• “Promueve la impunidad para los Congresistas y privatiza la justicia”, Daniel Samper Ospina
  • “No atiende las necesidades de los colombianos”, Senador, Jorge Robledo
  • “Ni congresistas, ni magistrados, ni el Presidente de la República van a ser juzgados o controlados”, Ramiro Bejarano

El diario El Espectador publica hoy en su sección Tema del Día y bajo el título ¿Qué le faltó a la reforma judicial? la opinión de 5 expertos sobre lo que se conoce como la “Reforma a la Justicia”, pero que se parece más a una reforma política enfocada a blindar a los Congresistas frente a la acción de la justicia que a solucionar los verdaderos problemas de nuestra administración de justicia y deja por fuera a los ciudadanos de a pie.

Para otras personas, la llamada Reforma a la Justicia no es más que un vergonzoso círculo de tráfico de influencias entre Congresistas, Altos Magistrados y Gobierno en el cual cada uno obtiene su tajada a la vista de todo el mundo.

En las redes sociales empezó a circular este vídeo en el cual periodistas, abogados, ex ministros, ex magistrados y ciudadanos preocupados hacen un llamado a la ciudadanía para que salga a las calles a protestar contra lo que consideran la privatización de la justicia y la creación de un régimen de impunidad y privilegios para los Congresistas y Magistrados de las Altas Cortes.

Frases como “desilusionante y vergonzosa”, “la rebelión de los aforados”, “Ni descongestión, ni prontitud” y “el acceso a la justicia quedó por fuera” resumen el malestar que ronda en el país en torno a una reforma que con la disculpa de actualizar nuestro aparato judicial lo único que hace es convertir en realidad aquella aforismo según el cual la justicia es para los de ruana.

Al Acto Legislativo que “Reforma la Justicia” apenas le hace falta un debate en la plenaria de la Cámara de Representantes. Su aprobación se da por descontada. (Vea Ponencia 8o debate ; Articulado final, 8o debate)

Llama la atención que entre los cinco expertos consultados por el Espectador no hay uno solo al que se pueda considerar “Enemigo del Gobierno”. Son ellos los exconstituyentes, Armando Novoa y Horacio Serpa Uribe; el expresidente de la Corte Constitucional, Carlos Gaviria Díaz, el exvicepresidente, Humberto de la Calle Lombana y Gustavo Gallón, director de la Comisión Colombiana de Juristas.

“La rebelión de los aforados”

Para Armando Novoa, exconstituyente y director del Centro de Estudios Constitucionales Plural, a la reforma a la justicia le faltó pensar en los ciudadanos del común y corriente que, en últimas, no van a ver solucionados sus problemas en cuanto a tener una justicia rápida, cumplida y de calidad: “He definido este proyecto como la rebelión de los aforados contra la Constitución de 1991. Todos sacaron ventaja. Aquí les faltó un sentido ético a los que diseñaron la reforma, que se hizo pensando en beneficios particulares”, manifestó.

Según explicó, un claro ejemplo de la intención de obstaculizar la investigación de los congresistas se ve en la creación de 14 nuevos magistrados en la Corte Suprema de Justicia, cada uno con salario de más de $20 millones, carro blindado, secretaria y auxiliares, quitándole competencia a la Sala de Casación Penal.

Novoa reveló que —una vez aprobada la reforma— demandará la reforma ante la Corte Constitucional, junto con otro grupo de constituyentes integrantes de la Comisión Ciudadana por la Justicia, por vicios de procedimiento en cuanto a la violación al principio de consecutividad y al principio de representación democrática, en cuanto a la no declaratoria de conflicto de intereses por parte de los legisladores investigados o con procesos por pérdida de investidura, así un acto legislativo lo avale. “Según el artículo 133 de la Constitución, tenían que votar guiados por el bien común, lo cual nunca sucedió”, concluyó.

“Desilusionante y vergonzosa”

Carlos Gaviria Díaz, exmagistrado de la Corte Constitucional, advirtió que lo que ha debido ser objeto de reforma, que es el acceso real de los ciudadanos a la justicia, no se tocó en el proyecto.

“Le faltó todo y le sobró todo. Se dedicaron a tocar temas que benefician sólo a los congresistas y a los magistrados de las altas cortes. Es desilusionante y vergonzosa esta reforma a la justicia que, por cierto, ha sido impulsada por el mismo Gobierno, a quien le cabe un juicio de responsabilidades”, enfatizó.

“Sin órgano de cierre en tutelas”

Humberto de la Calle, exmagistrado, exministro y exvicepresidente, considera que a la reforma le faltó resolver el choque de trenes respecto de la tutela: “Hubo acercamientos y alcanzó a circular un borrador bastante aceptable. Colombia no puede darse el lujo de dejar sin resolver cuál es el órgano de cierre en materia constitucional. No puede ser otro que la Corte Constitucional”, señaló. En efecto, el proyecto planteaba inicialmente racionalizar el uso de ese instrumento legal y preservar la especialidad y señalaba que las tutelas contra las altas cortes se tramitarían ante la Sala Plena de la Corte Suprema de Justicia o del Consejo de Estado, y esa sentencia de tutela podría ser revisada por la Sala Plena de la Corte Constitucional. Al final no hubo acuerdo entre las altas cortes y se decidió excluir el tema.

“El acceso a la justicia quedó por fuera”

Gustavo Gallón, director de la Comisión Colombiana de Juristas, cree que la reforma se fue por el lado de regular competencias entre Gobierno y Corte, lo cual, por supuesto, es importante, pero el fin central de la justicia, a saber: que la gente tenga un adecuado reconocimiento de sus derechos, quedó muy mal.

“Veo una disputa de poder entre el Ejecutivo y la Rama Judicial, que había que tratar, pero que predominó por encima del tema de asegurar la organización de derechos de las personas. Y el acceso de la población y las víctimas en general a la justicia quedó por fuera”, agregó.

“Ni descongestión ni prontitud”

Horacio Serpa, exministro del Interior y exconstituyente, manifestó que pese a las buenas intenciones con que fue concebida la reforma, “faltan una serie de determinaciones para conseguir que se solucione la congestión, que es uno de los principales males del sistema, junto con el de la mora, algo sobre lo que también echo de menos algunos elementos”. En su concepto, la iniciativa que seguramente será aprobada esta semana en el Capitolio no es más que una serie de modificaciones a la Constitución, “no propiamente para aumentar la autonomía y la independencia de la justicia ni para resolver los problemas de la Rama, sino para resolver específicamente problemas que tienen que ver con el Congreso de la República”.

Share Button
 

Etiquetas: , , , , , , ,