¿Alerta!, Nuestra economía está en riesgo

Por: Alberto Samuel Yohai.–

Como cualquier mercado, Colombia tiene que venderse como un destino atractivo de inversión para que las empresas nacionales y extranjeras decidan traer sus recursos a nuestro país y no llevarlos hacia otros mercados. Bajo esa premisa, la industria de las telecomunicaciones móviles se desarrolló desde sus inicios en 1994, al punto de convertirse en un referente para toda la región.

Tanto los funcionarios del MinTic y de las demás instituciones del Estado, como los operadores, trabajaron durante casi 20 años, por tener el sector robusto con el que contamos; siempre con la confianza jurídica y legítima de que no habría a reversión de activos sino de espectro, tal y como lo definieron las leyes 422 de 1998 y 1341 de 2009.

Lamentablemente, la decisión del Tribunal de Arbitramento sobre este conflicto, con una condena astronómica de 1.6 billones a Movistar y 3.1 billones a Claro, que representa más de cuatro veces la rentabilidad ordinaria anual de las empresas durante 2016, deja dos cosas absolutamente claras: la primera es que inevitablemente el ritmo de las inversiones en el sector caerá de manera dramática, con todas las implicaciones que eso trae en términos de servicio y calidad; y la segunda que el sector, que ya venía en recesión con crecimientos por debajo del PIB, estancará su desarrollo.

Incluso, esta decisión podría acabar con la tan esperada licitación de espectro de 700 MHz, pues es muy poco probable que las dos principales empresas del sector, que tienen que pagar 4.7 Billones, tengan recursos adicionales para participar en esta puja.

Adicionalmente, es incoherente ver cómo las dos únicas empresas que le apostaron a desarrollar el sector desde cero, están enfrentadas hoy a un definitivo cambio en las reglas de juego y a desembolsar en plazos inconvenientes semejante cifra. Eso no sólo es inviable económicamente en cualquier parte del mundo, sino que tiene el enorme potencial de acabar con cualquier empresa.

La preocupación no es menor. La condena impuesta a Claro y Movistar pone en riesgo la economía colombiana. Las telecomunicaciones son un sector transversal a la economía que no solo contribuye con varios puntos del PIB sino que además, es indiscutible su aporte en términos de cohesión e inclusión social. La cobertura cada vez mayor ha permitido que millones de colombianos y empresas tengan más y mejores oportunidades en los rincones más apartados del país, se ha fortalecido el servicio de las entidades del Estado en todas las regiones y los jóvenes colombianos con seguridad reciben mejor educación gracias a las múltiples alternativas que ofrece la tecnología.

Eso es lo que se pone en juego cuando una decisión va en contra, no de las compañías involucradas, sino de los mayores beneficios del país. ¿Qué puede pensar una empresa de cualquier sector, colombiana o extranjera, que quiera invertir en el país y vea lo que acaba de pasar con Claro y Movistar?

No hay nada más importante que propiciar un ambiente estable, seguro y que estimule la inversión de los privados para que la economía crezca. Esa es la única forma de garantizar el bienestar y los derechos de los usuarios y de fortalecer la confianza en el país como destino de inversión. El país necesita que los operadores puedan continuar funcionando, pero estos constantes cambios de condiciones espantan a cualquier inversionista y solo crean desconfianza en el país.

* Presidente CCIT

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