Los visitantes de Trump y la carta de Uribe

Por: Horacio Serpa.–

Bogotá, 17 de abril_ RAM_ No es mucho lo que se conoce de la visita de los doctores Pastrana y Uribe al Presidente Trump, celebrada en los Estados Unidos el viernes de pasión. Se comenta que hablaron del proceso de paz en Colombia y de la situación en Venezuela, y se supone que los expresidentes fueron largos en hacer comentarios, nada edificantes, sobre el Presidente Santos. A eso fueron.

Sería importante saber quién invitó a quién. Si Pastrana y Uribe gestionaron la cita fue porque consideraron que era hora de ponerle quejas al Mandatario Estadounidense. ¿Para ello colaboró el doctor Pinzón, Embajador ante la Casa Blanca? Si así fue, ¿estuvo enterado de la diligencia el Presidente Santos? ¿Santos autorizó esas gestiones para que fueran a hablar mal de él? Ni de fundas. Por eso es dable considerar que los expresidentes tienen sus amigos en esas altas esferas y no necesitaron ninguna ayuda oficial. Las relaciones entre gente importante de la derecha son cercanas, efectivas, y abren todas las puertas.

Pero que el menú de esa reunión fue carne de Presidente, no lo dude nadie. Debieron calentársele mucho las orejas al doctor Santos, pues los cuentos, con seguridad, fueron interminables. Lo menos que dijeron los acusetas fue que Colombia se había vuelto un régimen represivo, maduro-castrista, en el que la prensa está amordazada y las cárceles se encuentran llenas de partidarios suyos a los que la satrapía santista mantiene abandonados, a pan y agua. También le dirían que tenemos una nueva Constitución hecha por Timochenko y que sus muchachos, fusil al hombro, recorren de lado a lado la carreta séptima gastando a manotadas los dólares que acumuló el cartel narcotraficante más poderoso del mundo.

Parece una caricatura, pero eso es lo que ellos dicen aquí, a diario. Fue la misma cantaleta de la carta al Congreso Norteamericano. Que Colombia es una Venezuela al cuadrado, que el Presidente Santos es un usurpador, que no tienen garantías para oponerse al neo-comunismo y que el proceso de paz es solo un embeleco que se ha utilizado para aumentar el narcotráfico y destruir a nuestra patria inmortal.

El expresidente insiste en que el gobierno usurpó el mandato ciudadano y escamoteó los resultados que en el plebiscito negaron el Acuerdo con las Farc. Mala memoria. La misma noche plebiscitaria los partidarios del NO salieron a decir que también estaban por la paz y requirieron unas modificaciones al documento de La Habana. Hubo muchas reuniones, a ciencia y paciencia de todos, y finalmente se estructuró un conjunto de propuestas que fueron discutidas en la Mesa negociadora, las cuales se aceptaron casi en su totalidad Se hizo un nuevo Acuerdo.

Lo único que no se aceptó fue la orden de que se metiera a la cárcel a todos los guerrilleros sin ninguna clase de análisis y que nunca pudieran participar en política. Vale decir, los puntos vitales, según experiencia internacional, para poner fin a un conflicto armado interno. ¡Así no se puede!

 

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