Todos tenemos una cuota de responsabilidad

Por: Ana Isabel Coba Osorio.–

Un buen líder comercial no escatima esfuerzos a la hora de implementar la tecnología para contribuir a  la desaceleración del efecto invernadero y el deterioro de la capa de ozono a través de soluciones eficientes para el aprovechamiento de residuos, aguas lluvias y energía solar.

Por lo tanto, la Responsabilidad Social Corporativa debe dejar de ser una actividad asociada estrictamente a la filantropía para ser un elemento central de la estrategia empresarial, orientada a la construcción de una nueva cultura corporativa en aras de mejorar la calidad de vida con una mirada socio-ambiental.

En los centros comerciales convergen muchos actores, desde empleados, visitantes, proveedores, administrativos, vecinos, hasta entes gubernamentales, por esta razón, es importante que se conviertan en espacios que fomenten el respeto por el medio ambiente. Los paneles solares, han otorgado a Plaza de las Américas, un reconocimiento como centro comercial sustentable, por tal motivo, la gran apuesta de las grandes superficies, debe concentrarse en la energía solar, una fuente de origen renovable, sostenible, económica, limpia y amigable con el medio ambiente.

Los paneles solares con los que cuenta Plaza de las Américas, producen aproximadamente  24.000 KWh por mes, lo que equivale a la energía de 38 casas, o 6.600 bombillos de 20W al mes, dando como resultado un ahorro en emisiones de CO2 de al menos 96,5 toneladas cada año, esto es comparable aunque no equivalente a la función que cumplen unos 34.400 árboles.

De acuerdo con esto, más allá de la responsabilidad social empresarial, está el futuro ambiental que pesa sobre todos los ciudadanos, de lo que se hace día a día para contribuir con el cambio climático,  crear conciencia de la gran escuela que pueden ser los centros comerciales con la implementación de plantas que no contaminen, que no produzcan emisiones de CO2 u otros gases, y generen suficiente energía eléctrica.

El cuidado del medio ambiente, es una de las mayores preocupaciones a nivel mundial, que en los últimos años ha avanzado para convertirse en una directriz de conservación de los recursos naturales, y que además exige a la sociedad adoptar las medidas destinadas para este fin, y es que, ser responsable ambientalmente no solo se refiere a las actividades de reciclaje o procesos para el aprovechamiento de la energía, es revisar de fondo las políticas internas establecidos dentro de cada empresa para conocer el impacto  ecológico que genera la labor.

 

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