Réplica a Mauricio Silva

Por: Ricardo Galán.–

Soy hincha de Millonarios desde hace más de 40 años. De ellos durante más de 30 años fui a todos los partidos que jugó en El Campín, sin importar torneo o competencia. Amistosos y oficiales. Siempre pagando mi boleta. Durante un tiempo no fui fue porque el trabajo no me lo permitía. Durante años viajé con el equipo a otras ciudades.

En Barranquilla, en el viejo Rogelio Martínez, nos lavaron con orines y maizena durante un clásico cuando Junior era el rival más enconado. En Pereira estuve en un partido que se jugó durante dos días y una noche por obra y gracia de un eclipse de Sol de esos que ocurren cada 20 o 30 años.

En Medellín nos tocó correr por “nuestras vidas” como dicen en los dibujos animados después de una goleada monumental al poderoso Independiente Medellín. De Cali regresamos campeones alguna vez. En Sogamoso pude parquear mi moto al lado de la cancha. Y gratis.

Siempre he sido cercano al equipo. Uno de sus accionistas más importantes en los 70’s era el rector de mi colegio. Uno de mis jefes en los 80’s, era accionista minoritario antes de que la mafia lo sacara corriendo. En los 90’s cuando unos policías corruptos casi me matan a bala, Millos estuvo a mi lado. Aún conservo una camiseta firmada por todos los jugadores y técnicos dándome ánimo para recuperarme.

En los 2000  formé parte de “Unidos por Millonarios” una iniciativa que convocó a hinchas de todas las generaciones para librar al equipo de las garras de unos directivos que sabían tanto de fútbol que lo usaron para llenar sus bolsillos. Y hace unos meses asesoré al área de comunicaciones para diseñar una estrategia de largo plazo cuyos frutos empieza a cosechar.

¿Por qué o para qué toda esta historia? Para justificar mi réplica a Mauricio Silva, otro periodista hincha de Millonarios de toda la vida que está semana escribió una especie de carta abierta al equipo quejándose por los malos resultados de los últimos años.

Mauricio regaña a los directivos, cuerpo técnico y jugadores porque Nacional de Medellín alcanzó su segundo título de Copa Libertadores. “A ti te hablo, Millos…” se titula la columna. Hace 3 años Mauricio escribió un libro titulado “De Millonarios me enamoré” que reposa en mi biblioteca.

La réplica

Esta una réplica de hincha a hincha. No hablo a nombre de nadie distinto a mi mismo. Y aprovecho el escrito de Mauricio para referirme a otros dichos y diretes que han hecho carrera como verdades absolutas sin serlo.

Empiezo por darle la razón a Mauricio. Millonarios ya no es el equipo más grande de Colombia. Nacional lo alcanzó y pasó de largo. Hay que admitirlo. En dónde se equivoca es en el análisis de los hechos que nos llevaron a perder esa calidad, en el señalamiento de los culpables y en el diagnóstico de la enfermedad.

Mauricio, como la mayoría de hinchas azules, trata el problema como si al paciente lo hubiera atacado una gripa de repente y el remedio consistiera en recetarle un par de Dolex Gripa, cambiar las sábanas, usar tapabocas, tomar agua de panela con limón y acostarse temprano para despertar como nuevo al otro día. Como si nada hubiera pasado.

Pero pasó. Millonarios no tiene gripa. Se está recuperando de un cáncer que lo aquejó durante muchos años, con breves periodos de mejora y largos de recaída cuya curación definitiva ha demandado fuertes dosis de quimioterapia, una que otra amputación y mucha, muchísima plata para costear el tratamiento.

Un cáncer que ni sus hinchas, ni sus dueños, ni la prensa pudieron o quisieron ver.

Mito # 1 – Los Hinchas somos los “dueños” del equipo

Los hinchas del fútbol en todo el mundo nos creemos los dueños de los equipos que seguimos así no hayamos invertido un dólar en ellos. Los hinchas de Millos también nos creemos los dueños del equipo.

El engaño está en que, como los enamorados de las telenovelas rosa, creemos que con el amor alcanza y eso no es así.

El fútbol es un negocio que requiere mucho, mucho capital de riesgo para invertir. De muy alto riesgo. Jürgen Klopp, el entrenador del Liverpool de Inglaterra dijo estos días que él no pagaría 100 millones de Euros por un jugador que se puede lesionar de gravedad al segundo partido evaporando semejante inversión. “El día que gaste 100 millones en un jugador, yo, me retiro”, aseguró el técnico alemán.

Klopp no es hincha del Liverpool. Es su técnico. Tiene el conocimiento y la madurez necesarias para decirlo y hacerlo. Y el Club lo respaldó.

Apuesto a que si le preguntan eso a Lebron James, Nelson Mandela o Brad Pitt, hinchas del Liverpool, dicen que si. Que no importa. Que pagarían los 100 millones. Hasta pedirían la renuncia de Klopp por semejante atrevimiento. En dónde radica la diferencia? En qué los hinchas no son en realidad “los dueños” del Liverpool. No son suyos los 100 millones de euros que se irían a la caneca. Si así fuera seguro tampoco los pagarían.

Los hinchas no somos los dueños de los equipos. Compramos una boleta para ver un espectáculo que puede resultar bueno o malo. Cómo una película, una obra de teatro o un concierto. Y por mal que nos vaya no salimos pedir la renuncia del director de la película, el dueño del teatro o el cantante que fallaron. Compramos abonos para que la boleta nos salga más barata y tengamos un lugar asegurado en el estadio. Compramos una camiseta, una cachucha o una bufanda con los colores de nuestro equipo, pero eso no nos convierte en sus dueños.

Es que una cosa es ser hincha y otra dueño. Los comportamientos y responsabilidades son bien diferentes. En el caso de Millonarios, por ejemplo, si los hinchas de verdad fuéramos los dueños y, en consecuencia, los responsables de su bienestar deportivo, económico, financiero y legal no habríamos permitido que narcotraficantes, lavadores de dinero sucio, estafadores de cuello blanco y ex técnicos y jugadores tramposos se apoderan de él.

¿En dónde estábamos “los dueños” del equipo cuando esos “mecenas” llegaron al club? ¿Por qué miramos para otro lado? ¿En dónde estábamos cuando esos personajes fueron dados de baja por las autoridades, asesinados por sus competidores o los metieron a la cárcel y nos dejaron sólo el cascaron porque los jugadores estrella que trajeron eran de “su propiedad” y no del Club?

¿Por qué no dijimos nada? ¿Por qué no protestamos? ¿Por qué ganábamos títulos y partidos?  “Lo único que nos importa es ganar? “Sólo nos callan con títulos” escribió esta mañana por WhatsApp un socio minoritario del equipo. Muy crítico de la actual directiva, pero enemigo de las estrategias de choque que andan proponiendo otros hinchas.

¿En serio lo único que nos calla son los títulos sin importar la forma como se consigan? ¿Por eso no dijimos nada cuando Gonzalo Rodríguez Gacha se apoderó del equipo? ¿Por eso guardamos silencio cuando los estafadores fungían de dueños? ¿Por un título? No creo. Me resisto a creer que la mejor hinchada del país, la única que tiene una tradición y una reputación que cuidar, se venda por tan poco.

Mito #2 – Los directivos no saben de fútbol

Que los actuales directivos no saben de fútbol. Es lo que dicen unos hinchas. Mauricio Silva en su columna los llama unos “yuppies engreídos que ven a Millonarios como el negocio de unos amigos inversores y no como una pasión de enormes posibilidades. Ellos piensan más en números que en fútbol, controlan gastos (…)”

Menos mal que no saben de fútbol. Los últimos directivos que sabían de fútbol, sabían tanto, que llevaron a Millonarios a la quiebra, nunca invirtieron un peso y salieron ricos. Muy ricos.

Los de ahora, en cambio, han invertido $40 mil millones de su bolsillo. Por eso cuidan cada peso. Por eso controlan los gastos. Porque se trata de su plata. Porque llevan años creando y administrando grandes empresas como Telefónica, Hamburguesas del Corral, Publicaciones Semana o Pizano. Porque saben que las empresas serias, sólidas no se hacen de un día para otro. Hoy Millonarios es manejado como una empresa. Puede que a los hinchas eso no nos guste. O no lo entendamos. Pero así debe ser. Por eso es que ellos son los dueños y nosotros no. Los hinchas no dudaríamos en pagar 100 millones de euros por un sólo jugador cuando los equipos son de 11.

Al Nacional de Medellín que tanto envidian algunos le tomó 10 años de trabajo sostenido ganar su segunda Copa Libertadores. Allá, en donde también hicieron presencia los mafiosos, pronto entendieron que con la llegada del Grupo Ardila llegaba un manejo serio, sostenido y de largo plazo. En Millonarios el esfuerzo apenas comienza.

Mauricio Silva cita como ejemplo de mal manejo una declaración de Juan Manuel Lillo según la cual en el equipo ni siquiera había camillas. Lo que no contó Lillo, un charlatán español, es que no había camillas porque los pocos ingresos que entonces recibía el club se iban en pagarle el sueldo a él y a sus secuaces como el insoportable Portolés y los jugadores recomendados por él.

Le dice Mauricio Silva a Millonarios, ¿Por qué mejor no piensas en lo primero, en armar un buen equipo de fútbol? Sencillo. Porque para poder tener un buen equipo de fútbol primero hay que tener una empresa, una sede decente en donde esos grandes jugadores puedan entrenar, se puedan concentrar. Con gimnasio y unidad médica. Porque primero hay que diseñar un plan de desarrollo con ingresos y egresos sostenibles en el tiempo que le permita traer grandes jugadores con la seguridad de tener con que pagarles. Eso no se logra de un día para otro.

Mito # 3. – Los triunfos de los demás son culpa de Millonarios

Por estos días los hinchas azules andamos amargados porque Nacional y SantaFe han ganado títulos nacionales e internacionales y nosotros no.

¿Desde cuando a los hinchas de Millonarios nos importa la suerte de los demás? Una gran diferencia entre los hinchas de los demás equipos y los de Millos es que mientras ellos se amargan o alegran con lo bien o mal que nos va a nosotros, a los hinchas azules nos importa un comino lo bueno o malo que les pase a ellos. Nosotros vamos al estadio a ver a nuestro equipo. El rival puede ser cualquiera, grande o chico. Es invisible.

Ese cambio de actitud tiene consecuencias. Por estar más preocupados por la suerte de los demás olvidamos la de nuestra divisa. Nos acordamos sólo para reclamar. Nos decimos dueños de Millonarios, pero no apostamos un peso por él. A la última convocatoria para capitalizarlo apenas acudieron 325 interesados que aportaron el 2% de lo que se necesitaba.

Se dice oficialmente que Millonarios tiene 9 millones de hinchas. ¿Saben cuantos son socios? Apenas 4.404. El 0,04% de los hinchas. Ridículo. El Benfica de Portugal, para que no digan que la comparación es desproporcionada, tiene 171 mil; Internacional de Porto Alegre, Brasil, 100 mil y River Plate de Argentina, 82 mil.

Ser socio en esos equipos implica deberes y obligaciones. Pagar una cuota anual, participar en su capitalización y en sus decisiones. Comprar la boleta, llenar el estadio. Aquí estamos muy lejos de eso. Aquí solo nos gustan los beneficios.

Exigimos grandes inversiones, pero con la plata de otro. Exigimos grandes resultados, pero con el esfuerzo del vecino. Cuando eso no ocurre les pedimos que se vayan o los acusamos de robarse la plata. ¿Cual plata? La de ellos mismos? Les pedimos la renuncia porque el equipo pierde tres partidos o un pase a la final. O como en estos días, porque los otros ganan y nosotros no. Y además de criticar, ¿qué hacemos? No mucho a decir verdad.

A quién si deberíamos pedirle su renuncia inmediata es a jugadores como Andrés “Manga” Escobar. Un tipo que reniega de la empresa que le paga el sueldo. Según dice, él no le debe nada a Millonarios y no entiende por qué “no traen jugadores para ganar títulos”.

¿Para que cree que lo contrataron él? ¿Para dar entrevistas? ¿Se considera tan mediocre que no cree ser un jugador para ganar títulos? Si así es la cosa debe irse y dejarle el espacio a un jugador que si crea tener la capacidad y ganas necesarias para ganar títulos. ¡Que desagradecido! ¿Qué pensarán sus compañeros?

Puede que Manga Escobar no le deba nada a Millonarios. Hasta hoy Millos tampoco le debe nada a él. Están en tablas. Pero debería entender que como empleado por lo menos debe justificar el sueldo y guardar algo de lealtad con el equipo que le permite hacer mercado, mantener a su familia y decir sandeces para ganar notoriedad.

De los que se fueron y hablan mal, mejor no hablar. Si Millonarios contrata baratos y aquí jugaron es porque así se consideran baratos. De poca monta.

Si los hinchas de Millonarios en realidad queremos que las cosas cambien debemos empezar por hacer las cosas de otra manera. Criticar menos frente al televisor y asistir masivamente al estadio podría ser el primer paso. Invertir y participar.

Por ejemplo..

 

 

 

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