Los niños que juegan a ser programadores y reinventan la manera de aprender

  • Su curiosidad por la tecnología los ha llevado a convertirse en jóvenes talentos de la programación. Hoy Nicolás y David prometen ser los futuros líderes de la tecnología desarrollando proyectos educativos con Minecraft Education.

De acuerdo con un estudio realizado por la Organización para Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el 54 por ciento de los jóvenes entre los 15 y 16 años en Colombia nunca ha realizado una actividad de programación informática dentro o fuera del colegio, lo cual podría justificar en gran parte que tan sólo el 1,30 por ciento de los estudiantes del país se gradúan con títulos universitarios relacionados con ciencias de la computación.

Las razones detrás de esta realidad son muchas, pero lo cierto es que las abuelas tienen razón cuando dicen que “todo viene desde casa”. Así lo confirma Viviana Quintero, coordinadora de TIC e Infancia de Red PaPaz al decir que “cuando un niño aprende desde edades tempranas lenguaje de programación, lo que estamos asegurando es que este niño va a estar preparado y cognitivamente dispuesto para el mundo digital, contando además con un gran número de puertas que se le van a abrir en este sentido”.

Este es el caso de Nicolás Ospitia y David López, dos niños programadores que, en el marco del programa Microsoft Student Partners, enfrentarán el reto de recrear con Minecraft Education un tema relacionado con alguna de sus asignaturas escolares. Al final de este año, estos jóvenes talentos de la tecnología deberán terminar sus proyectos para presentarlos ante 27 Microsoft Student Partners universitarios, quienes calificarán su trabajo y les darán recomendaciones para fortalecer sus habilidades.

Nicolas Ospitia

Nicolás Ospitia - MSPNació hace 14 años en la ciudad de Bogotá y ha sido educado en el seno de una familia donde la tecnología hace parte de su día a día, seguramente por esta razón la computación es una de sus tres materias favoritas junto a la química y la física.

Hoy en día, este estudiante de secundaria del Colegio Campoalegre, quien asegura ser un aficionado a los juegos indie y RPG (role-playing game), lo primero que hace después de su jornada escolar de 7:00 am a 2:00 pm es “jugar un poco y luego hacer tareas”. Nicolás, quien tiene una comunidad de amigos con los que juega a través de Skype, descubrió su pasión por la programación así, jugando, particularmente Minecraft.

“Me gusta Minecraft porque es un juego muy abierto, con su programación las cosas que uno puede hacer son infinitas”, dice Nicolás, quien opina que para tener éxito en este videojuego lo primero con lo que se debe contar es con creatividad. “Llegar a programar puede tomar bastante tiempo. Yo ya llevo jugándolo desde los siete años más o menos y he aprendido muchas cosas”, complementa.

Sus padres, un productor audiovisual y una directora de arte, cuentan que desde muy pequeño Nicolás desarrolló la capacidad de seguir instrucciones de alta complejidad para construir ciudades con fichas de Lego, tanto así que con el tiempo se convirtió en una de sus grandes pasiones. A los seis años de edad empezó construyendo un ascensor con estas fichas, luego siguió con  restaurantes, calles y basureros, hasta terminar armando una ciudad completa que le tomó cerca de cinco años.

“Cuando Nico empezó con Minecraft llevó todo lo que él venía haciendo con fichas de Lego a un mundo virtual”, dice Nancy Franco, su mamá. Además explica que esta experiencia ha sido altamente provechosa, no sólo para Nicolás, sino para toda la familia. Incluso su hermanita Isabela, de 6 años, ahora habla del videojuego.

“A mí me parece súper chévere cuando se conectan por Skype y juegan en línea. ¡Es una locura! Es absolutamente fascinante ver cómo construyen, cómo comparten, cómo tienen conflictos, cómo pelean y luego cómo se vuelven a contentar. Así como nos pasó a nosotros cuando éramos pequeños y jugábamos en el parque”, expresa Nancy. “Entonces yo pienso que uno debe, además de fomentar la parte del mundo real, ver con otra perspectiva este mundo virtual e invitar a los niños a esos espacios para compartir y construir”.

Inspirado en uno de sus temas favoritos, la historia egipcia, Nicolás actualmente se encuentra desarrollando una maqueta virtual para Minecratf Education cuyo objetivo es ilustrar por medio de comandos y texturas cómo funcionan las pirámides de este país. Además, asegura que construir el alfabeto egipcio le ha permitido aprender. “Me llama la atención la cultura egipcia, aunque no la conocía tan bien. Hacer este trabajo, que además es chévere, me ha permitido conocer el alfabeto egipcio”, comenta Nicolás sobre este proyecto que comenzó hace cuatro meses. “Cuando uno crea, uno también aprende”.

David López

David López - MSP copiaNació en Valladolid, España, pero vive en Popayán desde los ocho años de edad cuando sus padres, un administrador de empresas y una auxiliar de vuelo, decidieron establecerse en Colombia para iniciar su propia empresa. Actualmente, David tiene 13 años, es estudiante de secundaria en el Colegio Los Andes y se define a sí mismo como un autodidacta en el aprendizaje del idioma inglés y de todo lo que gira en torno a su principal pasión: la tecnología.

Con Bill Gates como referente de éxito, David dedica su tiempo libre a estudiar lenguaje de programación en Microsoft Virtual Academy, diseñar aplicaciones con herramientas en línea y jugar Minecraft.

“Mi interés por los computadores comenzó cuando tenía tres años, cuando a escondidas veía a mi papá trabajando en el computador. De ahí, a los cinco años, mi papá decidió comprarme uno.”, dice David. “A esa edad, mientras mis papás me observaban, comencé a meterme a Internet y a explorar las calculadoras para ver qué hacían. Después fui creciendo y comencé a preguntarme quién hacía esos juegos que me gustaban y cómo los hacían. Entonces decidí investigar y, con un programa online para diseñar juegos, descubrí más cosas”.

En la medida en que su interés en la tecnología incrementaba, David iba encontrando más herramientas en línea para aprender a programar páginas y videojuegos. Fue así como a los 10 años llegó a crear una página web completa para el negocio de su madre; y a los 12, una aplicación para que los mensajes que los clientes escribían en la página llegaran directamente al teléfono de su mamá.

Liliana Aguirre, además de ser su madre, ha sido junto a su papá quien más ha apoyado a David en todo su proceso de aprendizaje autodidacta y la principal cómplice de cada uno de sus logros. Contrario a lo que muchos padres de familia piensan, Liliana considera que la tecnología bien enfocada y con acompañamiento puede ser una experiencia muy positiva para los niños

“David es un niño muy curioso. Para él la tecnología ha sido una enciclopedia abierta y está metido en el cuento. Cada día nos sorprende más”, comenta Liliana. “Gracias a Dios encontramos en Microsoft un programa con el que hemos logrado encaminarlo positivamente en la tecnología. Para él ahora ese es su mundo, algo que le encanta”.

Hoy, convencido de que para aprender a programar es esencial ser autodidacta y tener disciplina, David sueña con llegar a ser una “persona exitosa que cumpla sus metas y sólo suba”. Por eso, se prepara para competir en Imagine Cup desarrollando un videojuego inspirado en el fenómeno de la migración de las cebras.

Simultáneamente, David se encuentra trabajando en otros proyectos como la construcción de un mapa 3D de su colegio utilizando imágenes tridimensionales; la creación de una plataforma de un mini-juego en 3D; y, por supuesto, la concepción de una aplicación para recrear didácticamente el funcionamiento de las células a través de Minecraft Education. “Mi principal motivación con este trabajo son los niños. Todo el mundo sabe que a los niños les gusta jugar y que es más divertido aprender jugando que con un libro”, dice David. “Yo creo que desde Minecraft Education se puede enseñar mucha biología”.

A su edad, David cree que todo es posible. Por eso, cuando sus compañeros le dicen que programar es muy duro o como hablar chino, él les responde diciendo que no es tan difícil. “Es simplemente como aprender un idioma, el de las computadoras. Comprender la tecnología y el mundo de las computadoras es fácil y a la vez divertido”, concluye David. “Todo lo que uno piensa que no puede hacer es una barrera; todo uno lo puede hacer mientras le ponga empeño”.