El décimo segundo mandamiento

En Colombia la sabiduría popular enseña que el décimo primer mandamiento consiste en “No dar papaya” y que el décimo segundo ordena, “No desaprovechar papayazo”. Y a juzgar por lo que ha pasado esta semana en el país son dos “mandamientos” que aplicamos a rajatabla. Aún por encima del “No matarás” o el “No desearás la mujer del prójimo”.

Repasemos algunos hechos:

El presidente, Juan Manuel Santos dio papaya al fijar una fecha límite para la firma de la paz y las Farc aprovecharon el papayazo para demostrar que son las dueñas de la agenda de la negociación. Anunciaron desde Madrid que no hay tiempo para firmar el 23 de marzo, pero propone firmar ese día el Cese bilateral indefinido del fuego. Es decir, que en La Habana se hace lo que las Farc digan.

En defensa de las libertades de información y opinión y el derecho a la intimidad de ella, su familia y su equipo de trabajo, la periodista Vicky Dávila se enfrenta al Director de la Policía, general Rodolfo Palomino y, como efecto colateral con el Presidente de la República y el Ministro de Defensa. Cuando el Procurador Alejandro Ordóñez le empieza a dar la razón se deja llevar por el entusiasmo y da papaya al violar el derecho a la intimidad del viceministro de Interior, Carlos Ferro. El poder aprovecha el papayazo y cobra la cabeza de una de sus más duras críticas. La FM Noticias tendrá nuevo director o directora.

Carlos Ferro se deja llevar por la tentación y da papaya al caer en la trampa puesta por un policía que trata de salvar su pellejo y se deja grabar en una conversación que lo único que prueba es que no es apta para menores de edad, pero que publicada en la radio, Internet y las redes sociales se convierte en un papayazo para acabar con su carrera política, amenazar su vida familiar y poner en el debate público si los periodistas tenemos derecho a violar el derecho a la privacidad de un funcionario público más allá de sus preferencias sexuales.

Los generales Rodolfo Palomino y Luis Eduardo Martínez se embarcan en un enfrentamiento por el poder real en el manejo de la Policía Nacional. Acusaciones van y vienen de lado y lado. Los dos dieron papaya y salieron de la Policía por poner en alto riesgo la credibilidad y confianza de la ciudadanía en la institución.

En los juegos del poder ese décimo segundo mandamiento parece estar superando al respeto a todos los derechos y deberes que tenemos como personas, padres de familia, ciudadanos, funcionarios públicos y periodistas.

Mucho por asimilar. Mucho por aprender. Mucho por reflexionar. Mucho por decidir. Mucho por cambiar. Dar papaya y no desaprovechar papayazo no pueden seguir siendo los principios rectores de nuestra sociedad. A pesar de lo que diga la sabiduría popular.