Diálogo entre Cristo Crucificado y don corrupto

Por: Uriel Ortiz Soto (*)

El viernes santo hacia las 3pm, cuando los templos se encontraban atiborrados de fieles visitando el monumento de Cristo Crucificado, sorpresivamente emergió entre las multitudes un personaje polifacético, que al abrirse paso entre las multitudes llevaba implícito en la mano derecha la bandera de la paz y  en la mano izquierda la de la corrupción.

Pero también a medida que caminaba arrastraba un trineo de finísimos valores que al ser observados por los allí presentes llevaban el nombre de: isagen, reficar, interbolsa, represa del quimbo y el látigo de la opresión para someter a los trabajadores del salario mínimo y así evitar que sigan protestando y promoviendo huelgas.

Antes que llegara este personaje al monumento de Cristo Crucificado, se encontraban allí postrados en señal de arrepentimiento los negociadores por parte  de las Farc: Timochenko, su jefe supremo; Ivan Maques, Rodrigo Granda y Joaquín Gómez, quienes con los brazos abiertos y con la mirada puesta en el Cristo Crucificado, le pedían perdón por todas las faltas cometidas  en su lucha por más de  cincuenta años, según ellos, por la reivindicación del pueblo colombiano.

Una vez postrados al pie de Cristo Crucificado, surgió la idea de Timochenco de llevar la palabra en n nombre de todos ellos:

Timochenko: padre eterno henos aquí rendidos a vuestros pies, para expiar nuestras culpas y te prometemos que de lograrse el acuerdo de paz con Juanpa, no volveremos a extraviarnos por los caminos de la ilegalidad y la subversión.

Cristo Crucificado: no me creas tan imbécil Timochenko, tú desde en vida estás condenado junto con todos tus secuaces, solamente se salvarán los guerrilleros que tenéis abusivamente secuestrados, y los niños que hacen parte de vuestro material de guerra. No me digas que te perdone Timochenko, puesto que tu historial delictivo junto con tus diferentes frentes guerrilleros, es tan tenebroso, que hasta Satanás en reunión con el Padre Celestial, para analizar todas tus fechorías, no resistió y salió llorando, al ver todas las infamias que has cometido con los campesinos, mujeres que han sido violadas y familias enteras desplazadas.

Timochencko: pero me han dicho padre eterno que tú eres todo amor y dulzura y que perdonas cuando un venga arrepentido a postrarse a tus pies.

Cristo Crucificado: no seas ingenuo timochenko, soy todo dulzura y fácil de perdonar, pero jamás soy pendejo, para absolver aún delincuente y asesino, como tú, que lo único que mereces es estar colgado de las turmas en las parrillas eternas y los demonios echándote candela hasta por el trasero. Te pido el favor que te retires de mi presencia, el solo hecho de tenerte a mi lado, va a prologar mi agonía, lárgate por favor

Timochenko: me habían dicho que contigo todo se podía, pero veo que no es así.

Cristo Crucificado: te equivocas, ya sabes que está más que condenado y no tendrás ninguna consideración de mi parte, con todos los crímenes que has cometido, no tienes derecho a vivir más, todos los frentes guerrilleros que conformaste con “tirofijo”, que ya lo tengo a buen recaudo en los profundos infiernos, has sido el terror de mi amada Colombia, País de gente buena y honesta, pero con una terrible plaga desde hace más de cincuenta años llamada Farc.

Cristo Crucificado: veo que aquí se encuentra entre ustedes el personaje polifacético de Juanpa, que viene negociando el acuerdo de paz. Quiero escucharlo.

Jaunpa: soy juan Manuel Santos Padre Eterno, estoy en el segundo periodo presidencial que irá hasta el siete de agosto del 2018, lo gané en franca lid con mi contendor Oscar Iván Zuluaga.

Cristo Crucificado: no me digas mentiras Juanpa, me han dicho que tú eres el demonio de Colombia en persona del presidente de la república; la primera elección la ganaste por el presidente de la época Alvaro Uribe a quién traicionaste miserablemente; el segundo período lo ganaste a punta de corrupción, contratos y mermelada. La corrupción en tu gobierno es de tal magnitud, que tus gobernados se encuentran desesperados y no resisten más tus sandeces.

Juanpa: como soy pecador Cristo Crucificado, heme postrado a tus pies pidiéndote clemencia y para que me ayudes a negociar el acuerdo de paz, con la guerrilla de las Farc.

Cristo Crucificado: no seas ingenuo Juanpa, tú ya negociaste tu país con esta chusma de delincuentes y lo más grave a espaldas de tus gobernados, les estas dando una serie de concesiones que no se compadecen con la estructura del Estado de Derecho que a costa de sacrifico construyeron tus antecesores. Al paso que vas Juanpa, vas a hacerle compañía los guerrilleros de las Farc, en las parrillas eternas, todo por traidor y vendepatrias.

Juanpa: Padre Eterno perdóname, pero es que soy un ser humano y puedo equivocarme, se que he cometido errores, pero estoy dispuesto a corregirlos, si es que tu me perdonas en esté día en que una vez más entregas tu alma a Dios.

Cristo Crucificado: si corrigen todas tus fallas te perdonaría, pero no te garantizo que cuando mueras vayas al reino celestial, puesto que tu vida pública, ha sido un continuo vendaval de desaciertos, como ministro de hacienda y como ministro de defensa cometiste tantos abusos que aún esos procesos por ser quien sois, duermen el sueño de los justos.

Juanpa: te prometo Cristo Crucificado que en los poco más de dos años y medio que me faltan de gobierno, enmendaré todos mis errores, y si es proceso de paz sale bien, te ofreceré tudos mis sacrificios, para ver su me dan el premio nobel de paz.

Cristo Crucificado: no seas tan ingenuo, ni te hagas esas ilusiones, la paz en la forma en que la llevas lograrás firmarla, mas no sostenerla.