Una verdadera vergüenza

Por: Rudames.–

En menos de 72 horas ha sido mucho lo que se ha escrito y lo que se ha dicho, han sido muchas las opiniones, muchas las advertencias de un lado para otro y lo demás se puede llamar disculpas de quienes tuvieron la culpa y de los que dicen ser inocentes de esa gran catástrofe nacional desde el Congreso Colombiano con la aprobación a la reforma a la justicia.

Cuando creíamos que el país ya estaba madurado, se repite la historia de que todo se hizo a mis espaldas, recordando el fatídico momento del no gobierno de Ernesto Samper Pizano, pero es mas grave ahora por varias razones, porque fueron muchos los que no vieron el gran elefante y otros porque creen que porque no leyeron no son responsables de lo que firmaron, hay que recordar que se peca por hacer y por no hacer y se puede estar seguro que en este momento, fue más lo que se sabía que lo que no se sabía.

Da vergüenza que el Congreso de la República se preste para estas artimañas, fueron unos pocos los honestos pero en un 95% fueron más los que trataron de buscar la impunidad y quedar libres de sus faltas sin importarles que era necesario reformar la Carta Magna, a la que se le había hecho una gran reforma, que había sido ejemplo en el año 91.

La caída del ministro de Justicia no era la única salida, es un hombre  bueno, con muchos conocimientos, pero hay que recordar que los médicos también se mueren y que para ello hay que tomar medidas de precaución, porque en más de una oportunidad es mejor las medidas preventivas que los tratamientos largos cuando el enfermo ya está en las últimas y es delicada su situación.

Que el Presidente de la República en estos momentos trate de objetar lo no objetable está bien, porque cualquier funcionario público o ciudadano puede hacerlo, pero recordemos que esta fue una reforma presentada por el ejecutivo y a la que se le dio mucha importancia desde todos los sectores, pero donde se cometieron grandes errores al tratar de estar de acuerdo con todas las partes, con tal de obtener un resultado final que a la hora de la verdad resultó catastrófico.

Que la inmunidad parlamentaria haya quedado en firme nuevamente para permitir que gente deshonesta pueda hacer de las suyas desde las cámaras eso es reprochable, dado que la impunidad será grande y tanto los grandes paramilitares, como los delincuentes de cuello blanco podrán pavonearse no solo por los pasillos del Congreso sino por todo el país haciendo de las suyas y resguardándose con que son honorables Padres de la Patria.

Hacía mucho tiempo que la gente no sentía vergüenza al hablar del Congreso, antes en muchas encuestas los ciudadanos de a pie habían contestado que no creían en aquellos que ellos mismos habían elegido, pero ahora la cosa ya pasó de castaño a oscuro y de verdad que da vergüenza escuchar al Presidente de la Cámara Baja, Simón Gaviria diciendo que no leyó lo que se había acordado y que a la final se aprobó, estamos de acuerdo con algunos sectores que dicen que a Simón Gaviria lo maduraron al estilo aguacate, a baje de periódicos, Simón es un buen muchacho, lo vimos crecer y creemos que tuvo buenas intenciones, pero lo subieron tanto los humos que no le dio tiempo de pensar que estaba al frente de algo tan trascendental que no le puso cuidado y qué decir del Presidente del Senado, el señor Corzo no hizo nada sino meter la pata cada que pudo y se puede creer que el paso por esa presidencia será recordada como el de uno de los legisladores más regulares del país, dejando muy mal plantado a su partido, el Partido Conservador.

La mayoría de los Congresistas que aprobaron este horror de reforma a la justicia, se han escondido, pero para colmo algunos han aparecido para justificar lo que no tiene justificación.

Colombia ahora se prepara para recolectar las firmas necesarias para un referendo y de esta manera pedir que se caiga esta reforma, sabemos que va a haber firmas suficientes y que las  cosas deben de cambiar, pero lo importante está en que los verdaderos responsables de lo sucedido no se escuden en hacer aclaraciones sin fondo y que el colombiano común y corriente le exija al Congreso que lo respete, porque lo eligió para que haga verdaderas leyes y no para que se burle de sus electores.

Que bueno que este país tuviera una verdadera justicia, pero la impunidad es la reina en todos los sectores y los inocentes son los que van a las cárceles, porque la justicia demuestra una vez mas que es para los de ruana y que los problemas vienen desde arriba; porque no se puede esperar nada cuando a los que se roban el país y a las capitales se les dan penas irrisorias, mientras que a quien ha infringido la ley de manera menor se le deja caer todo el peso de la ley. No hay derecho que para infringir la ley sea necesario tener poder y dinero y que las cosas no pasen a mas.

El Gobierno debe poner la cara, no solo con la declaración del presidente Santos después de conocerse lo que había sucedido, sino tratar de ver a donde estuvo la falla, porque no hay derecho que el ministro de Justicia haya felicitado al Congreso después de la aprobación de la ley y luego se haya mostrado en desacuerdo con algunos apartes de la misma.

Como dicen las señoras, aquí hay mucha tela para cortar y la desconfianza que hay en este momento entre el pueblo colombiano, para el Congreso, el Gobierno y las Altas Cortes es bastante grande y lo peor del caso es que cuando hay desconfianza las cosas no marchan bien y lograr que las cosas vuelvan por el camino normal no van a ser tan fáciles.

Finalmente cabe destacar que el papel de responsabilidad de los medios de comunicación al informar sobre esta situación es bastante grande, hasta el punto que se deben dedicar únicamente a decir la verdad sobre lo que está sucediendo y no a  guardarles la espalda a los culpables de esta gran catástrofe.

rudames@gmail.com

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