Cinco ideas equivocadas sobre la transformación digital

Por: Andrés Cifuentes *

Si hay algo que le quita el sueño a los CEO contemporáneos, es la famosa transformación digital. En 2015 la revista Fortune publicó una encuesta donde reveló que cuatro de cada cinco gerentes generales de grandes empresas, veían este tema con gran preocupación; dos años después, el panorama no ha cambiado, por el contrario, la presión sobre las organizaciones es cada vez mayor. La realidad apremia e impulsa a las compañías a transformarse y abrazar las nuevas tecnologías, o resignarse a la obsolescencia competitiva más pronto que tarde.

Sin embargo, el camino de la transformación digital está plagado de dificultades. La principal resistencia, sobre todo en las grandes organizaciones, suele ser interna. La cultura tradicional, el miedo al cambio y la presión por buenos resultados son obstáculos que es preciso identificar y enfrentar. Por esto es importante que la decisión de emprender la transformación cuente con un amplio y sólido respaldo de la alta gerencia.

Frente a esto Xertica, compañía experta en transformar empresas tradicionales en líderes digitales, presentó cinco ideas erróneas con respecto a la transformación digital, con el objetivo de convertir este tema en un aliado para el crecimiento de las compañías y no en un conflicto interno:

1.   La transformación digital consiste en invertir en tecnología. Un error muy frecuente, y costoso, es creer que la organización evolucionará de manera natural si se le proporciona las herramientas tecnológicas adecuadas. La realidad es que la transformación digital es un proceso que involucra a las personas. Invertir en tecnología de punta y no darles a los trabajadores el entrenamiento necesario para poder sacarle provecho,  es una receta segura para el fracaso.

2.   Crear un laboratorio de innovación es el camino hacia la transformación. Cada vez son más las empresas que optan por esta ruta, que esencialmente consiste en crear una ‘zona liberada’ lo más aislada posible de la cultura corporativa tradicional, que sirva para incubar las ideas innovadoras. No está mal, pero los laboratorios deben ser una estación de paso hacia la verdadera transformación, que más temprano que tarde tendrá que extenderse en toda la organización. De lo contrario, el riesgo es que los laboratorios se conviertan en silos de innovación, con impacto limitado.

3.   La consigna es cambiar a cualquier precio. Suele repetirse como un mantra de la modernidad: el que no cambia es porque está muerto. No siempre es así. Cambiar sin tener claro por qué se cambia es también una receta para morir. Es preciso repetirlo una vez más: en la transformación digital lo primero es la estrategia, los objetivos y el respaldo. McKinsey & Company señala que cualquier proceso de transformación digital consta de tres etapas. La primera es “definir el valor” y consiste en tres acciones fundamentales: 1) Asegurar el respaldo al más alto nivel, 2) Fijar los objetivos y 3) Asegurar la inversión necesaria. Solo después de eso, empezaremos a hablar de proyectos y, más adelante, de escalabilidad.

4.   La transformación es un cambio profundo y completo. La transformación es un proceso, más no un salto evolutivo inmediato. Apostar por un cambio radical en la organización es un error que deriva en frustraciones. Adaptar una empresa a los nuevos retos que plantea la economía digital es, ante todo, un reto cultural, y los cambios culturales siempre son lentos. Además, la tecnología evoluciona constantemente, y con ella las necesidades de los clientes. Esto implica que la transformación digital sea un proceso que no termina nunca. Su meta no es convertir la organización en algo nuevo, sino generar las condiciones para una constante evolución.

5.   Primero el discurso, luego la acción. La transformación digital no se anuncia: se lleva a cabo. Nunca está de más insistir en que el papel del liderazgo es crucial. Los jefes tienen que mostrarle a la organización cómo se hace y animar a los empleados a que sigan su ejemplo.

Nuevamente, una de las tareas más complejas, en el camino hacia la transformación, es establecer una nueva cultura. Las organizaciones que han logrado completarlo con éxito, asumen que equivocarse es parte inevitable del proceso de gestación de las buenas ideas, establecen mecanismos de comunicación más horizontales y borran las fronteras entre sus distintas áreas.

(*) vicepresidente de servicios de Xertica

  Share: