Roberto y Claudia ¿Qué nos pasa?

N del E. La periodista Alexandra Buitrago les responde a Claudia Palacios y Roberto Pombo, también periodistas, quienes sostienen que no tiene sentido formar periodistas integrales sino especializar en periodismo a profesionales de otras áreas del conocimiento.

Por: Alejandra Buitrago S.

Alejandra Buitrago Salamanca2BOGOTA,17 de mayo_ RAM_ Ante la triste declaración de estos dos respetables periodistas debo decir que quizás la cosa es precisamente por otro lado, es decir, lejos de cerrar las facultades de Comunicación Social y Periodismo y conminar esta noble vocación a una triste especialización, hay que abrir el debate.

Es verdad que muchos de nuestros grandes periodistas ancestrales son empíricos y han sido maestros de periodistas. También es cierto que las facultades de Comunicación Social se enfocan en la técnica de escribir, redactar, pero es que de un mensaje bien diseñado depende la claridad de la información.

Además, enseñan humanidades, filosofía, pensamiento social contemporáneo, semiología, geopolítica, historia, historia del arte, que da contexto, promueven la lectura constante, permanente, la actualidad, hay prácticas en los medios. Por eso los periodistas salen de la Universidad a convertirse en los historiadores y narradores de la época convulsionada que vivimos.

Ahora la línea editorial, sobre qué se destaca y a qué se le baja el tono, depende de cada medio.

Fue gracias a esos periodistas egresados de las muy diversas facultades de Comunicación Social y Periodismo que Colombia se enteró de los grandes robos, de todo tipo de injusticias y corrupción que salieron a la luz tras un juicioso trabajo de valientes colegas que se dieron a la tarea de poner en práctica el ejemplo de los reporteros gringos y europeos. Centenares han perdido la vida en el intento.

Así el periodismo pasó de ser el oficio de unos cuantos afortunados a ser el ejercicio profesional de centenares, hoy miles de comunicadores que se atreven a preguntar, a cuestionar, a confrontar, a investigar, sin matices ni tapujos. El proceso 8.000 se conoció por la prensa ejercida por periodistas no por economistas ni por abogados; los grandes robos, la corrupción se destapó por los periodistas.

Entonces, antes de descalificar de un plumazo a los periodistas que se han debido enfrentar a la cruda realidad de un país en evolución, adolorido y golpeado, por uno que otro caso aislado aunque grave, hay que reflexionar.

Yamid Amat, gran maestro empírico, tiene un grupo de periodistas 80 sino 100 por ciento profesionales egresados de las facultades; los grandes medios también gozan de porcentajes similares, pero los medios son ese postre tan apetecido por gobernantes, políticos de todas las tendencias, empresas, organizaciones de muy diversos orígenes y el periodismo se convirtió en la profesión que todo el mundo quiere ejercer, sin entender que es una vocación, una convicción, un oficio, una profesión y que como tal tiene unas reglas de oro basadas en la búsqueda de la verdad, maneja unos protocolos en el tratamiento de la información, con mesura, lejos del ego loco.

Lo que sí puede darse es exactamente al contrario de lo que dicen nuestros respetados colegas y es que el estudiante de periodismo reciba un mayor contenido en leyes, en investigación, en ética, y que las facultades de comunicación Social y Periodismo impulsen a mayor crítica, análisis, que proliferen por las redes nuevos y variados medios todos los días, medios estructurados. De hecho, hoy la dinámica de las comunicaciones ha cambiado totalmente las relaciones en el planeta entero, cualquiera es un reportero natural. Pero, ojo, la gran mayoría de estos reporteros naturales de las redes tienen intereses muy personales para enviar lo que mandan, y eso está bien, es una versión de los hechos, sólo que es el periodista el que contextualiza, el que busca el equilibrio.

Lo que sucede con un economista que se lanza de periodista o un médico que hace otro tanto, o un abogado que se va por ahí es que de entrada no tienen objetividad, ni la mirada 360 grados porque están inclinados por su carrera de base, sea la que sea, no hay equilibrio en el manejo informativo, no hay una mirada externa, ajena a su interés primario.

Claro, un periodista puede luego estudiar otras carreras, pero el ser periodista es un arte, una profesión y requiere de profesionales que no se transen ante los intereses que convierten la información en un negocio o en un arma para atacar a otros.

El periodista desarrolla el olfato periodístico, la crítica, no se deja meter los dedos en la boca, tiene una mirada distinta. El periodismo sí es una profesión, claro que lo es y podría haber especialización, también es verdad para que pueda tener mayores elementos de juicio.

Es curioso que precisamente una mujer Premio Nobel de Literatura lo fue por ser periodista, la bielorrusa Svetlana Alexiévich, y que ahora nos digan que no que la cosa es por otro lado. Ni qué decir de nuestro Nobel Gabriel García Márquez, periodista en esencia, empírico obvio.

¿Que además de todo lo anterior se puede convertir en una especialización? Sí, está perfecto, pero no que la especialización elimine la carrera porque los profesionales de diversas carreras desean una especialización en periodismo no para convertirse en periodistas sino para entender las dinámicas de los medios y mejores maneras de comunicarse, quizás para ser columnistas, para montar el periódico del club o del barrio, al cual llamará a periodistas a escribir.

Hoy el periodismo está bombardeado por las redes, criticado sin piedad, desdibujado y eso no quiere decir que la profesión deba desaparecer. No es igual montar cualquier texto, ahí tirado como si nada, sin pensar en el bien común, a trabajar con ese norte a la hora de sentarse a escribir, a narrar, a informar.

Lo que sí se debe es dignificar a los periodistas, empoderarles, sacarles del maltrato e inestabilidad, que entienda el poder que tiene su pluma porque es la pluma que defiende a la sociedad, la que representa el equilibrio, la voz de los que no tienen voz, la que confronta al funcionario corrupto, la que pone en evidencia el torcido, la que busca un contexto, la que da ejemplo en el manejo del lenguaje. ¿Qué debemos mejorar?  sí, que se deberían pagar excelentes capacitaciones como lo hacen los médicos, los abogados y demás profesionales? Sí. ¿Que se deben mejorar las tarifas y pago a los periodistas? Sí.

El periodismo necesita periodistas que lo defendamos y valoremos su importancia y así rescatar su origen impecable y transparente que busca el equilibrio. Es un honor ser periodista y bienvenido el debate.