Viejos medios, nuevos medios. ¿Nuevas reglas?

Por: Ricardo Galán.—

Hace unos días Hernán Peláez y Gustavo Álvarez Gardeazábal se quejaban en su podcast de que en Colombia no se consiguen radios, porque ya nadie compra radios. En almuerzos y tertulias de café, después del Plebiscito, el tema más comentado es la serie Narcos de Netflix que recrea la historia de uno de los capos y carteles colombianos. Ninguna telenovela o programa nacional ocupa la agenda de conversación.

Los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro fueron seguidos en Latinoamérica por 95 millones de personas a través de una App habilitada por Claro Sports para celulares y tabletas. Los goles de los jugadores colombianos en el exterior se pueden ver casi al mismo tiempo en que los marcan usando aplicaciones como DirecTV Play, FoxSports Play o ESPN Play y desde casi cualquier celular.

Tras ser despedidos de la cadena radial en que opinaban el Doctor Peláez y Gardeazábal fundaron el podcast PEGA que está a punto de alcanzar su primer millón de oyentes. Todo un récord en Colombia. “Esta es la nueva radio. Ahora los puedo escuchar en vivo o cuando tengamos tiempo. Eso no lo podía hacer antes”, explica José Antonio uno de sus oyentes “de toda la vida” que se mudó con ellos al podcast. Para escuchar podcast no se necesita un radio se puede hacer desde un celular, una tableta o un computador.

Cómo él, miles de personas están dejando la radio y la televisión para irse a plataformas digitales en donde, además de encontrar contenidos variados de alta calidad pueden oír y ver lo que quieren, cuando quieren, como quieren y en donde quieren. El celular es su dispositivo favorito.

Cada día en Colombia se venden televisores más grandes y costosos. Son los llamados SmartTV cuya principal virtud es que se pueden conectar a Internet para ver películas, series y deportes en HD o 4K, como se denomina a las señales de alta definición. Productores y distribuidores de contenido audiovisual como Sony, Fox, HBO, Claro Video y Movistar ofrecen contenido para ser visto en ellos. Uno de los noticieros internacionales más visto es RT, un informativo ruso que se transmite por YouTube. Las Farc tienen su propio noticiero digital.

Esta semana, durante el foro “El futuro de la TV abierta, retos y oportunidades”, organizado por Caracol Televisión y la revista Semana, los canales privados Caracol y RCN reclamaron al gobierno y a la Autoridad Nacional de TV, ANTV “Nuevas Reglas del Juego” que les permitan competir con las nuevas plataformas digitales.

Pero nadie sabe con certeza cómo deben ser esas nuevas reglas. Para algunos se necesitan menos reglas. “El debate entonces radica en que la regulación sea igual para todos. ¿Cómo? Desregularizando un tanto a los jugadores que ya están o desarrollando regulación que cobije a todas estas plataformas digitales como Netflix, que entran al país, obtienen usuarios, reciben utilidades y no dejan un solo peso de impuestos en Colombia”, sugiere el periódico El Espectador de propiedad de los mismos dueños del Canal Caracol. Netflix no vende publicidad en Colombia.

Pero no es la única fuente de desequilibrio. “Con la excusa de que usamos el espectro, todas las cargas van para nosotros. Pagamos por el espectro, por el uso de frecuencias, el 1,5 % de la facturación. Tenemos las cargas de ser empresas constituidas en Colombia. La TV abierta es la única que soporta franjas de audiencia, debemos transmitir espacios institucionales, El Minuto de Dios, el ICBF. Hay un desequilibrio. Necesitamos políticas que actualicen la regulación” dice Luis Fernando Ujueta, vocero de RCN Televisión.

Temporada de Licencias y Concesiones

La Autoridad Nacional de Televisión no parece compartir esa visión. Por lo menos no en el corto plazo.

Apoyada en las viejas reglas, la ANTV acaba de iniciar el proceso para entregar a un “operador único privado” la operación del Canal Uno de televisión abierta considerado por los privados como otro frente de competencia desleal porque el ganador de esa concesión no tendrá que desplegar una nueva infraestructura pues usará la red de RTVC, la empresa estatal de televisión.

El nuevo canal deberá estar al aire el 1 de mayo de 2017. Entre los inscritos para competir se encuentra el poderoso grupo Aval del empresario Luis Carlos Sarmiento dueño también de Casa Editorial El Tiempo y el Canal CitiTV.

El del Canal Uno es el primero de una serie de procesos para renovar licencias y concesiones de TV en Colombia. La ANTV ya anunció que una vez adjudicado el Uno convocará una licitación para entregar un tercer canal privado y cada vez cobra más fuerza un rumor según el cual el Gobierno está pensando ampliar la oferta de contenido audio visual asignando nuevos canales privados de operación local y regional. Hasta hoy las únicas ciudades con canal local son Bogotá y Medellín. Hay 8 canales regionales.

¿Y para cuando el cambio de reglas? Ni idea. Ernesto Orozco de la Junta Nacional de Televisión admite que se debe actualizar la regulación, pero no revela fechas, ni el sentido en qué irían las reformas: “La titularidad que ejerce el Estado ya no es absoluta, no damos el mercado completo, se ha roto la barrera de entrada por los proveedores de internet. Muchos dicen que los gravemos igual, yo creo que debemos equilibrar el modelo de negocio para que bajemos cargas a los colombianos. También hay que buscar recursos de la TV pública que ofrezca propuesta de valor”.

Apuntes para las nuevas reglas

Los empresarios se quejan porque están sometidos a cargas y obligaciones que no tienen sus competidores. Parece haber consenso en que la solución es quitar en vez de crear nueva regulación. Las normas vigentes tienen más de 20 o 30 años y aprobar nuevas es un proceso lento que no se mueve a la misma velocidad en que avanzan las nuevas tecnologías y cambia el comportamiento de las audiencias.

Así las cosas y a sabiendas de que no será fácil sacar adelante algunas de ellas sugiero adoptar las siguientes decisiones:

  1. Que los espacios de los partidos políticos pasen a la Señal Institucional y el Canal del Congreso para no entorpecer la programación de los canales comerciales cuyo raiting cae dramáticamente cuando aparecen los políticos. Son canales comerciales Caracol, RCN y CitiTV, el Canal 1 y los canales regionales.
  2. Las alocuciones presidenciales se deben mantener como están. Las frecuencias a través de las cuales se transmite la televisión son propiedad del Estado y el Gobierno debe poder tener acceso a ellas cuando lo considere conveniente sin depender de “la buena voluntad” del concesionario que las explota.
  3. La ANTV debe ser más exigente para autorizar los mensajes institucionales. Su razón de ser es impulsar campañas temporales de interés público como la prevención de epidemias, alertar sobre posibles desastres naturales o hacer pedagogía sobre nuevos servicios públicos. Repito campañas temporales. No son como ocurre ahora espacios de propaganda para el gobierno de turno. La publicidad oficial deben ser pagada. De pronto a una tarifa menor a la del mercado, pero pagada.
  4. Miniprogramas como el Minutos de Dios ya no tienen porque tener un espacio propio. Primero porque Colombia es un país laico; Segundo, porque constituye una discriminación con otras iglesias y tercero, porque en el mercado de hoy la TV compite ofertas que no interrumpen su programación. ¿Se imaginan a Fox, HBO o Netflix interrumpiendo sus programas para incluir el Boletín del Consumidor, los Niños Buscan su Hogar o la última intervención de Roy Barreras del Partido de la U?

El mercado va a demostrar que los aspirantes a prestar el servicio público de TV no están en condiciones, ni disposición para pagar las grandes sumas del pasado por licencias que no les garantizan estabilidad y competencia leal. La primera consecuencia será una caída muy importante en los recursos que recibirá la ANTV para financiar la TV pública. Es hora de que el Estado decida qué hacer con ella. Mantener las actuales condiciones no es viable. Debemos adoptar nuevas reglas del juego si queremos producir una televisión pública estable y duradera.

Un apunte más: Se habla de que a las Farc, producto de los acuerdo de La Habana le van adjudicar a dedo un Canal de TV Abierta de cubrimiento Nacional. Si eso es cierto, ¿a cuanto estamos de que todos los demás partidos políticos reclamen el mismo derecho?

  

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