Doctor, ¡Me hackearon el cuerpo!

Bogotá, septiembre de 2016.– La rápida evolución del concepto de IoT y su aplicación a ‘la vida real’ no paran de sorprender. Según Gartner, las tendencias indican que a 2020 habrá en el mundo alrededor de 20.800 millones de dispositivos conectados al Internet de las Cosas. Pero a mayor penetración de la tecnología, aumentan los riesgos y la necesidad de implementar soluciones digitales de seguridad, y más cuando se trata de conectar a las personas con dispositivos médicos.

 Y es que la llamada Salud Móvil sorprende por su alcance y beneficios actuales y potenciales para los pacientes, pero a la vez exige del sistema cuidados superiores, ante el riesgo creciente, por ejemplo, de ataques cibernéticos. No en vano, existen hoy en día adelantos como marcapasos equipados con tecnología de comunicación inalámbrica, una innovación que le permite a quien lo utiliza tener la tranquilidad de un monitoreo y controles permanentes a su estado de salud y los factores que lo afectan, avances que a su vez podrían hacer muy vulnerable al enfermo ante un hacker que pretenda hacerle daño, con las consecuencias fatales que eso tendría.

Un caso conocido, que ilustra el tema, lo protagonizó en el pasado el ex-vicepresidente de los Estados Unidos, Dick Cheney, cuando hizo público su temor de que los terroristas lo asesinaran a través de su marcapasos.

Actualmente, otros posibles usos del IoT para cuidar la salud pueden ser el practicar electrocardiogramas, medir la presión o vigilar el azúcar, entre otras alternativas médicas, a través de aplicaciones tecnológicas añadidas a los teléfonos inteligentes, procesos que antes eran más complejos y demorados. Pero toda esa información personal es privada, y por ello existen soluciones de seguridad del Internet de las Cosas diseñadas por expertos para garantizar un bienestar real y completo.

Para ir un paso más adelante, podemos pensar en algunas de las proyecciones que dejó la encuesta Connected Living 2025 de Gemalto*, un estudio predictivo global que lidera la marca para conocer las expectativas de los consumidores frente al futuro de la tecnología móvil. Los encuestados esperan grandes desarrollos tecnológicos en los próximos 10 años, como implantes cerebrales que sean capaces de leer la mente y que permitan que los dispositivos electrónicos puedan entender lo que piensan las personas y desarrollar los comandos para responder a sus necesidades. En este escenario, ¿qué pasaría si una persona vulnera la seguridad del implante cerebral y hackea millones de dispositivos a la vez?

De seguro le suena a ciencia ficción, pero con el control de las ondas cerebrales de millones de personas de todo el mundo, sin precauciones, las consecuencias podrían ser desastrosas. Así que esta tecnología generará beneficios mucho mayores y sólidos, pero en la medida en que el desarrollo del Internet de las Cosas vaya acompañado de la implementación de soluciones de seguridad adecuadas, sin duda los dispositivos conectados para la salud también deben cumplir el juramento hipocrático. 

(*) Encuesta a 1.200 jóvenes de todo el mundo, para ayudar a predecir el futuro con base en lo que esperan las nuevas generaciones de la tecnología móvil en 10 años.

 Fuente: http://blog.gemalto.com/blog/2016/03/29/doctor-doctor-bodys-hacked/

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