La rebelión de los troles II

Por: Ricardo Galán.–

Los troles son usuarios de Internet que utilizan las redes sociales para molestar. Son cazadores de errores y contradicciones de los poderosos. Se burlan de ellos, aprovechan sus errores para ponerlos en ridículo y desacreditarlos. Su función es esa. Molestar. Son felices molestando.

Son relativamente fáciles de identificar porque casi nunca usan sus verdaderos nombres. Se esconden tras avatares y alias relacionados o no con los temas de su preferencia. Porque aparecen y desaparecen de redes como Twitter y Facebook. Un día están al siguiente ya no. Hoy se llaman de una manera, pasado mañana de otra. La mayoría no tiene más de 100 seguidores. Su equipaje, como el de todo aquel que huye, es liviano.

A diferencia de los influenciadores, los troles no tienen identidad. No son expertos en nada.

Algunos trolean por cuenta propia. Porque les encanta retar, provocar, desesperar a gobernantes, políticos y celebridades con sus comentarios ácidos, su persecución inclemente y su patanería. No respetan pinta.  Son como los camaleones. Si uno logra identificarlos y entenderlos llega a resultar divertido seguir sus travesuras. Por lo regular defienden causas en las que creen como la protección del medio ambiente, de especies en vías de extinción o personas y comunidades víctimas de injusticias.

Sin embargo, también hay troles a sueldo. Son una especie de mercenarios que han creado varias cuentas, especialmente en Twitter, han construido unas audiencias y acumulado experiencia que venden al mejor postor ya sea para promover una idea, una marca o atacar a su competencia. Para ellos los principios y la fidelidad no existen. Su lealtad está con quien les pague, mientras les pague. Son especialmente demandados en época de elecciones cuando desde las campañas los contratan para promover las ideas de un partido o candidato y atacar a las de sus contrarios. Algunos llegan a trabajar al mismo tiempo con campañas rivales.

La rebelión

Una cualidad muy apreciada en un Trol es su capacidad para mimetizarse. Para ocultar su identidad, sus verdaderos gustos e ideologías. Si las tiene claro está. Así pueden atacar a una persona, empresa, producto o marca sin que el usuario normal de las redes sociales pueda detectar que detrás hay una muy bien montada campaña de desprestigio en contra de esa persona, idea, marca o producto.

La reserva de su identidad es un valor agregado que un Trol trata de proteger por sobre todas las cosas. Tiene que ocurrir algo muy serio o estar muy furiosos con alguien para revelar su identidad, su función y los objetivos para los que fue contratado.

En Colombia un grupo de troles acaba de romper esa regla y salió públicamente a denunciar las campañas para las que fueron contratados. ¿La razón? No les pagaron lo acordado por sus servicios.

@NotiPoliticasNet escribió en su timeline de Twitter: “Somos cuentas contratadas para escribir contra @Rodrigo_Lara_ @German_Vargas @RoyBarreras y @EnriquePenalosa.

Lo mismo escribieron @Apoyobenedetti y @anticorruptosCo, pero agregaron la razón que los llevó a destapar su identidad: “No nos pagaron los servicios.

Todos los objetivos del ataque son políticos. Entre ellos están el vicepresidente de Colombia Germán Vargas Lleras, el Alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa y dos parlamentarios de Cambio Radical, el partido de Vargas Lleras y del Partido de la U. Rodrigo Lara y Roy Barreras.

¿Quién los contrató? Ninguno de ellos lo dice. De hecho al momento de escribir esta columna (sábado al medio día) ya estás cuentas no existen en @Twitter. Pero dan pistas.   

Consideraciones finales

¿Es lícito contratar troles para atacar a otras personas? Si. Hasta ahora no hay una Ley que lo prohiba en ninguna parte del mundo. ¿Es ético? Creo que no.

El valor real de las redes sociales como Twitter es servir de plataforma para que los usuarios, todos los usuarios, puedan compartir sus ideas, gustos, preferencias y opiniones en completa libertad; enterarse de lo que piensan otras personas como ellos. Interferir con esa comunicación manipulando la opinión le resta valor al ejercicio. Las redes deberían hacer algo para filtrar a los Troles que atentan contra la credibilidad de las redes y las libertades de información y opinión.

Lo bueno de este episodio es que nos sirve para que los usuarios aprendan a identificar a los Troles, los tenga en cuenta y se pongan a salvo de su influencia.

Nos sirve para entender que, como todo en la vida, no siempre las cosas son lo que parecen y que, también como en la vida debemos estar atentos a las señales para evitar que nos engañen.

Para las campañas y partidos políticos quedan tres lecciones. Una, no es buena idea contratar troles para atacar a los contrarios. No sirve gran cosa. Y dos, si decide contratarlos págueles lo acordado y a tiempo. No sea el diablo que termine siendo víctima de la rebelión de los troles. 

Y tres, si decide contratar troles y además no les paga, atengase a las consecuencias.