Las verdades, medias verdades y muy convenientes olvidos del saliente Ministro de Agricultura 

Por: Ricardo Galán.—

Atortolado porque se disparó el precio de los alimentos en Colombia y sabedor de que dentro de poco dejará su despacho, el ministro de Agricultura, Aurelio Iragorri salió el domingo en El Tiempo a decir unas cuantas verdades que el lunes tuvo que recoger por orden de su jefe el Presidente de la República, Juan Manuel Santos.

Y es que la metida de pata fue de película. Al mejor estilo chavista, Iragorri culpó a los dueños de los supermercados de aumentar más allá de lo razonable el precio de la comida. Y puso ejemplos. Una carga de papa, que son dos bultos, cuesta $80.000 en la finca y un bulto $400 mil en el supermercado. Es decir, 10 veces más. Una libra de carne, $ 4.000 en la finca y $16.000 en el supermercado. Un kilo de naranja, $1.800 y $5.000 respectivamente. Y así.

El Ministro tiene la razón. El problema es que no es políticamente correcto cantarles la tabla a los dueños de las grandes superficies justo cuando el gobierno necesita tenerlos de su lado para que acepten pagar más impuestos y darle trabajo a los miles de guerrilleros que, se supone, van a desmovilizar.  Como bien dijo el Ministro el lunes “No voy a pelear con los supermercados que pagan impuestos y generan empleo.”

Pero la influencia de los intermediarios en la carestía de la comida no fue la única verdad que dijo Iragorri. También hizo un mea culpa al revelar que de los 44.5 millones de hectáreas cultivables que hay en Colombia, apenas hay sembrado un poco más de 7 millones de hectáreas. Y admitir que nuestros campesinos cada año siembran menos porque “al final sólo les quedan las manos callosas y los bolsillos vacíos” mientras que los intermediarios “le sacan el jugo al campesino y le exprimen el bolsillo al consumidor.”  Muy bien dicho.

Y no paró ahí. El Ministro reveló que Colombia importa 10 millones de toneladas de comida al año. Que, a pesar de tener costa sobre los dos océanos y ríos por montón, compra cada mes 40 millones de dólares en pescado.

“De la bandeja paisa lo único que que queda de colombiano es el huevo y eso que lo pone una gallina alimentada con maíz norteamericano” le dijo el Ministro a Yamid Amat y agregó “Mire importamos el 40% del arroz, el 100% del trigo, la mitad del fríos y el 60% de las lentejas que comemos en Colombia.”

Algo parecido ocurre con las frutas lo cual, sumado al escandaloso aumento del precio del dólar, explica porque es tan costoso comer en este país del que alguien dijo puede ser la despensa del mundo.

Pero la muy documentada sincerada del Ministro, que se le agradece, quedó incompleta.

El Ministro nos quedó debiendo la explicación de por qué pasan esas cosas es un país con todos los pisos térmicos, con más tierra cultivable que urbanizada, con dos mares, páramos y agua por todas partes. Nos quedó debiendo la explicación a por qué tenemos que importar comida y ver que a pesar del esfuerzo, en La Guajira los niños se mueren de hambre.

Valiente Iragorri al admitir, sin decirlo, que el Ministerio de Agricultura es muy bueno para hacer diagnósticos, pero muy malo para solucionar los problemas. Con toda esa información uno espera mucho más que unos golpes de pecho y el jalón de orejas a unos empresarios que a pesar de su exitosa pataleta ante la necesidad presidencial saben que el Ministro tiene razón.