Confianza, esperanza y zozobra

Por: Rubén Darío Mejía Sánchez.–

BOGOTA, 24 de abril_ RAM_ El proceso de paz entra en su recta final, final para que ya termine los ataques contra la población civil o final para que este proceso sea un verdadero fracaso y se preguntarán porque estoy opinando de esa manera y no es yo solo el que opina así, es que la población colombiana ya no sabe en que creer y además cuando hacen encuestas sobre este tema y sobre la popularidad del Presidente, dejan a la gente, como dice el dicho popular “más locos que una cabra”.

Con su terquedad el presidente Santos sigue hablando de paz en todos los sitios donde va, si va a un evento religioso, deportivo, de farándula, etc, etc, le hecha la cuñita al Proceso de Paz que para unos está en la cuerda floja, porque no le creen a las FARC y la otra por la mano de enemigos que tiene, que lo califican como un paso a la impunidad de los grandes delitos que se han cometido en este país y muchos tuviéramos razón en decir que no hay razón de que se les deje libres sin pagar siquiera un día de cárcel a los integrantes de las FARC que han cometido toda clase de delitos en contra de la población civil de este país.

Hace una semana la sobreviviente del conflicto de Ruanda Immaculée Ilibagiza, de visita en el país, dijo en varios escenarios y en entrevista personal con el presidente Santos que “hoy es un nuevo inicio, hay paz, hay esperanza por un mejor futuro” a propósito de la búsqueda de la paz en Colombia y que se trató en el foro “construyendo un futuro de reconciliación”. La sobreviviente del genocidio de Ruanda hizo un llamado al pueblo colombiano a confiar en la obtención de la paz e hizo votos por un mejor futuro para el país y agregó que quería dejar un mensaje en el que dejó en firme que se debe saber que no importa lo difícil que hayan sido las cosas, confíen con el amor, confíen en la paz e insistió que no obstante la gravedad de lo sucedido en el conflicto colombiano, hay esperanzas para el país.

Lo dice una mujer que nación en 1972 en Ruanda y sus padres y sus hermanos fueron asesinados en medio del conflicto entre las tribus hutus y tutsis en 1994, cuando estalló el genocidio de Ruanda. Tenía 22 años, y para salvar su vida tuvo que permanecer escondida durante 91 días en una estrecha y oscura habitación, la que la inspiró para escribir el best seller “Sobrevivir para contarlo: descubriendo a Dios en medio del holocausto de Ruana”, vive en Nueva York y se ha dedicado a ofrecer y a dictar conferencias por el mundo promoviendo el amor y la reconciliación, que creo que no dio muy buenos resultados en Colombia, porque muchos escucharon y no quieren poner en práctica por el odio que los ha vuelto, como dice Shakira, sordos, ciegos y mudos.

A todo ese rencor que nos carcome a los colombianos, y la duda que hay sembrada sobre un buen futuro en el Proceso de Paz, porque muchos no están de acuerdo en la forma que se está haciendo o porque buscan oportunidades políticas de figuración, como los que quieren el plebiscito u otra serie de requisitos para aprobar los acuerdos de La Habana sin dar la autorización directa al Presidente de la República, que es el que está al frente de los diálogos como persona responsable, se le agrega ahora que las FARC han iniciado lo que se puede llamar un paseo turístico a La Habana de todos sus integrantes o miembros de la Cúpula Mayor, que tienen que ver o que no tienen que ver con las definiciones y determinaciones que se tomen en la isla de los Castro.

Muchos sectores de la población quedaron fríos cuando se anunció que el jefe de la Columna 41 de las FARC alias “El Paisa” formaba parte de los negociadores de la mesa de La Habana, sin explicar cuál sería el papel a jugar, por quien ha sido autor de la mayor cantidad de delitos que se pueden calificar de lesa humanidad y que se hayan cometido por ese grupo subversivo en el país.

Se especula que para la desmovilización de las FARC es necesario que este calificado como uno de los rebeldes en aceptar el proceso de paz debe de estar en ese lugar; esperemos que sea para bien y no para que se alarguen más las conversaciones que como decía anteriormente comienzan a sembrar la duda y la incertidumbre en medio de los colombianos.

Sectores políticos y económicos de todo el mundo, igual que religiosos le han dado el espaldarazo a las negociaciones de La Habana, y sin ser muy religioso estoy de acuerdo con lo que dijo el Papa hace algunos meses cuando destacó que Colombia no debía de perder esta gran oportunidad para alcanzar la paz y acabar con una guerra que es la más larga del continente.

Comienza una semana bastante difícil, el Presidente está en la vacaloca, dio papaya a sus enemigos y los que no somos sus enemigos ni amigos creemos que la embarró al montar una parafernalia tan grande como la de creer que Colombia iba a ser campeón del mundo cuando llegamos a Brasil en el pasado campeonato mundial de fútbol, cuando dijo que había que convocar a un concurso de méritos para sacar la terna de candidatos a la Fiscalía General de la Nación, cuando ya todo estaba hecho y Néstor Humberto Martínez, Mónica Cifuentes y Yesid Reyes eran los nombres sobre la mesa para reemplazar a Eduardo Montealegre. Hay disgusto nacional, se habla de una gran mentira o engaño con los que creyeron y presentaron sus hojas de vida e hicieron el papel de tontos, para demostrar una vez más simple y llanamente que “en Colombia hay democracia”.

Se cambiará parte del gabinete ministerial y todo con miras al post-conflicto, es lo que dice el Gobierno, aunque parece ser que lo que espera el presidente Santos es quedar bien con quienes forman la bancada de la Unidad Nacional y darles su palomita, al mismo tiempo dar un respiro en respuesta a quienes no aceptaban algunos de los ministros, por ejemplo al de Medio Ambiente, al de Minas y no estoy diciendo que se vaya la Ministra de Educación, pero recordemos que es ella y la Ministra de Transporte a las que más se les ha dado duro por sus gestiones, que de verdad no han sido malas, y que en el caso de la de Transporte ha sido opacada, sin decirnos mentiras, por el vicepresidente Vargas Lleras.

Darle contentillo a todo el mundo va a ser muy difícil para el presidente Santos y por lo menos el Centro Democrático, El Polo Democrático y MIRA han dicho de frente que seguirán en la oposición. Aunque los dos últimos lo apoyan en su totalidad en lo que tiene que ver con el Proceso de Paz; mientras que el Centro Democrático trata de imponer sus condiciones.

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