Ecuador, nuevo gobierno sin legitimidad

Por:  Ma.Alejandra Trujillo M.

Cuando las elecciones del 2 de abril fueron comunicadas por el Consejo Nacional Electoral luego del reñido resultado del 19 de febrero, la alianza Creo – Suma debió comprender que esta etapa se surtiría desde todos los ámbitos, pero principalmente el político.

Rafael Correa presidente actual no se permitiría perder,  a menos que la votación que se diera fuera con una diferencia tan significativa que no tuviera mas que aceptar el resultado de las urnas; Maquiavelo lo cita cuando dice  “No hay que atacar al poder, si no tienes la seguridad de destruirlo”.

En el análisis a pocos días de la elección en donde aún está la tela de duda generada por las denuncias constantes del binomio Lasso – Páez, podemos ver que no se han presentado las debidas reclamaciones enmarcadas en los actos de ley que en Ecuador contempla el Código de la Democracia. Existen instancias en donde se pudieron generar dichas denuncias para empezar a detener el proceso, que si bien ya está avanzado lo que buscan es llevarlo al Tribunal Contencioso Electoral lo que sería un gravísimo error político pues de allí jamás saldría una respuesta a favor de la oposición.

Las horas de patriotismo que han demostrado los ecuatorianos manteniendo la resistencia civil,  denotan el descontento en que se encuentran por el posible fraude que alientan los seguidores de Lasso – Páez; las reiteradas intervenciones que ha mantenido Andrés Páez quien esta apostado frente al CNE de Quito junto a muchas personas que han llegado de diferentes lugares del país, demuestran como la manipulación del sistema que fue cambiado por el CNE para este proceso, se da en el cambio de servidores, la manipulación del algoritmo como se procesan los datos, y la veracidad de las cifras de cada una de las actas.

Para todo esto, ellos solo tienen al día de hoy un solo camino demostrarle a los ecuatorianos y al mundo entero que lo que se hizo en esta elección, denota una gran similitud al proceso que surtió Maduro vs Capriles en Venezuela y por tanto resta de legitimidad.

Andrés Páez ha luchado permanentemente en las calles por liderar la inconformidad de los electores ecuatorianos que tienen claro el fraude que se cometió, mientras que Guillermo Lasso se ha mantenido dentro de los márgenes de la legalidad a través de su partido Creo quien deberá demostrar con hechos todas aquellas denuncias.

Solo nos resta esperar que Cesar Monge cuente con mas de 10 mil actas que denoten que fueron modificadas en sus resultados para lograr el reconteo voto a voto como se está pidiendo; que el CNE reconozca dicha anomalía y quiera demostrar su imparcialidad y autonomía decidiendo hacer la revisión respectiva; que el presidente en ejercicio Rafael Correa no se involucre en un proceso  que no es de su responsabilidad; que en  los ecuatorianos cada día mas crezca la euforia y reine la ingobernabilidad que tendría el hoy electo Lenin Moreno  y decidan como en años anteriores, hacer valer su voz, su voto y la legitimidad del proceso con el derrocamiento del gobierno que entrará el próximo 24 de mayo a regir el futuro de los ecuatorianos.

Todo está por pasar en Ecuador y los ojos del mundo deberían enfocarse en un país que de manera silenciosa lo único que ha hecho es ocultar su crisis económica, de corrupción y de incompetencia.

 

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