“Sorpresas” que es necesario evitar

Por: Carlos Alberto Baena López.–

Carlos Alberto BaenaBOGOTA, 01 de junio_ RAM_ Hace tan sólo algunas semanas, el país se vio seriamente afectado por la crisis energética. Durante semanas estuvo latente la amenaza de un “apagón”, al estilo del que hubo algunos años atrás. También, la situación puso en evidencia las inconsistencias del sistema, y las denuncias por los manejos de los que han sido objeto los dineros pagados por los colombianos, para que esto no se presentara de nuevo.

Pero se hace necesario dar, al menos, dos pasos atrás. El primero, para reflexionar en el papel que jugó el fenómeno de “El Niño”, en todo esto. El segundo paso, es para analizar si fueron o no suficientes y oportunas las medidas que los responsables asumieron en su momento.

La falta de agua acentuó el problema de generación de energía eléctrica, pero ¿qué pasó con los ganados? ¿qué ocurrió con los cultivos? ¿cómo se apoyó a los campesinos? ¿cuál fue la devastación dejada por los incendios? ¿cuántas personas vieron frustradas sus aspiraciones por todas estas circunstancias? Son algunas de las preguntas a las que no se les dio una respuesta apropiada.

Lo que también se ha cuestionado con severidad, es el rol de quienes pudieron hacer algo al respecto, y no lo hicieron; o su actuar fue escaso frente a lo que se avecinaba. Hubo debates, denuncias, y renuncias. Las Corporaciones Autónomas Regionales, los Ministerios, el Sistema de Gestión de Riesgos, fueron algunos de los llamados a cuentas.

Pero ¿a qué viene todo esto? La idea es dar una voz de alerta sobre lo que ya está a las puertas una vez más, y que da la impresión, no se le está prestando la atención debida: El fenómeno de “La Niña”.

Hace algunos años, denunciamos varias situaciones desde el Senado de la República, las cuales por estos días, es necesario recordar. Anotábamos, por ejemplo, que Colombia se encontraba en los primeros lugares del mundo, calificado como país en riesgo extremo, a causa de su vulnerabilidad ante los desastres naturales. Al lado de lo anterior, la coordinación de asuntos humanitarios de la ONU aumentaba las alarmas, haciendo énfasis en los altos índices de mortalidad que esta clase de acontecimientos dejan en nuestro territorio.

Esperamos que ahora a Colombia no la tomen por sorpresa, sino que se hayan implementado las medidas necesarias para afrontar lo que viene, en aras de mitigar los impactos negativos de las lluvias.

@Baena