Páginas & Portadas #3 Filbo2016

  • Martes 26 de abril a las 3:30 p.m., en la Sala Jorge Isaacs, en el marco de la 29ª  Feria Internacional del Libro de Bogotá.
  • Con la presencia del autor Rómulo Bustos Aguirre y del prologuista Dario Jaramillo Agudelo. 

image008Rómulo Bustos tenía 33 años cuando se publicó su primer libro de poesía. Una fecha tardía para un poeta tan vocacional, tardía en comparación con las óperas primas de los poetas colombianos que, en general, se sitúan alrededor de los 24, 25 años. También insólita, en términos comparativos, si pensamos que, habitualmente, esas óperas primas suelen ser balbucientes, casi torpes, y denuncian que el poeta anda en una etapa puramente formativa. Al contrario de lo habitual, este libro, El oscuro sello de Dios, revela la voz de un poeta ya formado.

Desde su primer libro (…) el eterno, inacabado y misterioso tema central de la poesía de Rómulo Bustos es la trascendencia, el otro lado, su inasibilidad, sus reflejos en nuestra precaria realidad material, los significados que adquiere esa realidad en apariencia unívoca cuando se contrasta con las conjeturas que religiones, visionarios, hombres ordinarios y el propio poeta hacen de los trasmundos. Expresado en los términos que ahora invento, podría aventurarse que la persistente presencia de seres alados, pájaros y ángeles y la importancia que, como una constante, esta poesía atribuye al vuelo, alude a la conexión entre el mundo material y los otros mundos.

 A este respecto, la noción de centro se convierte en imagen rectora de universos donde imperan extrañas simetrías (…) No, no se trata tan solo de un problema de simetrías de medidas exactas, en fin, de teoremas. La noción del centro es todavía más inextricable (…) “El centro está en otra parte”: problema no resuelto. El poeta lo plantea una y otra vez, y trata entonces de situarse en un punto donde todo se vea como no había sido contado antes.

Fernando Vallejo con el tono irreverente que lo caracteriza habló de Dios, de la Iglesia, de los animales y de la política colombiana 

Por Carolina Pineda González

Vallejo 1 (1)BOGOTA, 24 de abril_ RAM_ “Yo lo que quiero es morirme para que me canonicen y empezar a hacer milagros”, concluyó Fernando Vallejo. Y el público que llenó el auditorio José Asunción Silva en la feria fue crítico sobre las palabras que escuchó del escritor Fernando Vallejo, quien invitó a los colombianos al final de su discurso “a robar, a extorsionar, a secuestrar, a matar, a volar torres, a sembrar minas, a dinamitar oleoductos, a traficar coca, porque la impunidad es la reina de Colombia”.

El público lo aplaudió con entusiasmo y aunque se sintió a gusto con las temáticas, una parte de los asistentes se refirió al final de su presentación que consideraba “reiterativos los temas” de los que habló, según el asistente señor Carlos Castillo. Otra joven asistente de la feria, Laura Pacheco, dijo que no estaba de acuerdo con todo lo que él dijo pero que admira “su mirada sobre la sociedad y sobre los animales”. Pero “hay cosas con las que uno no concuerda”, agregó su acompañante Rigoberto León.

Sin embargo, quienes admiran a Vallejo fueron a verlo y lo aplaudieron porque consideraron apropiada “su actitud contestaría y crítica ante el poder”, según asistentes como Carlos Mario Estrada y Jacinto Ortiz.

 “¿Mamá, te botaron?”

Javier Darío Restrepo y Vicky DávilaPor: Estefanía Daza y Valery Serje

BOGOTA, 24 de abril_ RAM_ En la charla entre la periodista Vicky Dávila y el experimentado periodista Javier Darío Restrepo, durante el Encuentro Internacional de Periodismo de la FILBo, la reportera explicó la situación emocional que vivió con su hijo Simón después de que renunciara por la publicación del video en el que el viceministro Ferro y el capitán Palacios sostenían una conversación sexual.

Su hijo le preguntó repetidas veces si había perdido su trabajo, y ese fue uno de los momentos más duros de la situación para la periodista, que debió enfrentar las críticas por la postura ante su trabajo.

El diálogo entre ambos periodistas finalizó cuando Restrepo resaltó cuatro aspectos importantes a la hora de hacer periodismo para que los profesionales no incurran en dudas éticas por la cual Vicky Dávila se vio presionada a abandonar su trabajo:

“Lo primero: recordar que nadie es juez de nadie, salvo de sí mismo. Lo segundo, que el periodista debe tener en la conciencia una segunda piel: sensibilidad hacia el bien público. Tercero, el precio que se debe pagar por ejercer esta profesión es la entrega absoluta al trabajo que se realiza. Por último, es tener en cuenta que el periodismo es algo que se aprende todos los días”.

Mambrú perdió la guerra

Mambrú

Por: Juan Lesmes

BOGOTA, 24 de abril_ RAM_ En tiempos inmemorables, el Dios Cronos convocó a su ejército del mal comandado por Guerrardo, un temible y poderoso guerrero que deja destrucción, dolor y muerte por donde pasa. Su misión es acabar con el Rey Ambrosio, quien gobierna en Ambrosia.

Mientras tanto, su hijo Zeus y la malvada Medusa, junto con sus lacayos Cizaña e Intriga, maquinan un plan para secuestrar a las hijas del rey, Carla y Marie, y así obligarlo a dejar el trono.

Como respuesta a esta declaración de guerra, el cobarde, pero respetado rey de Ambrosía, pidió ayuda a su pueblo, pues sabía bien que la unión hace la fuerza, y es la única manera de hacerle frente al terrorífico Gerrardo. A su llamado asistió el herrero, los campesinos, las lumbreras y hasta los más loquitos del pueblo, todos dispuestos a combatir contra el ejército de Cronos y así evitar ser sometidos por él.

En medio de la confrontación entre seguidores de Guerrardo y el pueblo de Ambrosia, salió a la luz una revelación: “Yo, Zeus, hijo de Cronos, estoy enamorado de Carla, la hija del rey”. Estas palabras retumbaron en los oídos de los enfrentados e hicieron reflexionar a cada uno de ellos, llevándolos a una misma pregunta: ¿Realmente queremos esto? La respuesta en unísono fue: “No, queremos la paz” Al final Cronos se quedó solo con su rencor, y no le quedo más que aceptar la paz.

Fue así como el musical Mambrú perdió la guerra, presentada por la Universidad Cooperativa de Colombia, con un elenco de 50 jóvenes entre 6 y 20 años, logró que grandes y chicos, testigos de esta batalla, entendieran que el amor es más fuerte el odio, la guerra sólo deja desdicha y sufrimiento; pero, sobre todo, que la vida es más importante que la muerte. Foto de María José Alba