Dejad que las noticias vengan a mi

¿Usted todavía se levanta a buscar los periódicos que alguien deslizó por debajo de su puerta y se sienta a leerlos para enterarse de las noticias mientras toma café o desayuna? ¿Aún llegan periódicos y revistas impresos a su casa?

Si contesta afirmativamente a estas dos preguntas usted pertenece a un reducido grupo de personas ‘chapadas a la antigua’ que todavía va en busca de las noticias en lugar de esperar a que las noticias lo busquen a usted.

La Sociedad Interamericana de Prensa, SIP acaba de compartir los resultados iniciales de un estudio hecho en Argentina por un equipo al mando del profesor Pablo J Boczkowski entre jóvenes de 18 a 29 años de edad para averiguar cómo acceden a las noticas los llamados millennials.

El hallazgo más importante del estudio hasta el momento es que en el Siglo XXI son las noticias las que buscan al público y no, como hasta ahora, la gente la que busca las noticias.

¿Cómo y por qué pasa eso? La explicación a estas dos preguntas está en la forma como los jóvenes argentinos adoptan las nuevas tecnologías como la Internet y las redes sociales y los dispositivos a través de los cuales acceden a la información.

Vale decir que, aunque el profesor Boczkowski insiste en señalar que esos resultados sólo aplican para el grupo poblacional analizado, no hay mucha diferencia con los comportamientos que uno puede observar a simple vista en los muchachos colombianos, por ejemplo.

Los millennials se enteran de las noticias por casualidad. Las noticias, según el estudio, les llegan de forma incidental. Las reciben gracias a los televisores encendidos en los centros comerciales, supermercados o restaurantes que frecuentan o en redes sociales como WhatsApp, Twitter o Facebook, en sus teléfonos celulares, pero no porque las busquen sino porque se les atraviesan cuando entran a conversar con amigos y familiares.

Y aquí es donde aparece otro factor fundamental. Los dispositivos que usan los millennials para acceder a la información. Según el estudio el celular es, de lejos, el aparato más utilizado por los jóvenes por encima del computador portátil y el televisor. “Es como una extensión de mi mano” les respondió a los investigadores María, una universitaria de 22 años en Buenos Aires. Frases parecidas he escuchado miles de veces en Bogotá.

El encanto del celular radica en que es de uso múltiple, está siempre con uno y podemos hacer casi de todo con él. Además de tener comunicación y conectividad en todo momento y en cualquier lugar.

El Laptop es el segundo artefacto más utilizado, aunque sólo para usos específicos como trabajar o estudiar. El otrora todo poderos televisor ocupa un incómodo tener lugar que se convierte en vergonzoso cuando revisamos la razón por la cual lo encienden: “Se utiliza como un sonido de fondo. No es primordial”, concluye el estudio.

El papel, es decir diarios y revistas están lejos, muy lejos de los tres punteros. Para los jóvenes consumir periódicos y revistas atenta contra el medio ambiente. Los jóvenes argentinos apenas ven un diario los fines de semana cuando van a desayunar o almorzar con sus padres. Algo parecido ocurre en nuestros demás países.

Aquí otros hallazgos interesantes del estudio “El consumo de noticias en las redes sociales” de la Sociedad Interamericana de Prensa:

  • Los jóvenes creen que consumir periódicos afecta el medio ambiente.
  • Los jóvenes no van a buscar noticias en las redes sociales. Usan las redes sociales y estando ahí se les aparecen las noticias.
  • Twitter es el medio de comunicación que más se acerca a los jóvenes.
  • Entran a las noticias porque alguien las compartió en Facebook o Twitter.
  • Lo importante es que los jóvenes no buscan las noticias. Las noticias los tienen que buscar a ellos.
  • El acceso es incidental y omnipresente. Acceso incidental, pero las noticias están ahí todo el tiempo.
  • Algunos buscan los titulares de los periódicos, pero consideran que eso es “Chapado a la antigua”
  • Los jóvenes no usan los medios. Viven en los medios. Pasan sus días y se relacionan a través de los medios.
  • Consideran un “hábito” entrar a Facebook o WhatsApp.
  • No hay una rutina específica para ver las noticias en las redes sociales. La lectura es breve, interrumpida y parcial. Leen el título, el texto en transversal y sólo entran cuando algo les interesa.
  • Las noticias no tienen jerarquía, ni contextualización.
  • El consumidor Online sigue las historias, no al medio que las produce.
  • Hay una ruptura con las prácticas de consumo de medios del Siglo XX como la lectura del diario durante el desayuno, por ejemplo.
  • De la lógica editorial al algoritmo. Antes las noticias se organizaban con la lógica del editor. Hoy no. El peso de los medios ha bajado para darle más fuerza a la influencia de las redes.
  • ¿No vale la pena generar contenidos de larga extensión?
  • Los medios siguen existiendo, pero han perdido poder.
  • Hay una tendencia más crítica en las redes sobre lo que es verdad.
  • Hay más critica acerca de lo que se informa y se consume.
  • La gente hoy tiene acceso a más temas. Pero en áreas como la economía y la política la pérdida de profundidad puede afectar la vida democrática.
  • En todos los grupos de edad está pasando lo mismo. A medida que avanza el tiempo y la penetración de los Smartphones y las redes va cambiando el comportamiento del público.
  • No hay penalidad por hacer circular información falsa.
  • Hay mucha más información verídica hoy en el mundo, pero también más oportunidades para emitir información falsa.
  • Hay más información disponible y más facilidad para publicar información.

Aunque el estudio sólo se ocupa de jóvenes entre 18 y 29 años que viven en Argentina sus resultados tienen puntos comunes con ejercicios similares hechos en otros países sobre el comportamiento de otros grupos etarios de los que me ocuparé en próximas columnas.

 

 

 

 

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