La Infinidad del Internet de todas las Cosas

Por: Carlos Ferrer.–*

La base del Internet de las Cosas (IoT por sus siglas en inglés) es la interconectividad, el hecho de tener cualquier dispositivo u objeto conectado a una red y poder obtener información del mismo o controlarlo en forma remota a través de la red, nos genera un mundo de oportunidades antes inconcebibles. Hace algunos años esta posibilidad era algo que únicamente se veía en películas de ciencia ficción.

Hoy en día la interconectividad es una realidad, el hecho de poder acceder al microondas desde el celular, hacer que las luces de la casa se prendan porque su celular está cerca, o que, al llevar nuestro auto al taller, el mecánico ya tenga toda la información sobre el funcionamiento del mismo y los posibles problemas que pueda tener, son algunos ejemplos de las oportunidades que se tienen con IoT.

En un futuro cercano todo estará conectado, y todo será controlado, pero, ¿cuál es el límite de esa interconectividad? ¿Hasta dónde llega la privacidad? Siempre analizamos estos avances desde el lado de las oportunidades, pero al igual que nosotros, existen otras personas que ven en estos avances tecnológicos una oportunidad de expandir sus negocios oscuros o fraudulentos con nuevas oportunidades para enriquecerse ilícitamente.

El incremento del flujo de información a través de las redes globales de comunicaciones, también significa un incremento de intenciones de acceder sin autorización a los datos que cursan por dichas redes. El futuro está claro, pero, ¿Estamos preparados para ese futuro?, ¿Existe una infraestructura apropiada?, ¿Quién controlará el flujo de la información? ¿Tenemos claro cómo podemos proteger nuestra información?, ¿Podemos confiar en los proveedores de servicio para que cuiden y aseguren nuestros datos? Es necesario que desde ya se comiencen a implementar medidas de control tanto públicas como privadas, y programas y soluciones que permitan no solo control sino también seguridad frente a esta creciente tendencia.

Los dispositivos interconectados tienen un sinfín de oportunidades y opciones para la automatización, para hacernos la vida más cómoda y productiva mediante la adopción de nuevos y diferentes tipos de equipos y dispositivos, pero también pueden resultar peligrosos para el usuario. Según datos de Gartner, en 2020 el IoT será el objetivo de más de un cuarto de los ciberataques que se produzcan. Ataques que podrían resultar en un riesgo mortal, por ejemplo, el acceso a un computador que controla un vehículo para deshabilitar los frenos, cambiar la ruta de un avión y causar una catástrofe aérea, encender la estufa en una casa de manera remota, alterar los equipos médicos utilizados en un hospital, entre otros. La exposición de dispositivos interconectados en la red va desde sencillos juguetes, hasta dispositivos utilizados en el sector salud. La inseguridad en este nuevo movimiento es una realidad de la que todos los usuarios deben estar conscientes, y por lo tanto es un deber proteger la información y la vida propia.

Hoy en día existen en el mercado múltiples soluciones que permiten ofrecer cierto nivel de seguridad a los usuarios que están comenzando a explorar el mundo del IoT, pero la gran mayoría de estas soluciones tradicionales no tienen la simplicidad, flexibilidad, dinamismo y capacidad de adaptabilidad que el crecimiento exponencial de IoT va a requerir y desafortunadamente no podemos delegar a ciegas la protección de nuestra información a los proveedores de servicios, quienes en muchos casos, no se pueden ni se hacen responsables por esos temas.

Es por esto que, cuando una empresa u organización decide entrar al mundo de IoT, debe buscar soluciones innovadoras que acompañen las tendencias mundiales y que respondan a preguntas como ¿Tengo un sistema de protección y seguridad de información adecuada? ¿Qué tan expuesto estoy en la red? ¿Es flexible y de fácil implementación y configuración? ¿Es económico? ¿Es adaptable? ¿Es una solución de HW o de SW? ¿Puede evolucionar? ¿Qué tan compleja es su administración? ¿Es tecnología de punta?

Ahora, encontrar y ofrecer soluciones de seguridad que permitan prevenir y asegurar a los usuarios frente a esta evolución tecnológica, es fundamental para así acompañar a las empresas e individuos en todo el proceso de adopción de estas nuevas tecnologías y de adaptación a la infraestructura que las acompaña. Estos son dos factores que de ser implementados lo más pronto posible, podrán afectar de manera positiva la utilización de dispositivos conectados al IoT, ya que se prevé que para 2017, 8.2 millones de dispositivos como smartphones, tablets, televisores, computadores, consolas de videojuego y hasta reproductores de Blu-Ray estarán conectados a Internet. Lo anterior representa un aumento del 90% en comparación con la estimación de dispositivos conectados en 2013 y además por los cálculos del incremento de la población mundial en los próximos tres años, podemos esperar una cifra de 1,1 dispositivos por habitante.

Después de todos estos escenarios (aumento de capacidad y oportunidad de conexión de dispositivos, adecuación de infraestructura TI, regulación y seguridad) se evidenciarán los costos que puede llegar a generar esta realidad. De acuerdo con otro estudio de Gartner, para el 2020 el Internet de las Cosas creará US$1.9 billones de valor económico añadido y más de 30 mil millones de dispositivos contarán con conexión a Internet. La economía mundial se transformará debido al cambio en las maneras de interacción y funcionamiento social y profesional.

La interconectividad anteriormente parecía algo imposible, el estar conectados por medio de cables era la única realidad. Actualmente nos enfrentamos a una nueva era, un nuevo mundo que se transforma de manera inmediata y que apenas podemos alcanzar a dimensionar con estadísticas y cálculos. En necesario aceptar todas estas posibilidades y prepararse para prevenir todo ataque que pueda surgir al utilizar este tipo de tecnologías, pues al igual que es infinito su alcance, es infinito su peligro.

*Carlos Ferrer es Vicepresidente para Industria Financiera y Líder de Enterprise Solutions de Unisys para Latinoamérica