¿La lucha es solo por el mar?

Por: Lola Portela

La pataleta de Nicaragua tiene un trasfondo que debemos aclarar. El valor estratégico del departamento archipiélago de Colombia radica en encontrarse en la mitad del trapezoide constituido por una zona de conflictos marcada por las esquinas Miami – Cuba –Nicaragua – Canal de Panamá (G. Sandner). Por allí transita tanto lo legal, como lo ilegal, pero de eso no hablemos… Me centraré en lo que pocos también dicen y es que el departamento archipiélago de Colombia y los mares que le son conexos, son importantes por la aspiración de construcción de un canal interoceánico, alterno al Canal de Panamá, es este sin duda, un factor que motiva enormemente a Nicaragua para la presentación de la controversia propuesta contra Colombia ante la Corte

Nicaragua, entre otras, desea poder acceder y disponer de los recursos naturales al oriente del meridiano 82

La historia nos enseña que los países grandes hacen lo que quieren hacer, mientras los países pequeños aceptan lo que tienen que aceptar. Aprender del mar, requiere paciencia, porque el conocimiento de los mares no se improvisa y aún nos falta mucho por descubrirles, luego debemos considerarlo como “una selva inexplorada” y de allí, su gran valor.

Se requiere de voluntad política, mejor dicho, del compromiso del mismo Congreso, para tomar iniciativas, desde ahora, respecto a los escenarios que Colombia debe enfrentar ante la Corte. Una forma correcta, es yendo hacia adelante, desde lo constitucional, con el objetivo de rechazar contundentemente lo que pretenden imponernos. Somos un país pequeño, pero no estamos dispuestos a que nos sigan quitando… Otra es vigilar, mediante control político, para que a nuestros raizales les llegue lo que les corresponde, como colombianos que son. Las fronteras son intocables, como lo es nuestra gente que habita en ellas. Hoy es San Andrés, mañana podría ser Amazonas, seamos bien claros: Colombia es pequeño, pero no somos tan ignorantes.