Exigencia tardía

Por: Javier Contreras.–

Ningún colombiano puede aceptar que el secuestro se siga siendo justificando y utilizando como “arma de  lucha” de las organizaciones guerrilleras. No solo no puede ser admitido, sino que la liberación de todos debió ser una exigencia como punto de partida para la iniciación de diálogos tanto con las Farc como con el ELN.

Precisamente,  ahí  estuvo la equivocación. Hoy el Gobierno Nacional exige al ELN que para el inicio de la fase pública de diálogos debe liberar a todas las personas secuestradas comenzando por el excongresista Odín Sánchez, quien se canjeó por su hermano Patrocinio que fue dejado en libertad debido a complicaciones de salud.

Aunque en ese propósito Santos es acompañado por todos los colombianos, los negociadores debieron hacer esa  exigencia en la  fase previa y no ahora cuando todo estaba listo para comenzar las negociaciones en Ecuador. Prácticamente, las conversaciones están suspendidas. Y es que en relación con  el secuestro le ha ido muy mal al Gobierno Nacional.

Basta recordar el caso de Ramón José Cabrales quien aunque fue liberado, se supo luego que su familia debió pagar una millonaria suma de dinero y eso que se trató del pago de una parte por el rescate. Lo que desde el Ejecutivo fue calificado como un acto de buena voluntad y una demostración del deseo de buscar una salida negociada al conflicto, se convirtió en una enorme frustración. http://www.laopinion.com.co/judicial/eln-dejo-en-libertad-ramon-cabrales-108998#ATHS  http://www.rcnradio.com/locales/familia-del-abogado-ramon-jose-cabrales-reconocen-pagaron-al-eln-liberacion/ .

Además del pago, la familia cabrales debió soportar las críticas del gobierno por haber entregado esa millonaria cantidad y para agravar si situación tuvo que abandonar Norte de Santander al negarse a cancelar la otra parte del rescate. http://www.noticiasrcn.com/tags/ramon-jose-cabrales .

Pero el caso de la familia Sánchez en el Chocó también se le convirtió en un verdadero problema a la administración Santos. Patrocinio Sánchez fue secuestrado en 2013 y liberado a comienzos de abril de este año http://www.elcolombiano.com/colombia/liberacion-del-exgobernador-de-choco-patrocinio-sanchez-BL3863672 . De la euforia por el regreso al seno de su familia (por su estado de salud) lo que parecía otro gesto positivo hacia el inicio de las negociaciones y que fue destacado por el propio Jefe de Estado se pasó al rechazo ciudadano porque se trató de otra farsa.  Lo que hubo en realidad fue un cambiazo por su hermano, el excongresista Odín Sánchez  http://www.semana.com/nacion/articulo/exgobernador-de-choco-patrocinio-sanchez-liberacion-fue-posible-intercambio-con-el-hermano/468211 .

Teniendo en cuenta esos antecedentes, el primer mandatario suspendió el inicio público de las conversaciones de paz con el ELN http://www.vanguardia.com/colombia/356615-sin-liberacion-de-secuestrados-no-hay-proceso-con-eln-santos  y aunque es legitima esa exigencia que tiene el respaldo de la sociedad, la pregunta es ¿por qué no se hizo antes? Al fin y al cabo este proceso de paz, como sucedió con las Farc, se aceptó adelantar en medio del conflicto, es decir, en medio de los atentados terroristas, en medio de la extorsión, en medio del boleteo, en medio del secuestro. Es decir, si no se exigió antes ¿por qué ahora sí? Lo que los colombianos esperaban es que estos diálogos no tuvieran la espada de Damocles de la violencia. Se debió pedir formalmente un cese unilateral del fuego.

La respuesta del ELN era la esperada, no se suspenderán los secuestros http://www.elcolombiano.com/colombia/paz-y-derechos-humanos/eln-responde-a-exigencia-de-santos-sobre-dejar-el-secuestro-para-iniciar-dialogos-NA4075429  y fue más allá  ¿Qué tal que colocáramos como condición para continuar los diálogos, que liberaran los guerrilleros que están en las cárceles en condiciones infrahumanas y muriendo por falta de atención médica del Estado?” , según Nicolás Rodríguez Bautista, alias “Gabino”.

Estamos no solo frente a la posibilidad de gran fracaso sino ante un camino equivocado. Lo que el gobierno debió exigir desde el comienzo se le está devolviendo como un bumerang. Negociar en medio del conflicto implica que continúen este tipo de acciones que hoy pide que se acaben. Eso le daría pie al ELN a hacer sus propias exigencias y se entraría en una fase de tira y afloje que no  permitiría avanzar en las negociaciones.

La exigencia fue tardía.