Entre la desnutrición y el medio ambiente

Por: Clara Inés Chaves.–(*)

BOGOTA, 14 de febrero_ RAM_ Pareciera contradictorio que en un país como Colombia exista un contraste tan grande en cifras negativas relacionadas con la desnutrición y el medio ambiente, más aún cuando, es un país que se dice ser de economía emergente y a la vez poseedor de uno de los pulmones del mundo.

Según el índice a que realiza la universidad de Yale y como una forma de medir que tan sostenibles son los países, Colombia paso del puesto 85 que se encontraba en términos del medio ambiente a ocupar este año, el puesto 57, cuando debería de encontrarse entre los diez primeros puestos teniendo en cuenta el compromiso que tiene Colombia con la comunidad internacional por tener la Amazonia y lo que ello implica.

Lógicamente que para algunos y como consuelo de tontos, podríamos estar contentos porque hemos mejorado, pero sin dejar de reconocer este hecho positivo, no podemos quedarnos con esta demagogia, ya que no nos beneficia en nada, y lo que se debe de hacer es seguir avanzando en términos de mejoramiento y aplicación de políticas de medio ambiente, en combatir la desnutrición y sobre todo en hacer inversión social y presencia del Estado en especial en sitios desprotegidos como la Guajira.

El informe menciona ´´el número de muertes relacionadas con la polución de aire y de agua, la pobre calidad del aire en donde vive más de la mitad de la población mundial, la sobre explotación de las pesquerías las cuales han colapsado, la situación en que se encuentra la superficie terrestre y el área marina, la pérdida del área forestal que perdió el planeta en el 2014 la cual se asemeja a dos veces el territorio del Perú, el descargue del 80% de aguas negras que se continúan descargando a los ecosistemas sin tratamiento alguno; y solo el 20% de los países cumplen metas de uso eficiente del nitrógeno en la agricultura´´; todo ello hace que nuestro medio ambiente se recienta considerablemente, y por ende las consecuencias de esto, se refleja en la salud y calidad de vida de la población en general,

Pareciera ser que existe una relación entre las consecuencias negativas que tiene el mal manejo del medio ambiente, como lo es la sequía con el tema de desnutrición que posee nuestro país, y en especial en las zonas donde están en total abandono por parte del Estado y que lamentablemente en su gran mayoría son las zonas de frontera, las que deberían contar con una gran presencia del mismo, por ser puntos argüidos e importantes de nuestra soberanía nacional, y más aun con la clase de algunos vecinos que poseemos.

Todo pareciera ser un ciclo vicioso, pues la desidia del Estado en estas zonas y en especial para con las minorías étnicas, trae no solamente más miseria, sino que es el caldo de cultivo para los grupos ilegales, lo que hace inviable la gobernabilidad, generando debilitamiento de las instituciones democráticas.

Lógicamente que no es solamente la sequía y los problemas de cambio climático los factores de la desnutrición en Colombia, sino uno de ellos solamente, por lo que vale la pena definir la desnutrición para hacer más grafico el tema.

La pobreza, el clima, la falta de una política seria en materia agrícola a nivel nacional y con énfasis en las regiones referente a la diversificación de los productos a sembrar, la carencia de políticas estatales que den una cobertura general en términos de salud, educación, condiciones de higiene entre otras, con énfasis a los sectores más endebles, hacen que esta problemática se torne critica.

Siendo Colombia un país poseedor de pisos térmicos con toda la variedad de climas que posee, era para que fuéramos una potencia agrícola exportadora, pero la violencia, el mal manejo del medio ambiente, la contaminación, y el abandono del campo, hacen que tengamos déficit alimentario, con lo cual no se cumple con lo establecido en los artículos 79 y 80 de la Constitución Nacional,  relacionados con la obligación del estado de proteger la diversidad e integridad del medio ambiente, y de planificar el manejo y el aprovechamiento de los recursos naturales para garantizar su desarrollo sostenible conservación, restauración y sustitución.

La situación que desde hace tiempo sufre la población indígena infantil de la Guajira es lamentable, y vulnera el Art. 44 de la Constitución Nacional, relacionado con los derechos fundamentales de los niños, la obligación que tiene el Estado  de asistir, proteger al niño para garantizar el desarrollo armónico e integral y el ejercicio pleno de sus derechos, así como la prevalencia de los mismos sobre el resto de los derechos.; también las normas supranacionales de los niños y adolescentes que se encuentran en los Tratados Internacionales de los cuales Colombia es firmante, pues ellos según la ley deben de tener la prioridad en las políticas estatales.

En noticias de prensa que se dieron en los medios de comunicación del año 2014, salió una de ellas que se denominó ´´ Cinco mil niños mueren al año por desnutrición en Colombia´´. Lo peor es que la desnutrición no es solo por hambre y falta de alimento, sino por sequía, falta de agua potable, de acueductos y de un sistema de salubridad digno.

Pareciera algo macondiano que en pleno siglo XXI nuestro país aún no cuente en todo el territorio nacional con acueductos y alcantarillados ni con la infraestructura necesaria, más aún cuando se suponía que éramos uno de los países más importantes en recursos hidrográficos.

En otra de las noticias de prensa, se mencionó la encuesta nacional de la situación nutricional en Colombia del ICBF, en donde se señaló que ´´en el departamento de Santander el 46.1% de la población infantil alcanza la inseguridad alimentaria´´, es decir poseen desnutrición y con ello, los problemas propios que esta conlleva como enfermedades, baja de defensas, retraso de crecimiento,  anemia, etc., en la población infantil siendo la más afectada la que se encuentra entre los rangos de cero a cuatro años, y lo peor de ello, es que esta población en su mayoría por no decir que en su totalidad pertenecen a niños indígenas.

Según cifras del DANE, ´´entre el 2008 y el 2013, en La Guajira murieron 4.151 niños: 278 por falta de comida, 2.671 por enfermedades que pudieron haberse tratado y 1.202 que no alcanzaron a nacer. Eso quiere decir que en los últimos seis años, en promedio, mueren dos niños al día por abandono.´´

Si bien es cierto que es un problema nacional, los departamentos más afectados además de la Guajira tierra de nuestras minorías indígenas, está Córdoba, Cesar, Chocó y Risaralda.

Por su parte la Gobernadora de la Guajira Oneida Pinto, mencionó en una de las noticias de prensa que “El no tener agua nos aleja de la posibilidad de fabricar comida”. Este hecho me recuerda que Israel por su condición geográfica, las condiciones del clima, y la suprema demanda del agua, posee los mismos problemas, pero a diferencia de nosotros, posee tratamiento de aguas servidas, el riego por goteo y la desalinización, temas que podemos nosotros implementar.

El problema de la desnutrición en Colombia y en especial en los departamentos antes mencionados con énfasis en la Guajira, no es de un período breve, sino de años, el cual se ha venido agravando en los últimos tiempos, de ahí que el Procurador Alejandro Ordoñez diga en el tema de la muerte reciente de los seis niños guajiros fallecidos por desnutrición en el año en curso, aunados a los casos que se vivieron en los dos años inmediatamente anterior,   “la responsable de la muerte de los niños wayuu es la omisión del Estado”.

Por una vez, tiene sentido lo dicho por el Procurador, pues tiene relación a lo dispuesto en el Art. 90 de la C.N. relacionado con la responsabilidad del Estado frente a los daños causados por la omisión o acción de las autoridades públicas.

¿Hasta dónde hemos llegado? ¿Qué país queremos tener?

 

(*) Profesora Universitaria y Ex Diplomática.