El valor de los mayores

Por: Sandra I. Fuentes M.–

En redes sociales encontré este relato: “Alguien le preguntó a una pareja de abuelos ¿Cómo se las arreglan para estar juntos 65 años? Y ellos respondieron: nacimos en un tiempo en que, si algo se rompía, se arreglaba, no se tiraba a la basura”.

Nuestros mayores nos enseñan a vivir y a valorar lo que tenemos, nos guían y orientan. Esto lo evidencian nuestros grupos indígenas, quienes consideran que sus ancianos no son el pasado, sino que ellos son los que orientan el futuro, los que establecen las relaciones de autoridad dentro de la familia y a quienes se les consulta.

Creo que muchos coincidimos en que la llamada tercera edad requiere de protección, cuidado, y es fuente de experiencia en aciertos y equivocaciones. Por otra parte, el 15 de junio es el Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato a la Vejez. Algo difícil de creer, pero que en este contexto de sociedad que existe, es una realidad.

Naciones Unidas desde 2011 declara este Día Mundial, porque el maltrato a los ancianos ha comenzado a ganar visibilidad en todo el mundo, y es un problema social que afecta la salud y los derechos humanos de millones de personas mayores en todo el mundo y que merece la atención de la comunidad internacional. Esta generación de conciencia, según la ONU, busca que las personas mayores tengan derecho a una vida digna, libre de toda forma de abuso, entre otros la explotación financiera y material, que podría conducir a la pobreza, el hambre y la falta de vivienda, poner en peligro su salud y bienestar, e incluso, a una muerte prematura.

En el mundo, entre los años 2000 y 2050, la proporción de los habitantes del planeta mayores de 60 años se duplicará, pasando de 11% a 22%. Visto en números absolutos, este grupo de edad pasará de 605 millones a 2.000 millones en el transcurso de medio siglo, según la Organización Mundial de la Salud. En Colombia hay más viejos que nunca antes: 5,2 millones de personas (10,8% de la población) con 60 años o más, y para 2050 se calcula que esta cifra llegará a 14,1 millones (23% de la población), según datos de la Misión Colombia Envejece.

Es una realidad que la población mundial está envejeciendo, y las cifras de abandono, abuso y carencias en la atención de salud y bienestar del adulto mayor se han incrementado. Con este contexto, surgen varias preguntas. ¿Los gobiernos son conscientes de esta realidad y el régimen pensional es un soporte para una buena vejez? ¿Las empresas deben involucrarse más y/o rediseñar los planes de desincorporación para jubilados? ¿Las ciudades están diseñadas para el buen vivir del adulto mayor, para facilitar su movilidad y el disfrute de los espacios públicos? ¿Las familias y la comunidad están preparadas para acompañar, cuidar, escuchar y respetar la autonomía de los que seremos viejos?

La responsabilidad del bienestar de nuestros adultos mayores es compartida, y quienes tienen la oportunidad de decidir y gestionar mejores formas de vida para los hoy adultos mayores, también lo estarán haciendo para su propio beneficio porque todos llegaremos a la vejez.

Quiero cerrar esta reflexión con estas palabras del Papa Francisco: “El anciano no es un extraterrestre. El anciano somos nosotros: dentro de poco, dentro de mucho, inevitablemente, aunque no pensemos en ello. Y, si no aprendemos a tratar bien a los ancianos, así nos tratarán a nosotros”.

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