Francisco Santos despidió al blackberry

Por: Francisco Santos Calderón.–

Me resistía a dejarlo ir. Había sido mi compañero de mil batallas. Políticas muchas de ellas. Sociales y familiares otras. Fue el mensajero de malas y buenas noticias. Me habló al oído de lo divino y lo humano. Algunas veces me dejó solo y sentí desespero, sentí que el mundo se me venía encima y la soledad me abrumaba. También sentí alivio en esa soledad, que el mundo era más sencillo, menos complejo, más tranquilo. Finalmente y después de una larga agonía con fallas sistémicas me dejó. Tuvo que partir.

Hace unos días después de una tercera falla en menos de seis meses decidí salir del mundo Blackberry. Abandoné, con temor y nostalgia, un aparato y una tecnología a la que me aferraba por una sencilla razón, el chat. Me acostumbré a escribir estas columnas en ese pequeño aparato, a chatear con aquellos con una inmediatez impresionante. Pero se quedó atrás. En tecnología, en capacidad de navegación y en flexibilidad. Y la verdad era hora de aprovechar que el mundo de los teléfonos celulares inteligentes ofrece tal gama de aparatos que había que dar el paso.

Vino entonces la decisión de cambiar de tecnología. Era entrar a un mundo nuevo y para una persona poco hábil en materia tecnológica y con la necesidad de permanecer conectado era vital no equivocarme. Android o Mac era la pregunta. Y me encontré en el foro ideal para que me ayudaran a tomar la decisión. Un grupo de personas dedicadas a trabajar lo último en tecnología, redes sociales y mundo digital. Se dividía entre ingenieros y aquellos que navegan el mundo de contenidos. Los primeros no dudaban en recomendar irme por el mundo Android mientras los segundos también la tenían clara, había que irse por el Mac.

La verdad no entendí la mitad de lo que decían. Y entró en juego otro elemento. Acogía la tecnología cerrada y monopólica de la empresa más grande del mundo, la más exitosa o la abierta de aquellas que compiten contra ese imperio que creó Steve Jobs. La verdad uno y otro llenaban de sobra mis necesidades. Pero recordé que siempre me han gustado los segundos, los que luchan en medio de tremendas dificultades. Esa es la razón por la cual soy hincha de Santa Fe y del Atlético Madrid. Esa es la razón por la cual detesto al Real Madrid. Además nunca me han gustado aquellos que abusan de su posición dominante para obligar al consumidor a comprar sólo lo de ellos. Me gusta la competencia, la libertad de escoger. Esa fue la razón por la que la final me fui por Android y compré el Samsung Galaxy S II.

No me arrepiento para nada haber cambiado. Encontré programas como Viber que permite llamar gratis por plan de datos a cualquier teléfono en el mundo que tenga el mismo programa. La calidad de la pantalla y la cámara son fabulosos. Sí, el whatsapp no es tan rápido pero sirve al mismo propósito que el chat de Blackberry. No me he acostumbrado aún a escribir en teclado táctil, se equivoca mucho, pero poco a poco lo voy a dominar. Es liviano, se le puede cambiar la pila y no tengo que andar con el cargador como el Iphone. Y puse mi grano de arena en esa batalla campal por la supremacía en el mundo tecnológico. No quiero que Apple se tome el mundo. Quiero tener la libertad de escoger. Mientras tanto con nostalgia le digo adiós a ese compañero, a ese amigo de casi una década, mi Blackberry. Suerte y ojalá nos encontremos de nuevo en el camino.

 

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  • @rochisuescun

    Es cierto Francisco yo ya estoy que lo tiro y con mucha nostalgia tendre que separarme de el,sabes como estoy como aquellas esposas que quieren dejar al marido, pero los años compartidos la hacen dudar.__ ! pero que va me dare la oportunidad de conocer algo nuevo ¡

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