El vandalismo y los problemas en Transmilenio

Por:  Jorge Enrique Giraldo Acevedo,

IQUIRA, HUILA, 14 de febrero_ RAM_ Definitivamente y en forma categórica podemos decir que la mayoría de personas que habitamos la capital colombiana condenamos con vehemencia los actos de destrucción contra Transmilenio y obviamente no estamos de acuerdo con las acciones vandálicas en contra del sistema de transporte masivo de Bogotá,  realizado por una minoría de individuos.

Pero también debemos aceptar que el sistema de transporte masivo de Bogotá tiene un ranking de problemas cuyas soluciones debe ser inmediata.

Es demasiado claro que el principal problema es que se desbordó en forma grave debido a que superó las previsiones o límites; entonces, primero que todo se requiere aumentar la flota de articulados, troncales y la frecuencia de rutas.

La congestión en el servicio provoca incomodidad para los usuarios y toda clase de acciones delictivas.

Para la inseguridad y otros hechos delictivos, la única manera de enfrentarlos o disminuirlos es con más acción preventiva por parte de miembros de la Policía Nacional, con vigilancia a cargo de funcionarios de la empresa del transporte masivo y también la colaboración de la ciudadanía.

Los frecuentes usuarios del sistema recordamos los primeros meses del funcionamiento de este servicio que era sin graves congestiones, sin saturación de publicidad en los articulados, sin vendedores ambulantes y cantantes, sin delincuentes y mucho menos sin la presencia de degenerados.

Hoy, con más de 15 años de pleno funcionamiento, la congestión es frecuente y más que todo en las llamadas horas pico; en los vehículos aparece toda clase de avisos, o sea, hay contaminación visual; los vendedores ambulantes y cantantes hasta pelean entre ellos y los usuarios del servicio para lograr sus objetivos; existen hechos de robo en todas las modalidades y hasta violaciones y agresiones a mujeres han protagonizado cientos de depravados.

Más aún podemos aseverar sobre los problemas de Transmilenio en Bogotá que la situación es cada día peor debido a que si el servicio, además de caro, no se presta eficientemente obliga a las personas a protestar. Así es que los usuarios del servicio de transporte masivo bogotano, reclaman más buses y mejor servicio y el alcalde, Enrique Peñalosa, les envía la policía. Como bien lo han afirmado muchos usuarios, “no somos delincuentes; lo que exigimos es un servicio eficiente del transporte y lo que nos suministran son medidas represivas por parte de la policía”.

Efectivamente hace 15 años el servicio de transporte bogotano, a través de Transmilenio, era aceptable pero nunca ha sido óptimo.

Sí, no hay derecho para las acciones vandálicas pero tampoco que se preste un pésimo servicio y caro; el Gobierno Nacional y el de la capital colombiana tienen la obligación administrativa de solucionar pronto este gravísimo problema que está afectando a la mayoría de sus  habitantes y a miles  turistas y visitantes de la capital colombiana.

[email protected]