En el nombre del Padre. ¿Y con la complicidad de los padres?

En 2009, el cura William de Jesús Erazo Mazo abusó a 4 niños de 9 y 12 años de edad en un barrio pobre de Cali. Los niños cayeron en la trampa atraídos porque ese hombre de sotana y en nombre de Dios les prometía amparo y ayuda.Mazo convencía a los niños de estar con él a cambio de regalos, dinero e invitaciones a comer. A veces se los llevaba de paseo con una banda marcial que creó para evitar sospechas y con la disculpa de que los niños necesitaban en qué ocupar el tiempo que permanecían solos mientras sus padres trabajaban.

Gracias al valor de la madre de dos de esos niños que lo denunció, Mazo fue condenado a 33 años de cárcel por el Juez 22 Penal de Conocimiento de Cali.

Los familiares de los niños, además de la sentencia penal, le exigieron a la Arquidiócesis de Cali una indemnización que repare los daños causados a los niños y sus familias. El proceso avanza en el mismo juzgado. Hasta aquí, de manera sorprendente, la Justicia ha cumplido con su función de ejercer pronta y cumplida justicia.

Sin embargo, ha sorprendido e indignado a las familias la respuesta de la Arquidiócesis de Cali según la cual, “La causa del daño es atribuible de manera exclusiva a las víctimas indirectas, quienes faltaron a su deber de cuidado, vigilancia, comunicación y protección de unos niños de 10 y 13 años que bajo ninguna circunstancia podían decidir, resolver, determinar el curso y devenir de su vida y su libertad sexual”.

Palabra más, palabra menos, lo que quiere decir la Iglesia Católica es que la culpa del abuso sexual contra los niños es sus padres y familiares y no del cura que los abusó.

Monseñor Darío de Jesús Monsalve, arzobispo de Cali, explica la argumentación alegando que, como la demanda es por cerca de 9 mil millones de pesos, cifra que considera impagable, “la Arquidiócesis tiene que defenderse”.

El entrevista con el diario El Tiempo el arzobispo dijo lo siguiente: “Ese hecho de abuso sexual por parte de un sacerdote les produjo un trauma grave a esos niños, un daño irreparable. No lo podemos negar y sabemos que debemos hacer una reparación, pero en su justa medida, no toda esa cantidad de plata que están pidiendo, para tanta gente. Ahora, nunca hemos dicho que los papás sean los culpables de lo que pasó. Hablamos de la responsabilidad y eso está en los códigos civiles.

¿Y cuál sería la responsabilidad de los papás?

El cuidado que también les deben dar a sus niños y el saber que no es normal que los menores vayan a amanecer a una casa de particulares, así sea la casa del cura.”

¿Qué tal?

¿De manera que por evitar el pago de una indemnización se vale revictimizar a los niños y sus familias?

La Arquidiócesis de Cali cree que “no se ha probado el daño manifestado y la cuantificación del mismo” y que, en lo que respecta a este caso, “debe declararse la inexistencia de un daño personal, cierto, directo e injusto que dé lugar a la indemnización reclamada”.

El abogado de las familias Élmer Montaña denuncia además otras dos cosas: que el arzobispo, Darío Monsalve le propuso que le pagaría los honorarios a cambio de que dejará de apoyar a las víctimas y que cuando le refirió un fallo de la Corte según el cual la Iglesia es responsable directa le dijo que “Nosotros no estamos de acuerdo con eso. No aplica en la iglesia católica.”

Como quien dice que los curas pedófilos pueden hacer lo que les antoje en nombre de Dios y cuando los pillen la culpa es de los padres de los niños víctima de sus abusos.

¿Cómo les parece?

Lea aquí el documento de la Arquidiócesis de Cali

 

 

 

 

 

 

 

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