El Presidente en su laberinto

Por:  Mauricio Ramírez Álvarez.–

 Pareciera sacada la historia del proceso de Reforma a la Justicia de una de las más famosas obras de Gabriel García Marques, “El General en su laberinto”, pues en efecto, el Presidente Santos se encuentra en un profundo laberinto si salida visible.

Salir del engendro construido por muchos sectores que involucro al ejecutivo, legislativo y a parte del sector judicial, proceso en el cual buscaron generar acomodos y beneficios personales, y de paso, darle ayuda a un grupo muy importante de políticos enredados con la justicia no será fácil.

Por donde apunte el gobierno encuentra dificultades de todo tipo que rayan desde la inconstitucionalidad como en la vulneración de elevados  principios rectores que son las bases de la democracia.

Es claro que por mandato constitucional el presidente no puede objetar la reforma, solo debe promulgarla y si no lo hace lo debe hacer directamente el Presidente del Congreso.  No cumplir con el deber de promulgación es violar la constitución y exponerse a una sanción disciplinaria.

Por el contrario, promulgarla es no solo aceptar cambios  profundos en la Constitución Política sino abrir las puertas a la impunidad y permitir que muchos políticos procesados puedan salir libres sin pagar sus deudas con el país y la sociedad, además de realizar profundos cambios que limitarían el acceso a la justicia a la ciudadanía pobre y mas necesitada del país.

Hacerse el de la vista gorda, acordar con el Congreso  la no promulgación y dejarla como letra muerta como si nunca hubiera ocurrido también tiene sus dificultades porque cualquier ciudadano puede demandar y acarrearía serias complicaciones para el gobierno y el Congreso.

A esto se le encima la mayor dificultad, la ira ciudadana que a asumida como propia la afrenta realizada a la Constitución y al Estado Social de Derecho la cual exige que se establezcan responsabilidades individuales y colectivas por parte de los que intervinieron en la estructuración de la Reforma, ira que ya ha dado como resultado la instauración de varias demandas contra los Congresistas ante la Corte Suprema de Justicia, las cuales deberán ser resueltas tarde o temprana.

Objetarla y devolverla al Congreso citando a sesiones  extras conlleva también a vulnerar claras normas legales, dado que esto no esta previsto en la Constitución, y por el contrario, esta tácitamente prohibido y daría pie a que de oficio o por una denuncia ciudadana, se le habrá procesos a los Congresistas que participen en las sesiones extras.

Lo único cierto es que el Gobierno y el Congreso hicieron mal los cálculos, asumieron que estaban legislando en un país sin capacidad para opinar y sin capacidad para protestar y se llevaron una  gran sorpresa.

No es de menos, en Colombia cada día se forma y profesionaliza un mayor numero de ciudadanos, lo cual eleva su capacidad de opinión y por lo tanto su capacidad de critica.

Los tiempos en Colombia han cambiado, ya no se puede gobernar ni legislar a puerta cerrada, a espaldas de la sociedad, pues la sociedad colombiana a partir de ahora estará pendiente de las actuaciones de sus gobernantes.

Colombia, el país de carne y hueso, ha despertado.

 

 

 

 

  • Raul

    Exactamente. este es mi PENSAMIENTO, estamos de acuerdo, LA REFORMA, se tumba sola, pues ya estamos encima, ahora FALTA: DEMANDAR a los HH.PP por prevaricato, etc,etc..y ACABAR politiqueros corruptos y CREAR un SISTEMA POLITICO con UNA CONSTITUCION universal, necesitamos EMPLEO, EDUCACION, SALUD, BIENESTAR, todos los dias modificar ley 100: salud, PENSION, modificar justicia, modificar vivienda, modificar hacienda, modificar ministerios, hacen una COLCHA DE RETAZOS QUE TODOS ENTENDEMOS DISFERENTE y solo ganan ellos: abogados, fiscales, politiqueros. UNAMONOS. ralzuluaga@gmail.com. @RAULZUL, Gracias Luis Fernando. DESPERTO EL GIGANTE asi es espero no nos duerman con palmaditas.

  • Luis Fernando Osorno

    Excelente nota. Su línea fianl me recuerda la frase de Ishoroku Yamamoto al final del ataque a Peral Harbor: "Hemos despertado un gigante y debemos atenernos a las consecuencias". El gigante llamado Opinión pública está en acción.