Cuando ganar es perder… ¡Y no un poco!

Por: Ricardo Galán.—

El abogado Gabriel de Vega, el Jefe de la Oficina de Defensa Jurídica del Estado, Luis Guillermo Vélez y David Luna, el Ministro Tic’s andan celebrando un triunfo que consideran de proporciones históricas…

Se trata del Laudo de un Tribunal de Arbitramento que acaba de condenar a América Móvil, Claro y a Telefónica Movistar a pagar la friolera de 4.7 billones de pesos por no haberle entregado al Estado Colombiano las redes que construyeron en la década de los 90 para llevar la telefonía celular a todo el país…

El Tribunal de Arbitramento le da la razón a un fallo de la Corte Constitucional de 2013 según el cual las dos operadoras estaban obligadas a revertir al Estado todos los activos que hubieran constituido en desarrollo de la concesión que les otorgó el Estado para prestar el servicio de telefónica celular…

¿Es un gran triunfo del Estado como está pregonando De Vega, Vélez y Luna? Si, pero no. Hace unos años Francisco Maturana, siendo técnico de la Selección Colombia, acuñó una expresión según la cual perder era ganar un poco. Siguiendo esa particular manera de ver las cosas, podríamos de decir ahora que, en este caso, ganar es perder… Y mucho. O siguiendo con el ejemplo del fútbol, equivale a marcar un gol en los primeros 5 minutos y celebrar porque ya se ganó el partido… Veamos por qué.

Si bien el Laudo le concede a Claro, América Móvil y Movistar, Telefónica un plazo perentorio de 15 días para pagarle $3.1 billones y $1.6 billones al estado respectivamente so pena de aplicarles a partir del día 16 la tasa de interés de usura la verdad es que ninguna de esas compañías va a pagar hasta que el fallo quede en firme y eso ocurrirá cuando terminen los largos, engorrosos y costosos procesos de apelación que las dos anunciaron interpondrán ante tribunales internacionales.

Procesos que si bien nos va, durarán dos o tres años y que muy seguramente ganarán porque resulta que el Estado les cambió las reglas del juego en la mitad del partido.

Dentro de dos o tres años Luis Guillermo Vélez y David Luna ya no serán funcionarios del Estado y la gloria que cobran hoy como adalides de la defensa del Estado mutará a convertirlos en los responsable de haberle aplicado un freno de mano al único sector de la economía que funcionaba durante la administración de Juan Manuel Santos.

¿Por qué llego a esta conclusión? Por las siguientes razones:

  1. América Móvil y Movistar juntas, aportan más del 70% de la inversión en el sector de las telecomunicaciones. Inversión que dejarán de hacer desde hoy mismo en espera de tener claras las reglas del juego hacia el futuro. Ninguna de las dos va a invertir un solo dólar más en Colombia a sabiendas de que lo pueden perder porque un Ministro, David Luna en este caso, decidió delegar su obligación constitucional y legal de dirigir la política de telecomunicaciones en un tribunal de jueces particulares que toman decisiones sin entender el contexto, ni medir las consecuencias de su Laudo.
  2. De haber sabido que les iban a cambiar las reglas del juego muy seguramente ni Claro ni Movistar hubieran invertido lo que han invertido para llevar la telefonía celular a todo el país. Se hubieran quedado en las 7 o 13 principales ciudades, como cualquier encuestador, en donde las inversiones son menores y están los clientes que pueden pagar una tarifa alta por sus servicios. De haberlo sabido estaríamos aún en la segunda o tercera generación de las redes y no en las del 4G LTE que permite conexiones de alta velocidad y de la que tanto presumen hoy el Ministerio de las Tic’s y los reguladores del sector.
  3. Si bien el Laudo arbitral no constituye jurisprudencia, si se convierte en un precedente. Un precedente que van a considerar los inversionistas que tienen en sus planes de expansión a Colombia, por ejemplo los que estaban pensando en participar en la próxima subasta de espectro en el rango de los 700 Mhz. Ellos lo pensarán dos veces antes de embarcarse en proyectos que demandarán miles de millones de dólares en inversión para negocios que cualquier juez ad hoc mandará al carajo porque un gobierno no fue capaz de tomar a tiempo las decisiones que le correspondían.
  4. ¿Qué están pensando, por ejemplo, los dueños y administradores de Caracol Televisión, RCN Televisión o CityTV cuyas licencias están a punto de entrar en proceso de renovación al saber que pasado mañana puede perder la infraestructura que han construido en los últimos 20 o 30 años porque a un funcionario, llámese Contralor o Proc   urador, se le ocurra decir que si no le entregan sus redes al Estado hay un detrimento patrimonial y los miembros de la Autoridad Nacional de Televisión, muertos del miedo, convocan a un Tribunal de Arbitramento para salvar sus pellejos?
  5. Resulta y acontece que las concesiones de los canales de TV y las estaciones de radio, pequeñas emisoras o grandes cadenas, son similares a las de Claro y Movistar. También fueron entregadas para la explotación comercial de porciones del espectro electromagnético el cual deben devolver al Estado una vez terminadas. Que yo recuerde ni una sola emisora de radio o canal de TV le ha devuelto al Estado los micrófonos, transmóviles o antenas que usaron para distribuir su señal. Si prospera la tesis del laudo del Tribunal de Arbitramento lo tendrían que hacer también.

Los anteriores son apenas 5 efectos que tendrá el Laudo Arbitral en contra de Claro y Movistar sobre el sector de las telecomunicaciones, pero este no será el único sector afectado.

El Presidente Juan Manuel Santos se queja del clima de incertidumbre que envuelve al país y tiene prácticamente paralizados al comercio, la industria y la inversión extranjera. Pues no ayudará mucho para despejar ese nubarrón este laudo que reforzará la desconfianza de muchos inversionistas y empresarios internacionales en Colombia porque, más allá de la guerrilla o el narcotráfico, no saben a que atenerse en cuanto a la estabilidad de las normas se refiere. Elemento que para los negocios es indispensable.

En mi opinión el único que tiene razón para celebrar es el abogado Gabriel de Vega que ganará una jugosa comisión por haber marcado un gol a los cinco minutos de comenzado el partido. A él no importa que después todos los colombianos perdamos por goleada.

En cuanto a Luis Guillermo Vélez y David Luna, dos jóvenes que tienen aspiraciones políticas a corto, mediano y largo plazo, yo les recomendaría poner la barba en remojo y estar listos para enfrentar el efecto bumerán que sus alegres festejos de hoy traerá sobre sus carreras dentro de unos años.

Para ellos hubiera sido mejor aplicar la teoría Maturana en la vieja acepción según la cual es mejor un mal arreglo que un buen pleito.

Esto es libreta de apuntes. Yo soy Ricardo Galán y los saludo desde Bogotá, Colombia.

Recuerden que ya pueden descargar la aplicación de este podcast para iPhone y Android para que nos escuchen cuando quieran y en donde quiera que estén…

Que tengan un gran día…

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