Polarización por el plebiscito

Por Rubén Darío Mejía Sánchez.–

BOGOTA, 06 de agosto_ RAM_ Que pena, la paz no es para los colombianos, no servimos sino para atacarnos y cuando se tratan de hacer cosas buenas les ponemos todas las trabas que sean necesarias y como decía mi abuelo, somos tan problemáticos que no hacemos nada y lo peor es que ni rajamos ni prestamos el hacha.

En el país hay personajes en la política y en la vida social que lo mejor que debían de hacer es de quedarse callados para no hacerle mal al resto de la comunidad y estoy de acuerdo con el twitter de la semana de Pirry quien dice con mucha autoridad y personalidad “Pastrana habla y los que vivimos bajo su mandato no sabemos si reír a carcajadas o llorar a mares”, y yo añadiría que a Ernesto Samper que le sucedieron tantas cosas a sus espaldas, lo mejor era quedarse callado.

En una entrevista que le hacían a Pastrana, hablo de Andrés, en Cablenoticas, era tanta su arrogancia que pensaba y decía y se creía lo que decía, que el único que podría hacer un proceso de paz con las FARC era él y eso que ahora no puede decir que es lo que diga Nohora, sus hijos y él, porque ya ni sus hijos le hacen caso, que mal gobierno el de Pastrana y ahora entra a criticar, haciendo lo que hacen los malos ex mandatarios que en vez de dar opiniones positivas y colaborar para el bien del país lo que hacen es hablar y meter las de caminar hasta no poder más.

A Ernesto Samper cuando ya no se le cree en Colombia lo que dice, se va como amigo del alma de la belleza de Nicolás Maduro, que acabó con una pujante Venezuela y que la lleva rumbo a la miseria, pero que se puede esperar de los consejos de Samper a Maduro, si ninguno de los dos saben para donde van, pero para bien de Colombia y desgracia de algunos periodistas, Samper está alejado de lo que sucede en nuestro país, gracias al ser supremo.

Está bien lo que hace Cesar Gaviria, dispuesto a colaborar y a sacar al país de esa crisis de violencia que le agobia cada día, el respeto de Belisario Betancur es de caballeros, pero no la altanería y el despotismo de Álvaro Uribe que cree que con su movimiento Centro Democrático y unos de los tantos seguidores como Paloma Valencia, creen que pueden arrastrar a todo el pueblo colombiano hacia el odio y continuar con esta guerra fratricida que ha dejado miles de muertos por décadas entre soldados y guerrilleros, porque no olvidemos que los de los dos mandos son hermanos y colombianos como  todos nosotros.

Perdonar es divino, y yo diría, es de hombres y mujeres grandes que no se enfrascan en la venganza porque la venganza es de los débiles y de quienes no merecen estar formando parte de una sociedad.

Está bien que vivimos en un mundo en crisis en materia moral y social, en donde no respetamos la vida de los demás, donde creemos que todavía estamos en la época de ojo por ojo y diente por diente y donde no pensamos en perdonar y vivir en convivencia, en donde los padres matan a los hijos, en donde los hijos no respetan a los padres y los asesinan también, en donde a un ser tan querido como la abuela se le asesina por quitarle unos cuantos pesos, en donde ya se olvidó la convivencia en familia y desaparecieron las reuniones familiares en domingo, en donde los padres ya no tienen tiempo para hablar con sus hijos y en donde los hijos se enfrascan en los aparatos electrónicos y se olvida de sus padres pues los consideran como simples proveedores de sus necesidades materiales pues ni sus consejos son recibidos ni aceptados, simplemente es un mundo donde todos vamos para donde nos dé la gana sin pensar en el bien común.

Las redes sociales se han vuelto los canales de la vanidad eterna, en donde se cuenta lo que se tiene y se pondera lo que no se tiene, en donde los temas serios no tienen cabida y donde se vive del desprestigio para los demás. Así como yo estoy de desesperado y lo plasmo hoy en esta columna hay miles de colombianos que quisieran protestar por la forma en como unos pocos quieren destruir el país, pensando que solo lo que ellos dicen y hacen es lo que tiene valor, son los que están induciendo al país a que la guerra continúe y a que un momento de paz no se viva entre los colombianos.

No entiendo como mis colegas comentaristas o narradores deportivos tienen que hablar de una contienda deportiva como un enfrentamiento a muerte, porque la muerte debe predominar en una competencia deportiva en donde uno expone sus capacidades físicas para v er como está sabiendo que en estos contornos se pierde y se gana. Perder o ganar en una competencia deportiva lleva a la gloria o sino que decir hoy de lo que pasó con el ciclista colombiano Sergio Luis Henao quien iba en primer lugar dispuesto a llevarse la medalla de oro en la prueba de ruta en los olímpicos de Rio 2016 y por esas cosas del deporte y del azar se fue a tierra resultando fracturado y perdiendo toda posibilidad de estar en el trono, lo que no quiere decir que deje de ser uno de los grandes porque puso todo su empeño para estar en eses lugar; aunque no faltará quien por esto hable de la mala actuación de los colombianos en ese evento mundial. Así no son las cosas, no es un partido entre Millonarios y Nacional el que se debe jugar a muerte, se debe invitar es que se juegue con altura deportiva y que los aficionados alejen de sus léxico la palabra muerte y violencia y que lleguen a los escenarios deportivos con el deseo de ver un encuentro y compartir con los seguidores de los demás equipos y que sepan analizar lo que sucede cuando se pierde y se gana, pues en la vida no todo se gana ni se pierde.

Tengo mucha tristeza, se anuncia los avances que se han alcanzado en el proceso de paz en La Habana, es verdad, yo también tengo algunas dudas en que tanto el Gobierno como las FARC cumplan con lo acordado, pero me da más pesar cuando se gasta tiempo y dinero cuando se va en contra de una gran iniciativa y se ponen todas las trabas por parte de algunos que creen que solo se puede hacer las cosas como ellos dicen.

Al ex presidente Uribe, (no entiendo si es ex presidente, porque creo que renunció a esa dignidad para ser senador) no le gustan las cosas como van porque tiene una pelea casada entre su conciencia y los miembros de las FARC, a los que si el pudiera, fusilaba uno a uno hasta encontrar quien o quienes acabaron con la vida de su padre y su hermano y lo otro es que creyó o hizo las cosas de hecho pensado, esperando que con la llegada de Juan Manuel Santos a la presidencia de la república él tuviera a su títere y siguiera gobernando al país, pues el poder no es que se le haya apoderado de su cabeza sino que esa orfandad de poder le da temor y lo desespera y no se sabe quién está más equivocado, si él o los que lo patrocinan en su manera de pensar. Uribe Vélez me hizo respirar un momento con ilusión hace una semana al firmar las paces con el periodista Hollman Morris, pero lo que hizo unas horas antes con las manos lo borró con los pies al irse a oponer en contra del proceso de paz y desinformando a los colombianos que le creen sus mentiras, porque no se va a terminar con las Fuerzas Militares y porque todos los acuerdos de paz o acuerdos entre los hombres deben de tener sus condiciones en donde nadie quiere salir como perdedor sino que sea como dicen los abogados en ciertas oportunidades, que es mejor un mal acuerdo que un buen pleito, pero cuando uno tiene vocación guerrerista, con todo respeto, como el ex presidente, hace lo que sea porque el caos esté en primer lugar.

Muchas veces hay que bajar la cabeza y así como el presidente Santos y su Gobierno han llamado a Uribe en más de una vez para que se sume a la gran campaña de la paz, esperamos que todos los que le siguen la corriente no tengan que seguir llorando sus muertos y viviendo en medio de la sangre y del horror por más de medio siglo, porque las cosas no están tan fáciles como para que otro gobierno se atreva a la gran aventura de buscar un acuerdo con la guerrilla más antigua del continente.

Es tremendo cuando alguien se obsesiona, y me da mucho miedo que el país siga polarizado porque lo que sucedió al ex presidente Uribe en Barranquilla en una universidad donde fue abucheado por los estudiantes por decir que no está de acuerdo con el plebiscito y el proceso de paz que adelanta el presidente Santos, querían sacarlo a empeñones del Alma Mater.

Y no solo a Uribe lo atacaron, sucedió también en una reunión a la senadora Claudia López cuando hablaba a favor del plebiscito y del proceso de paz, lo que quiere decir que estamos al frente de una verdadera batalla campal en donde los resultados pueden ser desastrosos por la polarización que se ha tomado al país.

Y qué decir de la guerra sucia que se adelanta en sitios tan inadecuados como en el transporte público, lo sucedido esta semana cuando varios pasajeros recibieron de vueltas al pago de su servicio billetes de $2.000 marcados con mensajes en contra del plebiscito y de la paz, eso si debe calificarse como inaceptable, como ruin y como bajo, porque son los amantes de la muerte los que invitan a dividir el país y espero que para ellos no se cumpla aquello que dice: divide y reinaras, porque tarde o temprano sus malos hechos y acciones deben de pagar, porque no es el hecho de andar por la vida guiando a las personas hacia el mal en vez de buscar la unidad, para trabajar unidos en un pañis tan rico como Colombia que aguanta que muchos ladrones de cuello blanco le estén saqueando sus finanzas desde los municipios hasta el alto gobierno y eso porque? Simplemente por la corrupción rampante que nos ataca.

Que pesar que no pensemos en un futuro mejor y lo que le vamos a dejar a nuestros hijos y a nuestros nietos y a los que deben de manejar de nuevo el mundo, que quedan sin siquiera un consejo de unidad porque estamos sembrando en ellos la semilla de la discordia.

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