¡Bailaron el bunde en nuestra casa!

Por: Alberto Díaz.–

Deprimente, triste y pobre espectáculo el que presentó Millonarios esta noche. La hinchada aguardaba una remota esperanza de clasificación en la copa. Pero recibimos más de lo mismo y peor. El partido inició con ritmo y dinámica por parte de ambos bandos, pero con el correr del tiempo el cuadro tolimense se empezó a adueñar del balón y control del partido.

El equipo embajador se comportó y reflejó lo que es ahora un equipo “chico”, de media tabla para abajo. Y lo más duro es que nos estamos acostumbrando… El técnico Israel, terco como el que más, se empeña en jugar sin volante ofensivo y realizando cambios a destiempo y bastante extraños, sacando a los jugadores que están más comprometidos como Gutiérrez (moviéndose en el frente de ataque) y Harrison Henao en marca y dejando en la cancha a remedo de delantero como Asprilla. La media cancha azul da pena. Silva y Estrada, ni conducen ni marcan. Quiñones, horror en defensa, Ochoa ni fu ni fa, Henao y Franco firmes pero lentos. Los delanteros pijaos se divirtieron paseándonos en el último cuarto de cancha. El castigo llegó, fueron tres pero pudieron ser más. Millonarios no tiene fútbol, no sabe a que juega, no hay una cabeza pensante que ordene y mande en el campo, la ansiedad y el regular nivel deportivo le pasaron cuenta de cobro nuevamente.
Este “circo” azul lo construyeron los directivos, el filipichín presidente y el gerente deportivo. En este semestre se rajaron. Les metieron la mano al bolsillo y ni cuenta se dieron. Mil ochocientos millones en nómina es un descaro para lo que hay. Ahora resulta que la “crisis” se la inventaron los medios y la hinchada. Increíble. Hoy el espectáculo corrió por cuenta de la tribuna, insultos, cánticos, policías vs. barristas de laterales, caras largas y silbidos durante todo el partido.
Nuñez y Escobar tampoco fueron solución. El grupo de jugadores perdió credibilidad. Hasta ahora no demuestran ningún acto de contrición ni enmienda. Este proceso lleva un año sin resultados contundentes. No sé donde estará el revulsivo, en el DT, en los jugadores, en la hinchada? lo único cierto es que algo debe pasar para bien o para mal. O se toman medidas drásticas, defnitivas, coherentes y reflexivas o se dejan las cosas así y la reacción de los seguidores no se hará esperar. Rubén Israel y los jugadores tienen la  palabra. Primer objetivo fallido. Cuántos más deberemos esperar para que alguien tome decisiones?
Nos dejaron en ridículo y parece que a nadie del cuerpo dirigencial le importa. Nómina cara, mentes baratas, hinchada GRANDE!!