El gabinete del postconflicto

Por: Rubén Darío Mejía Sánchez.–

BOGOTA, 30 de abril_ RAM_ “La paz está cada vez más cerca. Yo espero que ese plebiscito se pueda presentar de aquí a septiembre y que todos voten si al plebiscito”, fue el anuncio positivo y optimista del presidente Juan Manuel Santos el pasado viernes al hablar sobre el Proceso de Paz que se adelanta con las FARC en La Habana y con su optimismo y terquedad infinita sigue adelante como los caballos a los que les colocan orejeras para que no miren a ningún lado sino siempre para adelante y ese punto fijo que tiene Santos tiene nombre propio, firmar el proceso de paz con las FARC y acabar con las masacres de personas inocentes entre campesinos y ciudadanos del común, soldados, policías y los mismos guerrilleros, porque la guerra que vivimos los colombianos desde hace más de sesenta años es simple y llanamente una guerra fratricida sin motivo y sin razón.

Santos está haciendo lo que decía mi abuelo Frutoso (ese era su nombre, pues había nacido en Cataluña, España y por asuntos de la guerra se había venido a América y se instaló en las montañas de Sonsón en donde encontró a mi abuela María Brígida, para luego comenzar con los arrieros el trabajo de creación de pueblos y ciudades hasta ubicarse en el municipio de Neira, en donde nacimos la mayoría de sus nietos), lo que no se debía de hacer, ensillar las bestias antes de comprarlas y no lo critico, porque es lo que por lo general hacemos no solo los colombianos sino todos los hombres y mujeres del mundo. Digo lo anterior porque Santos ya está hablando de un plebiscito por la paz, para que le ratifique los acuerdos de La Habana, los que ya tienen aburridos a la mayoría de colombianos, porque un fin de semana se habla de que se ha llegado a muchos acuerdos y acuerdos positivos, y al lunes siguiente las declaraciones en la prensa, la radio y la televisión dicen que las FARC exigen, exigen y exigen, le ponen trabas y trabas y trabas, y los enemigos de la paz, que de verdad los hay, siguen trabajando soterradamente, porque para muchos, como hacen las grandes potencias mundiales, es mejor poner trabas a los arreglos de los conflictos, porque la guerra mueve mucho dinero y llenan muchos bolsillos, no solo en el mundo oriental, sino también en occidente y porque no decir en Colombia.

Recordemos que en los Estados Unidos de América, a pesar de los ataques suicidas y asesinos de algunos de sus ciudadanos, se trabaja fuertemente en muchos estados para evitar que se prohíba el porte de armas, porque es una de las industrias que más dinero mueve, sin saberse que esto pueda extenderse a los demás países del continente.

Sin meternos en la política exterior de Colombia, entrémonos nuevamente en lo que estaba diciendo, ya ensillamos el caballo anunciando el plebiscito para el mes de septiembre y ya tenemos listo el gabinete ministerial post conflicto, poniendo en peligro la famosa Unidad Nacional, la que yo creo que no ha habido sino que algunos partidos se han sostenido por tener sus cuotas burocráticas dentro del gobierno y de esa manera respaldar los actos del Ejecutivo, aunque todos los partidos han dicho que sin tener que ver con tener a sus miembros en el Gobierno le darán un respaldo total al Proceso de Paz, que se ha dicho de paso ha sido respaldado por la comunidad internacional de manera tan fuerte, gracias a trabajo realizado por los negociadores en La Habana por parte del Gobierno y la labor diplomática del propio presidente Santos y la canciller Holguín para contrarrestar los ataques a nivel internacional de quienes no están de acuerdo que se haga el proceso de paz, como se adelanta actualmente y que han hecho campaña abiertamente en Estados Unidos y en Europa, entre los que están el Procurador General de la Nación, el ex presidente Uribe y su partido Centro Democrático, entre otros.

A Ordoñez, el Procurador, lo entiendo, porque está en plena campaña política, así diga lo contrario, con miras a enfrentar a German Vargas Lleras en las próximas elecciones presidenciales en representación del Partido Conservador.

No entiendo a Alvaro Uribe, es un hombre que puede polarizar y tiene polarizado al país en estos momentos, y digo sin miedo a equivocarme, porque tiene muchos seguidores, quienes le creen a ojo cerrado lo que él diga y lo que digan los miembros de su partido, y digo no lo entiendo, porque uno de los beneficiados con el Proceso de Paz sería el mismo ex presidente; pero parece que no ha aprendido de su esposa Lina Moreno y las terapias que ella practica para perdonar y olvidar, sino que creo que estaría tranquilo únicamente cuando viera que bombardearan todo el reducto que queda de las FARC en el país y eso está muy difícil porque esta guerrilla está infiltrada en la población civil y allí pagarían justos por pecadores, cuando la mejor salida es el diálogo  y cuando hay diálogos hay acuerdos y decían nuestros antepasados que era mejor un mal arreglo que un largo pleito. Presidente Uribe, perdón ex presidente Uribe, recuerde lo que decía yo en una de mis columnas anteriores, cuando recordaba cual es el verdadero Uribe que necesita el país en este momento y principalmente cuando estamos a puertas de elegir nuevo Presidente de la República, porque mientras que en otros países del mundo, como en el caso de Estados Unidos, las campañas políticas duran unos meses, en Colombia duran dos años.

Los narcotraficantes, los miembros de las BACRIM y los malos miembros de la Fuerza Pública, porque de que los hay los hay, no son amigos del Proceso de Paz, porque para ellos lo mas importante es el caos y no la tranquilidad.

Ahora si a lo que venimos, nuevo Gabinete Post conflicto, no tiene nada de raro, son personas  profesionales buenos como los anteriores que habían y no sé en que se diferencia la capacidad del uno y del otro para que el uno sea y el otro no sea apto para trabajar en los programas y aplicaciones del post conflicto.

Sabemos que el Ministro de Justicia Yesid Reyes salió porque aspira ser Fiscal General de la Nación, otro chicharrón bien grande es el de elegir Fiscal General y quien entra a reemplazarlo, Jorge Londoño, pues tiene una buena hoja de vida como Gobernador de Boyacá, representante del Partido Verde y decano de derecho de la Universidad Santo Tomás en la ciudad de Tunja, ha tenido que recibir bastantes ataques, porque no se acepta que haya sido escogido en representación de los verdes, aunque se le respeta como persona y como profesional, lo que quiere decir que los miembros del Partido Verde no recibieron lo que deseaban en el gobierno Santos, por no haber sido nombrado alguien que estuviera mas cerca de ellos.

El Polo Democrático por su parte, habla de traición por parte de Clara López, al aceptar el Ministerio de Trabajo, y recordemos que hay algo que no se le perdona a Clara López, que sea una oligarca en la izquierda, y los enfrentamientos en ese partido son de temer, porque el caldense Jorge Robledo jamás estará conforme con nada de lo que se haga en este país y en eso sí que se parece a Gustavo Petro, que fue calificado como un excelente congresista, pero estoy seguro que Robledo en un ministerio o en un cargo público sería un verdadero fracaso. Clara López reemplaza a Lucho Garzón, quien cumplió una excelente labor en acercar al Gobierno con los sindicatos, asunto bastante delicado.

No hay novedad en que haya sido nombrada Maria Claudia Lacouture, representante del Partido de la U y excelente directora de Procolombia, la labor en este campo ha sido extraordinaria y sabemos que puede continuar con la gran labor de su antecesora, Cecilia Alvarez Correa, que supo estar a la altura al manejar uno de los ministerios claves para la economía del país.

En el Ministerio del Medio Ambiente, la designación de Luis Gilberto Murillo fue recibida con bombos y platillos, no solo porque pertenece al Partido Cambio Radical del vicepresidente, candidato presidencial Germán Vargas Lleras, sino por ser representación de los afrodescendientes, pues a pesar de los escándalos que le antecedieron, se habla que es un gran elemento y que se espera que haga lo que no pudo hacer su antecesor Gabriel Vallejo, de quien se dice que pasó sin pena ni gloria por esa importante cartera.

No se sabe si será una pérdida o una buena adquisición el cambio de ministro para la vivienda, pues Luis Felipe Henao se convirtió en una figura clave para el Gobierno Santos en la cartera donde se ofrecieron viviendas a los de menos recursos económicos y se les cumplió, y la llegada de Elsa Noguera, ex alcaldesa de Barranquilla y miembro del partido Cambio Radical, una gran profesional, trabajadora, honesta y que el único pecado que tiene es que sea representante de la familia Char, lo que limitaría su posibilidad de obrar libremente en ese ministerio, pero a pesar de que se habla que puede ser utilizada tanto por los Char, como por Germán Vargas Lleras para fortalecer la candidatura a la Presidencia de la República de este último, puede hacer una buena labor.

Al Ministerio de Transporte llega otro del Partido de la U, el ex alcalde de la ciudad de Manizales Jorge Eduardo Rojas, uno de los mejores alcaldes del país y al que los manizalitas hubieran reelegido de mil amores por el gran trabajo que hizo en la ciudad de las puertas abiertas, ciudad que cambio como del día a la noche durante una buena gestión, la que se espera que cumpla como su antecesora Natalia Abello quien a pesar de haber tenido la sombra de Germán Vargas Lleras, hizo una gran labor por este sector.

Al Ministerio de Minas y Energía llega Germán Arce, un vallecaucano en representación del Partido Conservador, quien tiene toda la responsabilidad de sacar al país de una crisis dejada por el Fenómeno del Niño y evitar que se presente un apagón de un momento a otro, y que sepa manejar el chicharrón carnudo y grasoso, como es el del sistema de la minería ilegal en Colombia, porque a su antecesor le fue, como dicen en el argot popular, mas mal que a los perros en misa.

En el gabinete post conflicto se destaca la representación de las mujeres y de la comunidad afrocolombiana, y además el presidente se sintió muy orgulloso por considerar que habían quedado representadas las regiones del Pacífico, el Eje Cafetero, el Caribe y la Andina, es decir, la totalidad del país.

El nombramiento de Rafael Pardo como nuevo Secretario General de la Presidencia fue bien acogido y entra dentro de los cambios de la desaparición de los famosos “Ministros Consejeros” y la creación de altas consejerías.

El Presidente no vio necesidad de hacer cambios muy estrictos en once de sus ministerios y por eso ratificó a agente de su entera confianza, los que se esperan que lo acompañen hasta el final de su mandato, aunque se habla que en unos meses podría haber cambio en el Ministerio de Relaciones Exteriores, pero son cosas que se hablan solo en los mentideros políticos.

Los ministros ratificados fueron:

Ministerio del Interior:Juan Fernando Cristo

Ministerio de Relaciones Exteriores:María Ángela Holguín

Ministerio de Hacienda: Mauricio Cárdenas

Ministerio de Defensa Nacional: Luis Carlos Villegas

Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural:Aurelio Iragorri

Ministerio de Salud y de la Protección Social: Alejandro Gaviria

Ministerio de Minas y Energía:María Lorena Gutiérrez

Ministerio de Educación Nacional: Gina Parody

Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones:David Luna Sánchez

Ministerio de Cultura:Mariana Garcés

Como se puede ver, la mesa ya está servida y solo faltan los comensales, que son los representantes del Gobierno y de las FARC que quienes, como se ha conocido, trabajan intensamente para llegar a acuerdos en algunos puntos finales, como son la dejación de armas y que las FARC entiendan que no está en manos del Gobierno el regreso de Simón Trinidad, sino del Gobierno y Congreso Norteamericano.

Si las cosas siguen así, sin entendimientos y con alargues la comida se va a enfriar y se quedarán los manteles tendidos en la mesa, esperemos que esto no sea así.

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