Calculista Jaime García Serrano propone cambiarle el chip a la educación en Colombia

Por: Ricardo Rondón Ch.

Si Jaime García Serrano no hubiera sido el genio de las matemáticas, de una asombrosa rapidez mental capaz de ganarle a la computadora, con seis récords Guinness en su haber, y como uno de los conferencistas más solícitos y acreditados en institutos científicos y universidades de Europa, quizás hoy estaría disfrutando del jubileo como leyenda del balompié colombiano, o a lo mejor como  director técnico del Atlético Bucaramanga, por el talento y la afición que de chico demostró por el fútbol.

calculista Jaime García Serrano11Quienes lo conocieron de niño en el municipio que lo vio nacer, Málaga, Santander (Colombia) aseguran que García Serrano tenía un futuro promisorio con la esférica. Cuando el Cuni, como lo llamaban, aparecía al trotecito en la cancha, causaba revuelo en las huestes del equipo contrario por la habilidad del muchachito de crespos azabaches que jugaba de 10: táctica, estrategia y velocidad eran sus virtudes fundamentales.

Pero ese libreto, el de coronarse con los laureles de un crack, no estaba en el destino de Jaime, cuando él fue descubriendo que las mismas aptitudes que tenía con el balón, las podía potencializar con sus primeros ábacos, y con las técnicas y fórmulas iniciáticas que se ingeniaba y desarrollaba para hacer de las matemáticas, el coco generacional de la educación en Colombia, un divertimento de chicos y grandes.

¿Qué poder sobrenatural ostentaba el joven malagueño, estudiante del Instituto Técnico Industrial Emeterio Duarte Suárez, donde se recibió de bachiller mecánico para resolver, sin un papel ni un lapicero de por medio, los cálculos, las conversiones y las operaciones, en cuestión de milésimas de segundos, que maestros y adultos digitaban y se demoraban más en una calculadora?

Para el genial matemático santandereano no hay más secretos y trucos que el de la capacidad de concentración; una memoria vigorosa que se nutre en el estudio y en la práctica diarias; y una rapidez mental que, como en el caso de los grandes del fútbol, los Pelé, Maradona, los Ronaldo, los Messi, se traduce en pensar bien una jugada y ejecutarla a la velocidad del rayo. Esto agregado a una gran disciplina, esfuerzo, constancia, y mucha paciencia.

Con estos argumentos, García le ha dado la vuelta al mundo como tutor y conferencista de matemáticas, alterno a la media docena de récords Guinness, siempre en permanente evolución de superarlos, a saber.

Mayo 24 de 1989 (Bogotá, Colombia): cuando sacó la raíz 13 de una cifra de cien números, en 0,15 segundos.

Mayo 25 de 1989 (Bogotá, Colombia): al memorizar un número de 120 dígitos, de una sola mirada.

Abril 13 de 1991(Madrid, España): cuando realizó el cálculo de los calendarios de cien mil años en el auditorio del Instituto de Cooperación Iberoamericana.

Mayo 16 de 1995 (Madrid España): un nuevo reto al calcular el calendario gregoriano de un millón de años.

Agosto 14 de 1997 (Bogotá, Colombia): un cálculo mucho más complejo que los anteriores, el de las funciones trigonométricas, en la Universidad del Rosario.

Enero 24 de 2008 (Madrid, España): la memorización de los primeros 152.202 decimales del número Pi, en la Universidad Complutense.

 

Hazañas imposibles como estas y muchas más, le han valido el aplauso y la admiración colectivos en prestigiosos escenarios, para también la competencia insana, la envidia de propios y extraños, esa mala leche que cursa por los agrestes linderos de la vida nacional, al punto de señalar de fraude y trapisondas sus demostraciones.

Ignoran quienes han calificado sus proezas de engañosas, que García Serrano desde que se inició en estas lides matemáticas ejerce como rutina de mañana y tarde, procedimientos de agilidad mental como el raciocinio y la nemotecnia, que en palabras llanas es como el gimnasio de los cerebros súper desarrollados y en permanente actividad en las llamadas ciencias exactas.

El décimo de once hijos del modesto hogar santandereano de don Eleuterio García, taxista de profesión, y de doña Leonarda Serrano, ama de casa, ha sido invitado especial a canales televisivos de connotada cobertura mundial como Nat Geo y National Geographic, entre otros de Brasil, Argentina y Japón, sin descontar España, que ha sido su casa desde hace ya treinta años, donde está radicado con su esposa, la también santandereana Marlen García González, madre de sus dos hijos, Jaime Alexis, economista, y Wbeimar, médico especializado en neonatos.

Serrano que esa positiva racha de su favoritismo mediático tiene que ver con la buena estrella de Fernando González Pacheco, el primero que dio a conocer sus virtudes como calculista en varios programas, y ya en España, recién llegado, Daniel Samper Pizano, que lo llevó a la televisión, no específicamente como calculista, sino como actor en una comedia.

Las credenciales de sus primeros récords Guinness. Aquí con Daniel Samper Pizano, quien le dio la mano cuando llegó a España. Foto: Archivo particular

Con todo su saber y entender del infinito universo matemático, de los libros que ha publicado (Manual del ábaco, Manual del cubo Rubik, Carnaval matemático, Potencie su mente y Sea usted una computadora humana) -este último título, la Computadora humana, remoquete con el que se le conoce a nivel internacional-, Jaime García Serrano sostiene que ha bregado por todos los medios para que el Gobierno y Ministerio de Educación Nacional acojan su metodología inteligente aplicada a la capacitación de docentes y alumnos, con el propósito de cambiarle el chip al aprendizaje de las matemáticas, y romper de una vez por todas con el amañado drama que ha representado su aprendizaje  para la mayoría de estudiantes en Colombia.

Revelador testimonio de un cerebro fugado, de tantos que, ansiosos de servirle al país desde el intelecto, el compromiso y la convicción de que la legítima paz empieza por la buena educación que se imparta en las aulas, se han visto obligados a abandonar su terruño por falta de oportunidades.

En la mayoría de sus conferencias por el mundo usted subraya que la fórmula de su asombrosa capacidad mental con las matemáticas no es ningún secreto: “Memoria, rapidez y concentración”. En síntesis, una inteligencia extraordinaria y a gran velocidad. ¿Estilo Lionel Messi?

“No es ningún secreto, porque a cada uno Dios nos dio un don, como a Lionel Messi con el fútbol, que él lo complementa con disciplina, constancia, esfuerzo, concentración y rapidez. Eso me pasa a mí con los números: aplico esos complementos”.

Se dice que Lionel Messi tiene un IQ (coeficiente intelectual) superior a 140 ¿Usted tiene el último resultado de su escáner cerebral? Se lo digo porque en su infancia soñaba con ser crack del fútbol. Y que jugaba de maravilla ¿Qué pasó con las ilusiones del Cuni García? , como le decían.

“Mi coeficiente intelectual es normal. De niño me gustaba el fútbol y según dicen, lo hacía bien. Es más, participé en la selección juvenil de Santander con compañeros de equipo que llegaron hacer Selección Colombia como Ricardo Pitirri Salazar y Eusebio Vera Lima. Mi entrenador fue don Álvaro Pipa Solarte”.

¿Y qué pasó entonces?

“Mis ilusiones se truncaron por una lesión que tuve en una pierna. Ahí terminó mi pasión por el fútbol, que después se orientó por los números: cambié el chip de los pies a la cabeza”.

¿De dónde el apelativo del Cuni?

“Cuni viene por Jairo, mi hermano mayor. A él era que le decían así. Por cierto, fue un gran futbolista en su juventud, y luego me lo adjudicaron”.

“Memoria, rapidez y concentración”. Quedaría faltando una palabra muy importante: ‘entrenamiento’, ¿no cree? Que se aplica a las matemáticas, y por supuesto al fútbol.

 

“Sí, es un conjunto de varias cosas, pero el entrenamiento es muy importante, porque con el esfuerzo se logra llegar a la exactitud, rapidez y excelencia”.

¿Alguna vez intentó proponer su nombre como técnico del Bucaramanga? Buen jugador de fútbol, con el agregado de calculista sin rival. ¿No cree que eso hubiera sido suficiente para haber disparado el equipo al estrellato?

“No, nunca me dio por proponerlo; además estaba muy pelado cuando jugaba fútbol, que era mi pasión. Solo pensaba en jugar bien y llevar a mi equipo al triunfo. Después me dedique a jugar con los números y aquí sigo dando lata”.

¿Aceptaría si el presidente del Bucaramanga le hiciera extensivo, con bolígrafo, ese contrato?

“No creo, porque mi dedicación ha sido con los números, aunque el fútbol me sigue gustando, pero como dije anteriormente, son muchas cosas y para esto hay que tener entrenamiento y preparación adecuadas”.

Está bien. Volvamos a lo suyo, a los números, a las matemáticas y sus infinitas probabilidades. ¿Usted cree en la genética?

“Si, la genética influye, quizá yo tuve este don con los números, pero mis hermanos también son inteligentes y cada uno sobresale en lo suyo”.

Todo empezó con un ábaco -no como este moderno- que él fabricó en la niñez con alambres y latas de gaseosa. Foto: Archivo particular

¿Se ha puesto a pensar que su privilegiado cerebro tiene su origen en el humilde hogar de una familia santandereana, usted el número diez de once hermanos, hijo de don Eleuterio, el taxista, y de doña Leonarda, ama de casa?

“Sí, claro, a Dios gracias fui muy privilegiado con mi cerebro, y fueron mis padres quienes me dieron la oportunidad de nacer con ese don para los números, de buscar que lo difícil se haga fácil. Lo que he hecho en mi vida es cultivarlo y darle la información adecuada al cerebro”.

¿Hay algún otro matemático, científico o intelectual en la prole de los García-Serrano?

“Matemático, no; pero como señalé, cada uno de mis hermanos también tiene su don y en lo que ellos ejercen lo hacen muy bien. Además, por lo general el menor hace lo que hace el mayor, y no al contrario”.

¿Qué le hace pensar que haya sido usted el elegido, el premiado, el que venía con el chip para descrestar al mundo con sus habilidades numéricas?

“Eso me pregunto, fui privilegiado con mi cerebro y me hace pensar que las habilidades numéricas que tengo son producto de muchos años de esfuerzo, dedicación, disciplina, constancia, entrenamiento”.

Sin embargo, decía su profesor Emilio Márquez del Instituto Técnico Industrial ‘Emeterio Duarte Suárez’, donde cursó bachillerato, que usted no era el as para las matemáticas, sino más bien flojón. ¿En qué momento empezó entonces a lucirse con los números?

“Sí, es verdad, perdía matemáticas, pero quise superarme y empecé a buscar caminos diferentes de lo que los profesores me explicaban. Nunca pensé que iba a poner a pensar a los mejores matemáticos de las principales universidades del mundo”.

Sin embargo les hacía sus guiños a las matemáticas…

“De pequeño me gustaban pero le dedicaba más tiempo al fútbol. Ya en el bachillerato empecé a buscar otros caminos diferentes al tradicional, cuando supe lo complicado de sacar una raíz, una derivada, cualquier razón trigonométrica, pero ya traía mi curiosidad de utilizar el ábaco”.

¿Usted mismo fue inventándose tácticas y fórmulas para hacer de las matemáticas una diversión?

“Sí, todo es invención, empecé a buscar cómo hacer que lo complejo se hiciera fácil y rápido, y sobre todo divertido. Esa ha sido una tarea de muchos años, de cantidad de fórmulas para hacer que las operaciones que trabajo en la mente sean precisas y rápidas”.

¿Cuál fue la primera fórmula que se craneó?

“Al comienzo fue con sumas, buscaba el camino más corto, luego con las siguientes operaciones básicas, después  fue sacar mentalmente una raíz cuadrada con muchos decimales”.

El calculista ostenta más de media docena de publicaciones, en diferentes formatos, para hacer más práctico y fluido el aprendizaje de las matemáticas. Foto: Archivo particular

¿Y la más reciente cuál es?

“La creación de un método: Cómo adquirir un Súper Cerebro. Próximamente tendré una plataforma para que las personas que estén interesadas le puedan sacar el máximo provecho, porque lo que hago cualquiera lo puede hacer. Estén atentos, se llamará www.lacalculadorahumana.co “.

¿Por qué de toda la vida las matemáticas han sido el coco de un gran porcentaje de estudiantes en Colombia?

“Porque las matemáticas ponen a pensar y a analizar, y los chicos de hoy en día están más pendientes del celular, la computadora, las tabletas y el chat con los amigos. Al no dedicarles tiempo a las matemáticas, por supuesto que se hace más difícil su compresión y ejecución. Por más fáciles que sean las operaciones, no las entienden”.

No sucede lo mismo en países desarrollados, por nombrar uno, Finlandia, que en varias oportunidades ha ocupado el primer puesto a nivel mundial en calidad de educación, ¿verdad?

“Para ocupar el primer puesto en nivel de educación como Finlandia hay que primero capacitar muy bien a los docentes, incentivarlos con un salario digno, todo esto bajo una reforma inteligente y práctica de la educación”.

Usted además de sus seis récords Guinness es autor de varios libros de aprendizaje, memorización y cálculo matemático como Sea usted una computadora humana. ¿En algún momento le ha ofrecido este material al Ministerio de Educación Nacional para hacer más diligente y provechosa esta asignatura en colegios y universidades?

“Sí, he tratado de llegarle al Ministerio de Educación en varias oportunidades, pero ha sido imposible. Ellos tienen otros intereses y miran hacia otro lado. Pareciera no estar interesados en que nuestros jóvenes se preparen para sacar adelante a nuestra querida Colombia. No entienden que para erradicar la pobreza y la ignorancia, lo primero que hay que hacer es invertir en una buena educación”.

¿No le parece que cuando el Gobierno habla de que la paz en Colombia empieza por la Educación, debería ser justamente esa prioridad la que debería tener en cuenta el Ministerio, a sabiendas de que el pensum académico hace mucho años está mandado a recoger (es aburrido, disfuncional, reiterativo, cruel en algunos planteles)?

“Así es, la paz empieza por la educación. Debería ser la prioridad, pero no es así. Claro ejemplo: llevo años intentando hablar con diferentes ministros, incluso con el mismo Presidente Santos, con el ánimo de proponerle una capacitación a los docentes con mi método, producto de muchos años de investigación. Ojalá que con esta entrevista el Gobierno me llame, porque ya me cansé de tanto rogarles”.

¿Cómo es posible que un joven gaste diez y más años de su vida para adquirir un cartón de bachiller que a la larga no sirve para nada? Como decían antes al referirse de los bachilleres: ‘un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad’.

“El cartón, es cierto, no sirve para nada, pero quizá los conocimientos que hayan adquirido sean provechosos si salen bien preparados. De lo contrario, como usted afirma, tiempo perdido. Desafortunadamente son muchos los bachilleres que no supieron aprovechar estos años y salen mediocres, distinto de aquellos que con grandes capacidades, no logran surgir por falta de respaldo y de oportunidades”.

¿Aceptaría quedarse en Colombia si la ministra Gina Parody le propone una capacitación permanente en establecimientos educativos, por lo menos para cambiarle el chip al aprendizaje de las matemáticas, con sus lúdicas y entretenidos métodos?

“No puedo engañarme. Estoy seguro que eso no va a suceder. Pero si hipotéticamente me lo propusieran, claro que sí aceptaría. Ese es mi deseo: estar en mi país y compartir mis conocimientos con mis métodos para crear un nuevo tejido en materia de aprendizaje, un semillero ventajoso no solo en el área de las matemáticas sino en la educación en general. Si hay una institución, una multinacional, un particular que esté interesado en que la juventud sea mejor y quiera apoyarme para trasmitirle mis conocimientos a través de conferencias y talleres, me pueden contactar en: [email protected] “.

Porque usted es otro de los tantos cerebros fugados que da cuenta el país por falta de oportunidades. Usted era un profesor común y corriente en Bucaramanga, con ‘sueldo de profesor a la colombiana’. ¿Cómo llegó a radicarse en España y a convertirse con el tiempo en uno de los conferencistas matemáticos más solícitos y mejor pagados de Europa?

“Desde que empecé he dado conferencias en diferentes ciudades, no solo en Bucaramanga. No he estado como profesor fijo en un colegio, pero sí he visitado más de cinco mil establecimientos en toda Colombia. Profesores y alumnos que me han visto, pueden dar testimonio de mis fructíferos métodos, lo mismo que millones de colombianos que han asistido a mis charlas, tanto presenciales como de teleconferencia”.

¿Cómo fue su salto a España?

“Fue cuando me invitaron a recibir los primeros Guinness. Esta organización tenía sede en Madrid. Desde aquí empezaron hacerme invitaciones a canales televisivos, emisoras, universidades, institutos, colegios, empresas, etc. Me abrieron las puertas para impartir mis conocimientos a través de conferencias, cursos y talleres. Y eso ha sido para mí una enorme satisfacción”.

¿Cuánto puede ganar un profesor normal en España, un maestro de colegio estatal en una provincia?

“Depende el escalafón. Entre 1500 y 2500 euros. Y profesores universitarios, mucho más”.

Hablemos de sus récords Guinness. ¿Cómo se prepara para esas pruebas master? Por ejemplo: ¿Cómo recuerda el primer récord del 24 de mayo de 1989, cuando extrajo la raíz 13 de una cifra de cien números, en solo 0,15 segundos?

“Para mi primer récord la preparación fue de muchos años entrenando día y noche en mi casa. Esto agregado a las conferencias que dictaba en los centros educativos, que me servían como ejercicio”.

¿Cómo es posible que sea más larga la lectura de la respuesta que lo que dura usted calculando?

“Eso es posible con base al esfuerzo y a un dedicado entrenamiento. He ahí el resultado. Cuando saqué mentalmente el cálculo de la raíz 13, me lo fueron dictando y cuando llevaban el 90% del número, yo ya tenía más del 95 % del resultado, y antes que terminaran de decirlo, comencé a dictar la cifra exacta”.

¿Y cómo hace para realizar operaciones tan extraordinarias como la de memorizar una cifra de 120 dígitos con una sola mirada? Es como si tuviera adherida a la retina una película, una suerte de holograma.

“Lo hago con base a la nemotecnia: elaboro en la mente una especie de película y después la suelto. Al comienzo fue con 6 cifras, luego 10, 20, 30…Hasta llegar a 100 y más dígitos”.

No ha faltado la mala leche, ¿verdad? Hasta de fraude lo han señalado. A mucha gente se le hace imposible. Lo habrán relacionado hasta de tener un pacto con el diablo, o con prácticas de brujería. ¿Qué dice al respecto?

“Sí, la verdad me rio de la mala leche de alguna gente incrédula y envidiosa, piensan que hago trampa, pero quienes me han visto personalmente son los que me interesa que opinen; los demás, que afortunadamente son pocos, me da igual. Todos tenemos derecho a pensar lo que sea, una cosa es compartir esos pensamientos, o no estar de acuerdo. Lo mío es enseñar mis métodos y transmitirlos para que la gente también pueda realizarlos y vean que la matemática es divertida”.

¿Y cómo se ha defendido de esas intrigas, resquemores y maledicencias propias de la condición humana?

“Simplemente demostrando lo que hago y confiando en mis técnicas. Como lo hice y lo demostré en la Universidad Jorge Tadeo Lozano, ante personal calificado en esta materia, como fueron los decanos de las universidades: de los Andes, Nacional, Javeriana, Jorge Tadeo Lozano, entre otras. Y Luego en el noticiero de Caracol. Su presentador, Juan Diego Alvira, dijo muy acertadamente: ‘Y les calló la boca a los incrédulos’”.

Entre sus innumerables técnicas de aprendizaje usted habla de la nemotecnia como una de las más efectivas para la retentiva y la memorización. ¿Nos podría ilustrar al respecto?

“La nemotecnia es un método que utilizo para recordar más fácil cualquier cosa, por ejemplo, cuando se va a grabar una lectura, no es repetir las palabras. El secreto es convertirlas al instante en imágenes mentales, verlas con cierta exageración, divertidas, persuasivas. Así se ejercita la capacidad de retentiva y  de memoria”.

‘La computadora humana’, uno de los tantos apelativos que la han endilgado a su asombroso talento con la memoria y el cálculo. Foto: Archivo particular

También habla de una herramienta suya que usted bautizó como Jaimental. ¿En qué consiste?

“Es un ábaco personal que tiene cuatro colores: amarillo, azul, rojo y verde. Cada color tiene un valor y con esos cuatro se representa cualquier número de las cifras que sea. Con ese ábaco practico todos los días y es lo que me ha desarrollado la lógica, el razonamiento y la habilidad en el cálculo mental, que es mi fuerte”.

¿Qué les recomienda básicamente a los profesores de matemáticas para hacer más dinámica, llevadera y provechosa la enseñanza?

“Les recomiendo que busquen la manera de transmitirla más divertida, con juegos matemáticos, con actividades diferentes a lo tradicional. Me gustaría compartir mis conocimientos con ellos, para que a su vez se los enseñen a los niños y no sufran con los números”.

¿Hay cerebros a los que definitivamente no les entran ni a juro los números, o usted ha demostrado que se puede echar abajo ese mito?

“Como dije antes, todos tenemos un don, quizá a esos cerebros que no le entran los números es porque no han tenido el contacto adecuado con ellos, pero seguro que entre esos habrá un talento escondido. Mi opinión es que todos los podemos entender, siempre que uno le ponga el interés y tenga el dominio de lo más básico”.

¿Las matemáticas son las mismas que inventaron hace milenios los árabes, los Al Juarismi, o hay novedades que desconocemos?

“Por fortuna hay todavía una gran porción de la humanidad que cada día resuelve teoremas, leyes… pero que trabajan arduamente y que no se dan a conocer en las universidades o en centros científicos; incluso profesores que aman esta materia, tienen sus propias teorías”.

¿Cómo se ha servido de las nuevas tecnologías para aplicar sus conocimientos, sus métodos de enseñanza, sus conferencias?

“Me han servido porque con ellas puedo explicar mejor y dar las conferencias en cualquier país, para mayor cubrimiento de interesados. Estoy a punto de dar a conocer mi nueva plataforma para ampliar cobertura: lacalculadorahumana.co “.

Su primer récord Guinness, en 1989, fue cuando calculó la raíz 13 de un número de más de cien dígitos. Foto: Archivo particular

¿Existe una aplicación para dispositivos móviles donde el interesado pueda ilustrarse de su compendio matemático?

“Estoy trabajando en una aplicación para móviles. Pero por el momento, quien está al frente de la plataforma es Camilo Fernando Camargo, director de www.catar.co Él es el que está trabajando sobre mi método y lo está dando a conocer en gran parte del mundo”.

¿Qué es lo que más le ha dado guerra en materia de números? O ¿Todo fluye a su aire?

“Los números tienen sus secretos y hay que buscarlos hasta encontrarlos. Pero hay que dedicarle mucho tiempo, lo digo por experiencia. Hay mucha gente que  ve que lo realizo con facilidad, pero no saben que para ello he tenido que dedicarle toda una vida de esfuerzo, disciplina, estudio, trabajo y mucha paciencia”.

¿Cómo es un día en la vida de Jaime García Serrano?

“Normal, no tengo nada especial. Como un ciudadano común y corriente: levantarme temprano, desayunar para tomar alientos al comenzar el día; cumplir compromisos a su hora, dictar la conferencia agendada, almorzar, ver algo de noticias, pero lo más importante, estudiar, estar al tanto de mi metodología, ejercitarme en el día a día”.

De sus dos hijos, Jaime Alexis y Weimar, ¿cuál es el más duro en matemáticas?

“Los dos son buenos en matemáticas. En el colegio fueron excelentes estudiantes, el mayor, Jaime Alexis, terminó economía, y el menor, Wbeimar, es pediatra neonatólogo”.

¿A su querida esposa Marlen también la conquistó con numeritos?

“No, esa fue una conquista normal de juventud”.

¿Cuánto lleva de casado?

“37 años”

¿Se acuerda puntual de la fecha de aniversario?, o ¿Casa de herrero, azadón de palo?

“Eso. En casa de herrero, azadón de palo”.

El fantástico universo de los números, que el calculista santandereano viene cultivando y cosechando desde niño. Foto: emaze.com

¿Cómo abriga en su orgullo el hecho de que uno de los cinco colegios que hay en Málaga, el pueblo santandereano que lo vio nacer, lleve su nombre?

“No es un colegio, es el salón principal de la Casa de la Cultura de Málaga. Me siento orgulloso de que ese recinto lleve mi nombre, es un incentivo y una motivación para seguir adelante con mi investigación, que me reconozcan de esa forma. Le doy gracias al pueblo malagueño por este honor que me dieron”.

¿Le han propuesto ser alcalde?

“Si, me lo han propuesto, lo cual agradezco me tengan en cuenta, pero no es lo mío, eso se lo dejo a personas capacitadas en esas funciones”.

¿Hay amigos de la infancia que todavía viven allá?

“Muy pocos, están en diferentes ciudades. Pero para las ferias de Málaga, a principios de enero, la mayor parte van y es un gusto estar con los amigos de infancia y estudio departiendo momentos felices y recordando bellas épocas”.

Y, como suele suceder, ¿hay algún amigo varado al que usted le gira uno que otro euro de vez en cuando?

“La verdad, no. Afortunadamente han tenido cómo defenderse en la vida y muchos compañeros son profesionales en diferentes campos. Málaga es una ciudad estudiantil, y allí se encuentra la mejor Normal del país. Es un orgullo para los malagueños”.

En un periódico japonés lo publicaron a usted como el cerebro cibernético. ¿Cómo le quedó sonando en la cabeza ese título?

“Los medios de comunicación me han dado muchos títulos, no creo que los merezca, pero les doy las gracias, es una manera de reconocer mi trabajo. Me ponen a pensar esos titulares y me dan más fuerza para seguir investigando. Es una responsabilidad y un compromiso grande”.

¿Es cierto que con la edad disminuye la memoria, tal y como merma todo con el paso de los años?

“Sí, es cierto, con la edad va disminuyendo, por eso hay que ejercitarla constantemente para que por lo menos dure un poco más. En mi caso, como la ejercito tanto, he visto que día a día mejoro, pero como le digo, por hacer ejercicios mentales”.

¿Qué es lo más complicado de las razones trigonométricas?

“Cuando uno no sabe nada, así sea fácil, todo es difícil, pero cuando conoce profundamente, es lo contrario. Yo sufrí con las tangentes y las cotangentes, pero les he dedicado tiempo y ahora son las que más domino”.

¿Existe la cancha mataperros de Málaga donde jugaba fútbol en la adolescencia?

“No, eso se acabó, todo ha cambiado. Ese terreno fue destinado para construir viviendas. Cuando voy por allá me da nostalgia”.

Rodeado de profesores y estudiantes del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), en una de sus conferencias. Foto: periodicosena.com

¿Cómo recuerda a Pacheco, el primero que lo dio a conocer a usted en televisión?

“Con mucho cariño, admiración y agradecimiento. Una gran persona. Fue quien me dio a conocer en la televisión, primero en Pacheco insólito y luego en Cita con Pacheco. De allí salieron muchas más. También quiero agradecerle a Jota Mario Valencia, él ha sido una persona que me ha impulsado, lo mismo que una gran cantidad de periodistas, a todos ellos muchas gracias”.

¿Y a Daniel Samper Pizano, quien le echó una mano cuando usted llegó a España?

“Así es, le agradezco a Daniel quien me brindó apoyo con sus entrevistas para darme a conocer tanto en España como en Colombia”.

¿Es cierto que Daniel Samper lo puso a trabajar de actor en televisión? ¿Cómo fue esa experiencia?

“Sí, en una comedia que se llamaba La de los tintos. Él escribía los libretos y me puso como de vendedor de lavadoras. Fue una experiencia divertida”.

De no haber sido el calculista fuera de concurso que es hoy en día, ¿se habría dedicado definitivamente al fútbol?

“Seguramente, me gustaba mucho cuando pequeño, ahora me gusta como espectador, me veo las mejores ligas y si puedo ir al estadio, allá estoy”.

De hecho ya estaría retirado y sería técnico del Bucaramanga. ¿Cómo son hoy sus afectos por el equipo de los canarios?

“Me intereso por el equipo, el lugar que ocupa y le deseo suerte, nada más. Alguna vez me hicieron un homenaje en el estadio de Málaga: se enfrentó el Atlético de Bucaramanga contra la Selección Santander. Y me invitaron a jugarlo”.

Y, en España: ¿El Real Madrid, el Barca o el Atlético?

“Me gusta mucho el fútbol español, pero no tengo una preferencia especial. A todos los admiro, cada uno tiene su propio encanto”.

¿Cómo observa el renacer del ciclismo colombiano en carreteras europeas?

“Se siente una alegría el revivir del ciclismo nuestro, ver triunfar nuestros ciclistas en carreteras europeas, que sigan naciendo más estrellas para mantener vivo este gran deporte que ha hecho grande a Colombia. Tengo fe que Nairo Quintana pronto ganará el Tour De Francia”.

En el auditorio de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, demostrando que su prodigio con las matemáticas, no es ningún fraude.  Foto: laparrilla.co

¿En qué parte de España vive?

“En Madrid. Aunque me la paso en diferentes ciudades cumpliendo compromisos”.

¿Fuera de los números con qué más se divierte?

“Me divierto con una buena película, una obra de teatro, viendo fútbol, de paseo o compartiendo con mi esposa y mis amigos en un buen restaurante”.

Con todo lo que ha hecho, sólo faltaría una estatua suya de cera en el Museo de Madame Tussaud. ¿Se le ha pasado por la cabeza?

“No, pero si me la hicieran sería para mí una gran alegría formar parte de las grandes personalidades que se encuentran allí”.

Porque en este país desmemoriado le deben, por lo menos, la Orden Gran Caballero del Congreso, por la buena imagen que usted ha mostrado por años como colombiano ante el mundo.

“Escrito está: nadie es profeta en su tierra. Este es un país que le cuesta reconocer que tiene gente talentosa, inteligente y que puede aportar mucho de lo que sabe, pero a la que no le dan oportunidad. En cambio, los extranjeros son recibidos con halagos y reconocimientos, les pagan en dólares, los hospedan en los mejores hoteles, les ponen automóvil con conductor. Mejor dicho, les extienden alfombra roja”.

A propósito, ¿cómo es su ego? ¿Hay una habitación en su casa dedicada a sus récords, diplomas, medallas, y reconocimientos?

“No vivo del ego. Tengo los pies en la tierra. Mis reconocimientos, récords, diplomas, medallas, etc., están en diferentes lugares, algunos en España, otros en Colombia, unos más donde familiares. Los tengo repartidos”.

¿Cuál de todos ellos es del que más se siente orgulloso?

“De todos estoy orgulloso, cada reconocimiento representa mucho, pero el del primer récord lo abrigo con gran cariño, porque comenzar no es fácil y haberlo logrado fue una gran motivación para seguir con los otros”.

No obstante, su celebridad internacional, Jaime García Serrano sigue siendo el hombre sencillo, filántropo y cordial nacido en Málaga (Santander). Foto: Archivo particular 

¿Es de los que dice: ‘sin la ayuda y el respaldo de mi mujer no hubiera sido lo que soy ni tendrá todo lo que tengo’?

“Tener el respaldo de la esposa es fundamental en cualquier actividad. Ella hace un papel poderoso que mucha gente no ve, y que es el gran apoyo que me da en el día a día para consolidar mis metas. Aprovecho para darles las gracias a Marlen por estar a mi lado en las buenas y en las malas. Ella lo sabe muy bien y podría escribir un libro sobre todo lo que nos ha pasado”.

¿Cuándo está en España extraña la pepitoria, la arepa santandereana de tiesto, y el cabrito al horno?

“Por supuesto que se extraña nuestra comida, muy rica la gastronomía santandereana, pero cuando vengo a Colombia me desquito comiendo esos manjares, además de los tamales y de las panuchas malagueñas”.

Si los números no fueron capaces de matarle la cabeza, ¿qué le puede a usted amargar el día?

“Algunas noticias que se ven y se oyen por los medios; por ejemplo, cuando mueren los niños y ancianos por falta de alimentos o sanidad. También la inseguridad y la violencia, que han sido los males de toda la vida”.

¿Cree en la paz que el gobierno Santos está prometiendo para Colombia?

“Eso espero y deseo que así sea, aunque a veces se ve difícil, pero hay que confiar que logremos la anhelada paz, y aspiro a que no les salga tan cara a los colombianos”.

¿Eso de que se siente nostalgia cuando se está lejos de la tierra no es más que un embeleco folclórico? O, dándose la gran vida al otro lado del océano, ¿se experimenta esa necesidad de volver?

“Claro que se siente nostalgia por la tierra cuando se está lejos, se añoran muchas cosas, la comida, las costumbres, los amigos y el calor humano de nuestras gentes. Estoy un tiempo en España, o en otro país, y cuando puedo visito a Colombia. Me comunico constantemente con mi familia”.

¿Aún conserva como pieza de museo el ábaco que fabricó a los ocho años con alambres y tapas de gaseosa?

“No, se me perdió hace muchos años. Me gustaría recuperarlo y darle un lugar muy especial en mi casa”.

¿En qué asuntos o gestiones de la vida se ha visto como un número quebrado?

“Cuando he tratado de ponerme en contacto con los responsables de la educación de mi país. Me siento más que quebrado al ver ese desinterés de quienes nos gobiernan. Es una pena tener esas personas que le hacen tanto daño a nuestra educación”.

¿Está definitivamente regido el universo por la eterna vibración infinitesimal?

“No lo creo. Será porque no lo he visto y por eso no lo puedo demostrar”.

¿Cómo calcula su vida dentro de unos veinte años?

“No pienso en el futuro, vivo lo mejor que pueda el presente. El futuro es difícil de calcular y menos vaticinar lo qué sucederá. Si llego a vivir veinte años más, eso lo decide Dios”.

A manera de metáfora: ¿qué tipo de número vendría a ser usted?

“El número 1956, año en que nací en mi querida Málaga”.

¿Partimos del cero y volvemos al cero? ¿Es la vida un paréntesis entre el todo y la nada?

“Sí, porque, aunque se tenga o no se tenga, el final para todos es igual”.

Con esa sorprendente habilidad, ¿cómo le va en los casinos y con los juegos domésticos de azar?

“No voy a casinos, poco de juegos de azar. Para conseguir dinero lo mejor es trabajar honradamente”.

Sin embargo, ¿Me podría regalar un número para jugar el chance?

“Es imposible, porque no soy adivino. Aquí lo que se juega es la suerte y, si le doy un número, lo estaría engañando”.