Uso medicinal de la marihuana: más dudas que certezas Principal conclusión de expertos en simposio de la Universidad del Rosario

  • Se necesitan estudios que garanticen y sustenten que el cannabis pueda ser utilizado como medicamento eficaz en medicina, a pesar de que exista la creencia de algunos aspectos positivos con el uso de la planta.

 No hay estudios suficientemente claros y concluyentes que sustenten los beneficios medicinales del cannabis. Esa fue la principal conclusión de los expertos que participaron en un simposio que organizó el Centro de Estudio de Enfermedades Autoinmunes (CREA) de la Universidad del Rosario sobre el uso de medicinal de la marihuana, al que asistieron cerca de 200 personas de todos los estamentos, tanto académicos, gubernamentales como no-gubernamentales.

Iván Gaona Barbosa, neurólogo de la Fundación Universitaria Ciencias de la Salud, indicó que “en casos de enfermedades como la epilepsia, desde 1843 hay publicaciones donde se señala el uso del extracto de la planta en convulsiones”. Sin embargo, de acuerdo con la revisión sistemática realizada por Cochrane, “no hay conclusiones que indiquen que los cannabinoides sean eficaces en el tratamiento de esta enfermedad”, señaló Barbosa, “aunque se espera el resultado de nuevos estudios”.

Por su parte, Nancy Lucía Moreno Serrano, médica psiquiatra, especialista en dolor y cuidado paliativo y profesora de la Universidad del Rosario, afirmó que aún no hay estudios suficientemente claros que expongan los beneficios del cannabis.

“La evidencia científica no es contundente y se requiere de mayor profundización para saber el efecto que puede tener. No obstante, en algunas pruebas realizadas pareciera tener un efecto sobre el alivio del dolor neuropático y también efectos anti-inflamatorios”, anotó Morero.

Según la presentación de Gerardo Quintana, profesor de la Universidad Nacional, no hay evidencia suficiente que sustente su uso en enfermedades autoinmunes, y habría todavía más preguntas que respuestas, tales como “la dosis óptima y el tiempo de utilización, así como qué tipo de cannabinoide es el más efectivo y con menores efectos adversos”.

La planta tiene alrededor de 100 cannabinoides, siendo el tetrahidrocannabinol el más abundante. El sistema nervioso central es su principal receptor en el ser humano y, por lo tanto, es el responsable de los efectos psicotrópicos.

 Consecuencias para la salud

 Los expertos concuerdan que la vía inhalada no es la más óptima para el uso de la planta, por el daño en el sistema respiratorio.

Dentro de los riesgos que se encuentran por el uso del cannabis, las alteraciones cognitivas, la falta de memoria, la percepción del tiempo y del espacio, la falta de coordinación, la planeación y organización de tareas, y todo lo que tiene que ver con motivación y temas relacionados con el futuro, son características que se deben tener en cuenta a la hora de usar la planta como medicamento.

María Cristina Barbosa, toxicóloga y profesora de la Universidad del Rosario, explicó la diferencia de productos como los goteros, cremas, ungüentos y aceites esenciales con potenciales usos como medicamento esencial.

 Consideró y recomendó a los médicos asistentes que antes de formular tuvieran en cuenta la eficacia del medicamento en la patología de sus pacientes, verificar que no hayan tenido problemas de adicción y evitar el uso de la planta en personas que tienen problemas cardiovasculares o enfermedades mentales.

 “Aún no existe ningún caso de muerte a causa del uso del cannabis o medicamentos cannabinoides; sus eventos adversos más frecuentes son neurológicos y gastrointestinales, y no hay estudios que evalúen sus efectos adversos a largo plazo”, dijo Barbosa.

 Los expertos concluyen que hace falta tener más estudios que garanticen que la planta pueda ser un medicamento esencial para la mejora de diferentes patologías. A pesar de que puedan existir algunos aspectos promisorios con el uso de la marihuana, es importante saber de qué manera se debe administrar en los pacientes y cuál será la frecuencia con la que se deba consumir.

 Los médicos tendrán la tarea de seguir estudiando y analizando la farmacología del medicamento, para saber cómo suministrarlo y quiénes serán los mejores beneficiados.