentas que ocurren en el mundo se producen en un grupo de países que apenas concentran el 4 % de la población mundial, muchos de los cuales no atraviesan conflicto armado, por ejemplo Honduras y Venezuela.

El auge que ha tenido Venezuela en esta lamentable lista, se da con la llegada de la Revolución Bolivariana la cual se suponía “humanista y solidaria”. Ya era lamentable en  1998, la tasa de 19 homicidios por cada 100.000 habitantes y en lugar de disminuir, alcanzó en 2.015 la astronómica cifra de 90 muertes violentas por cada 100.000 habitantes (según cifras del Observatorio Venezolano de Violencia). Con este record histórico Venezuela se convierte  en el país sin conflicto bélico más violento del mundo.

Recientemente, el Consejo Ciudadano de México para la Seguridad, Justicia y Paz, publicó la lista de las 50 ciudades más violentas del mundo, según la cual Caracas, la capital de Venezuela, ha tomado el primer lugar de la clasificación, basados en el número de homicidios (119,87) por cada 100.000 habitantes en 2015, sin tomar en cuenta las zonas de guerra.

Maturín también obtuvo un vergonzoso lugar en la lista de las ciudades más inseguras del mundo, quedando ubicada en el puesto número 5, con 86.45 muertes violentas por cada 100.000 habitantes, seguida en el 7° lugar por la ciudad de Valencia con una tasa promedio anual de 72,31 muertes violentas. Como monaguense me siento profundamente indignado de saber que mi estado natal se ha convertido en el más peligroso de toda Venezuela pues, aunque Caracas es la ciudad más peligrosa, ésta abarca el otrora Distrito Federal y parte del Estado Miranda.

Tener estas cifras después que la Revolución ha implementado 23 Planes de Seguridad,  siendo el último la Operación de Liberación del Pueblo (OLP), la creación de una Policía Nacional con la filosofía del “Hombre Nuevo en Revolución” solo puedo explicarlo por la profunda incapacidad del Gobierno de resolver el asunto bien por su contumaz ignorancia o bien por su perverso desinterés.

Humildemente, en el 2004, cuando tuve el honor de asumir la Gobernación de Monagas dicho estado era el 5° más inseguro del país, según estadísticas del Ministerio del Interior y Justicia. Con preponderancia de olas de secuestros cometidos específicamente contra la comunidad Árabe.

El análisis de los datos estadísticos determinaron que en gran parte de los hechos delictivos había complicidad (por acción u omisión) de funcionarios policiales, adicionalmente, el cuerpo de policía estaba conformado por tan solo 1300 agentes. Siendo así, procedimos a depurar y fortalecer el órgano policial, aumentado el número de funcionarios, mejorando  su dotación, remuneración y beneficios socioeconómicos, pero sobre todo con una política de constante autodepuración. En casi 7 años de gestión destituimos 800 agentes y aumentamos el cuerpo policial a 3300 agentes bien remunerados con vehículos y motos totalmente nuevas. Destinaba una noche de cada semana para supervisar personalmente los puestos de control, interactuando con los funcionarios para conocer las necesidades y así tomar decisiones oportunas.

Por otro lado, en los años 2010 y 2011, instalamos en la Sede del Estadio Monumental de Maturín, el Sistema de Comunicación 171 más moderno del país con un sistema de cámaras que captaban con nitidez hasta el número de placa de los vehículos que circulaban en  numerosos cruces viales importantes de la ciudad y en parte de los 72 Kilómetros de autopistas (también construidos con recursos propios del estado Monagas), que permitían la  verificación de los mismos. Este proyecto debía expandirse a todas las ciudades del estado para garantizar la seguridad de los ciudadanos y además de no haber aportado ni un centavo para su implementación, el local fue allanado y los equipos confiscados por el Ministerio de Interior y Justicia al iniciarse la persecución y retaliación contra mi gestión sin importarles que el daño se le hizo fue al pueblo quedando este aún más indefenso.

Con satisfacción puedo decir que las políticas de seguridad implementadas durante mi gestión como gobernador, me permitieron bajar a Monagas del lugar número 5 al lugar número 20 de 24, siendo uno de los más seguros de la República.

Lamentablemente, a los 7 años de gestión la Gobernación fue despojada impune e inconstitucionalmente de las competencias policiales, ya que a raíz de mi firme posición frente al derrame petrolero el 4 de febrero de 2012, el Intergaláctico Supremo me deseó la muerte y condenó mi gestión a convertirse en Polvo Cósmico, lo cual logró exitosamente ya que Monagas en estos últimos 3 años se sumió en la peor de las crisis de seguridad, social y económica que haya vivido en su historia. Actualmente la policía ha disminuido considerablemente su  personal con apenas 1200 hombres al servicio de casi 1.000.000 de habitantes. ¡Qué barbaridad!

Sin embargo, las fuerzas no me abandonan, con absoluta convicción le digo a mi pueblo VUELVE LA ESPERANZA. Mientras tanto, sigo aquí, dadno la pelea con lo único que me queda MI PLUMA y MI PALABRA.

(*) “El Gato” Briceño.

@josegbricenot