Llegó la hora del debate pensional, ¿qué necesita Colombia?

Bogotá, abril 17 de 2017. En medio de la conmemoración del principal evento en materia pensional, el Congreso Internacional FIAP Asofondos, que cumple su décima edición, nuevamente se abre el debate sobre temas de coyuntura y, muy particularmente, del frente pensional. Será un espacio para analizar hacia dónde se están moviendo las reformas de pensiones en el mundo y se buscará responder a preguntas como ¿qué pasa cuando la población envejece más rápido y cada vez hay menos gente con empleo formal?

¿Qué está pasando en Colombia?

La Asociación Colombiana de Administradoras de Pensiones y Cesantía, Asofondos, ha llamado la atención sobre dos fenómenos que están poniendo en riesgo el futuro pensional del grueso de trabajadores en Colombia: la tasa de envejecimiento que viene creciendo rápidamente y los altos niveles de informalidad laboral que afectan a dos de cada 3 trabajadores.

“Bajo estas circunstancias el país, que debería tener 6 trabajadores activos por cada adulto mayor, en la práctica solo tiene 2, por cuenta de la altísima informalidad”, asegura Santiago Montenegro, presidente de Asofondos. Más aún, “éste es un reconocimiento implícito de que un sistema de prima media no es viable en un país como Colombia, resulta fiscalmente insostenible y altamente inequitativo”

Según cálculos del gremio, para acortar esa brecha se necesitarían al menos 8 trabajadores formales cotizando a pensiones por cada adulto mayor, o dicho de otra manera “30 millones de cotizantes cada mes”. Hoy solo cotizan poco más de 7 millones de trabajadores.

El X Congreso será precisamente un espacio para analizar no solo estos temas sino también las que podrían ser las bases de una reforma pensional que, por un lado, permita que haya más trabajadores con pensión de vejez, pero que a la vez evite que el pago de las pensiones públicas recaigan con tanta fortaleza sobre las finanzas del Estado como ocurre actualmente (hoy estas cuestan $38 billones); además, debe ser una prioridad que el sistema público deje de subsidiar las pensiones de los más adinerados y, por el contrario, se concentre de manera solidaria hacia quienes menos devengan, de modo que el resto de trabajadores tengan su pensión de forma proporcional a su ahorro.

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