Cerebros fugados

Por Rubén Darío Mejía Sánchez.–

BOGOTA, 03 de Abril_ RAM_ Cuando se habla de la mala o regular educación que se imparte en Colombia, uno se pone a pensar en muchas cosas, primero, que estamos perdiendo el tiempo en preparar a los educadores o que éstos no están preparados para cumplir su función. Segundo, que alguien está diciendo mentiras porque los resultados que se dan con el desempeño de los profesionales colombianos a nivel internacional son muy buenos, pero como alguien dijo en una oportunidad y a mí se me escapa en estos momentos, “sabios tiene la Santa Madre Iglesia” es decir, que los legos como yo solo tenemos que pensar que las cosas no están tan mal como la gente dice.

Pero en una cosa si podemos decir que estamos en pañales, porque no hemos podido crear en Colombia una categoría que se llame de formación de científicos, científicos que existen en el país y que se miran como técnicos, o en muchas oportunidades como médicos con alguna especialización que por lo general son pocos los que ejercen esta categoría.

Hace unas semanas en el Congreso de la República se hizo una audiencia con la participación del Ministerio de Educación, de Salud, de Colciencias y algunos senadores y representantes, al igual que personal especializado en el área científica para crear el Ministerio de la Ciencia y la Tecnología y uno se queda con la boca abierta al escuchar a los interesados en este Ministerio y digo si yo pudiera meter la mano para que se creara ese Ministerio, lo haría con los ojos cerrados y me pregunto qué es exactamente lo que le está pasando al presidente Santos y a sus antecesores que no le ponen cuidado a un tema de estos tan importante.

No voy a dar nombres, porque el tema no lo conozco muy a fondo, pero si recuerdo algunas declaraciones de los participantes en la audiencia, desde Alemania un científico colombiano comentaba como su trabajo era ponderado en toda Europa y que a pesar de no haber recursos en Colombia y trabajar como se dice vulgarmente con las uñas, más de la mitad de lo que sabía lo había aprendido en Colombia.

Otra investigadora decía que no entendía como el Ministerio de Comercio Exterior no les colaboraba cuando se estaban adelantando investigaciones para sacar una vacuna o buscar soluciones a conseguir la forma de erradicar algunas enfermedades y epidemias y que para importar unos ratones para investigaciones era necesario esperar hasta tres o cuatro años, cuando la investigación ya estaba obsoleta.

A Patarroyo se le ha tratado bastante mal, se le cerró su centro de investigación en el San Juan de Dios y los medios de comunicación se dieron a la tarea de no mostrar los adelantos sobre la investigación de la vacuna contra la malaria sino a patrocinar a los “animalistas” que estaban en contra de que se maltratara los monos en el Amazonas, siendo estos la base fundamental para poner en práctica la investigación y salvar miles de vidas humanas y es que de verdad en Colombia habemos personas que hacemos y otras que no dejamos hacer nada, como lo que se puede ver en el Proceso de Paz con las FARC y ahora con el ELN, que le resultan enemigos gratuitos porque el mejor deporte nuestro es criticar porque se hace o porque no se hace y recuerdo claramente el dicho que con entonado acento hacía mi abuelo, un Catalán-Paisa que con voz fuerte decía cuando estaba de mal genio “la gente no raja ni presta el hacha”, que sabio era mi abuelo.

Muchos son los cerebros fugados en el campo de la ciencia, de la medicina, de la tecnología, del periodismo, de la literatura y del deporte, sin dejar por fuera también las grandes mentes comerciales, que han formado imperios económicos en otras regiones del mundo, porque aquí simple y llanamente se le han cerrado las puertas.

Y es que con pena tengo que decir que los colombianos muchas veces somos muy arribistas y no valoramos lo que tenemos y la calidad de nuestros productos y es así como vemos que nuestra ropa, nuestra música, nuestras producciones de televisión y muchas veces nuestros deportistas y artistas en general son tenidos en segundo plano, porque escuchamos música en ingles u otros idiomas, creemos que los mejores actores son los extranjeros, que la mejor comida es la enlatada y que la ropa importada es lo último en la moda y que la gente de afuera es mejor que la criolla y por eso muchas veces les abrimos las puertas de par en par sin darnos cuenta que en más de una oportunidad nos tratan como lo peor fuera de nuestras fronteras, porque en muchos lugares del mundo no nos han quitado el rotulo de que somos narcotraficantes, nuestras mujeres prostitutas, chantajistas y ladrones.

Recuerdo lo que le sucedió a una de mis sobrinas, a la que su papá le ofreció un viaje a los Estados Unidos en caso de ganar sus asignaturas y lo logró, cuando dijo que quería comprar unos blujeans y faldas americanas, la señora del servicio de su casa le dijo que porque no los compraba en Medellín y ella le replicó que porque quería comprarlos en Estados Unidos, y como sería la sorpresa que a su regreso cuando la señora del servicio planchaba una de las faldas le preguntó “señorita, donde compró esta falda?” a lo que la niña muy orgullosa contestó, “En Miami, porque?” la empleada le contestó, “yo no entiendo ingles pero aquí dice Made in Medellín” es decir que mi sobrina viajó unos tantos kilómetros para comprar en dólares lo que en Medellín hubiese comprado por unos pesos colombianos y de la misma calidad.

Aquí hablamos como la gran estrella Lionel Messi o Ronaldo, pero le damos madera a cualquier equivocación de James o Radamel García y es lo que sucede con el Técnico de la Selección Sub23, Carlos “el Piscis” Restrepo, quien acaba de clasificar a Colombia a los Olímpicos de Rio de Janeiro 2016 y se habla que el que debe de llevar a ese evento mundial al seleccionado patrio debe ser don José Pékerman, técnico de la selección mayor de Colombia dejando de un lado  ese gran trabajo realizado por Carlos “el Piscis” Restrepo.

En tecnología encontramos en grandes multinacionales nombres de colombianos, hombres y mujeres que no son reconocidos en el país, en la NASA, también hay colombianos y en las grandes universidades del mundo hay profesores que se destacan por su gran labor, y que decir lo que sucede en los medios de comunicación por donde han pasado excelentes periodistas y otros están cumpliendo con una tarea que es de orgullo para todos los colombianos.

En el campo de la actuación desde Hollywood, México, España y Alemania, en cada rincón del mundo hay un colombiano, lo mismo sucede en la música, teniendo grandes representaciones como violinistas, barítonos y cantantes de música popular.

El Gobierno con el Ministerio de Educación a la cabeza y asesoría de los Ministerios de Tecnología y de Salud, deberían de hacer todo lo posible para apoyar el talento nacional y evitar la fuga de grandes cerebros que deambulan por el mundo.

Qué bueno sería que en el deporte no le diéramos solo importancia al fútbol y al ciclismo sino que tuviéramos en cuenta las demás disciplinas, las que silenciosamente nos dan excelentes resultados y triunfos cada día. La solución a nuestros problemas en el campo de la educación, de la salud, de la tecnología y del campo están en nuestras propias manos y para eso debemos de apoyar nuestros grandes talentos.

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