El fique: nueva fuente de desarrollo agroindustrial

Por: Uriel Ortiz Soto (*)

Con la guerra que han empezado a librar los medioambientalistas a los empaques de polietileno, el fique vuelve a ubicarse en la cima de las oportunidades agroindustriales.    

Es muy importante que este mensaje lo conozcan los gobiernos regionales y municipales a profundidad, puesto que con la nueva reivindicación del fique, se contribuirá a generar una gran cantidad de empleos tanto directos como indirectos, de los cuales nuestro país está tan necesitado para atender la etapa postconflicto que se avecina a pasos agigantados, y nos va coger con los calzones abajo, si es que no despertamos del letargo burocrático.

Además, el cultivo del fique mas allá de los empaques, tiene una serie de derivados, generando materias primas para la elaboración de útiles de aseo, jabones, champús y otros productos que se ubican en importancia para el público consumidor, permitiendo que quienes manejen el cultivo con constancia y en forma técnica, se beneficiarán económicamente, dado que a partir de la prohibición de los empaques de polietileno, los del fique, serán de primer orden en los mercados nacionales e internacionales.

El sumo y el bagazo que queda de la extracción de la fibra del fique, además de servir como abonos, pueden ser utilizados como materias primas en diferentes usos industriales, tenemos que ser conscientes que debido a los altibajos que ha sufrido el cultivo, no han sido muchos los avances en su tecnificación, puesto que la garantía de compra de la fibra de cabuya, siempre ha estado limitada, por la preponderancia de los empaques de polietileno.     

El cultivo del fique, fue desplazado a partir de los años sesenta por la utilización masiva y más económica de los empaques de polietileno, puesto que la mayoría de los productores de granos, veían en ellos una mayor economía y fácil manejo para transportar sus productos de los lugares de origen a los de destino. 

Los científicos medioambientalistas han encontrado con que los polietilenos no son nada amigables, ni biodegradables con el medio ambiente, que de seguirlos utilizando, muy pronto nos veríamos atrapados por un torbellino de sus desechos, con grave contaminación, que es lo que los gobiernos en bloque de todo el mundo quieren evitar a toda costa.

Se dice que un saco de polietileno arrojado a la basura jamás se descompone, es decir, que no es biodegradable, con grave contaminación para los ríos y mares que en ultimas se verán totalmente atrapados por estos elementos derivados del petróleo, lo que disminuiría la pureza de la capa atmosférica, generando grave polución y acabando con las especies acuáticas y silvestres de la cual derivamos en gran parte nuestra subsistencia.

En consecuencia, hay que acudir a los empaques de fibras biodegradables, que a los pocos días de arrumados empiezan a descomponerse, para dar inicio a otro ciclo medioambientalista, como es la conservación de los recursos naturales que nos rodean, sin contaminación de los ríos, fuentes de aguas cristalinas, evitando a toda costa la polución.

Una de estas fibras biodegradables, es la cabuya, que se extrae del fique, para la elaboración de empaques, también se fabrican hermosas artesanías y utensilios para el hogar, su cultivo en los Santanderes, Boyacá, Antioquia y el Eje Cafetero, entre otros departamentos, aunque con muchos altibajos para los cultivadores, se utiliza con frecuencia como cercas en las fincas, sin embargo, conservan su cultivo con la esperanza y la fe del carbonero, que a decir verdad les llegó la hora del desquite, puesto que esta fibra está cogiendo muy buenos precios para la elaboración de empaques y otros usos industriales.

Sin embargo, existen otras razones para creer en el cultivo del fique:

1º- Es cultivo de larga duración, lo que le da estabilidad al agricultor

2º- Los  costos de Instalación: son mínimos y no necesitan de siembras primarias

3º-Genera trabajo para la familia: puesto que de la fibra se pueden elaborar productos de rápido proceso como: lazos, cintas y pequeñas artesanías

4º- Los jugos, el bagazo y la fibra: son subproductos que se venden, puesto que son utilizados en procesos de industrialización.

5º- Su siembra parte de los colinos, muy fáciles de reproducir con las plantas adultas

6º- Conocimiento del cultivo y manejo: el fique nació alternativamente con las fincas cafeteras que inicialmente los utilizaban como cercas

6º- El producto resiste  todo tipo de climas: inviernos, veranos, altas y bajas temperaturas.

Considero desde todo punto de  vista estratégico y de vital importancia, que el único municipio del País, que ha hecho honor al cultivo e industrialización del fique, aunque en pequeña escala desde 1.958 con la celebración de las fiestas de la cabuya inicialmente cada año, últimamente cada dos, es Aranzazu – Caldas,  como resultados positivos, fueron muchos los vestidos bordados con fibra de cabuya que se exportaron, en el campo artesanal se destacó por ser uno de los pioneros en confeccionar artículos para el hogar: individuales y adornos en general.

Sin embargo, como lo dijimos anteriormente, todas las actividades derivadas del fique por el auge de los polietilenos, se encuentran en receso, solo a partir de este momento cuando la cabuya es declarada biodegradable y amigable con el medio ambiente, es cuando todas estas actividades que estaban en receso se reactivarán.

Para el primer puente del mes de octubre, se tiene previsto la celebración de las fiestas de la cabuya en Aranzazu – Caldas, sería una bonita oportunidad para que las autoridades de ese municipio las promocionaran, no como escenario de parranda, sino, como una oportunidad donde se podrán ofrecer diversas alternativas en torno al cultivo del fique como materia prima para la elaboración de empaques, y de sus derivados, que prometen tener un desarrollo vertiginoso de vital importancia, como instrumento de diversificación cafetera, y proyectos postconflicto.

Esperamos que el señor alcalde de Aranzazu, para estas próximas festividades, dé rienda suelta a su imaginación, puesto que si en vedad el fique ha tenido épocas de vacas flacas, ahora le ha llegado la bonanza, pero, hay que manejarla con verdadero sentido de pertenencia y agroindustrialización, sobretodo sin amaines politiqueros.

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