El Presidente de Colombia y sus problemas de (in)comunicación

Juan Manuel Santos, el presidente de Colombia es un hombre práctico, que según se sabe, se preparó desde chiquito para ser presidente.  Que siempre ha estado rodeado por altas personalidades (su abuelo fue presidente de Colombia y dueño del periódico El Tiempo por varias décadas). Que vivió en su infancia y juventud en una redacción. Que a los 23 estaba en Londres trabajando para la Organización Internacional del Café.  Que ha sido ministro (de comercio exterior, de hacienda y de defensa).  Que fue el que defendió a Uribe cuando Chávez era el enemigo. Que fue el que dio la orden para entrar en territorio ecuatoriano. Que le gusta el póquer y que es excelente jugador. Que cambia de idea según las encuestas… Eso es lo que sabemos de él.

Y lo que hemos visto es que con tal de lograr sus fines, es capaz de hacer lo que sea, de cambiar de idea delante del que sea. Mejor dicho, es la nueva versión de San Pedro que después de jurar amor a Jesús fue capaz de negarlo tres veces.  Esta es la idea que se no has mostrado, la un San Pedro a la colombiana. Pero creo que, y de esto es de lo que quiero hablar, todo ha sido un problema comunicación. El problema es que él ha pensado que la comunicación con el ciudadano de a pie no es importante.  Tal vez en sus reuniones con sus amigos del club debe decir y pensar, para qué les vamos a comunicar si no van a entender. Pues muy bien señor Presidente, esa es una de sus labores (y una de las importantes), que todos los colombianos los de a pie, los que van en carro y los que tienen avión privado, le entendamos.

Me imagino que debe pensar, como lo pensaron todos los que participaron en la vergonzosa reforma a la justicia, hagamos lo que queramos que nadie se da cuenta y entonces se les olvidó que siempre hay gente interesada y responsable que ahora se puede apoyar en medios sociales para hacer saber lo que pasa y para denunciar (pero eso no es malo, eso al contrario, es lo mejor que le ha pasado al país). Solo que él, el Presidente, no ha hecho uso de ellos (de los colombianos interesados y de los medios sociales), como se debe.  Simplemente, se ha dedicado a compartir pequeños titulares de prensa en 140 caracteres y se le ha olvidado hablar, comunicar, compartir, construir.

Porque comunicar es sobre todo escuchar, pero no escuchar en el momento en el que baja la encuesta, es escuchar en los momentos de calma y tranquilidad. Y es también hablar a tiempo y tratar al otro que ahora es un perceptor (el que recibe y produce información) con respeto, como a un igual, como a un ser inteligente que entiende y que incluso, por sorprendente que sea para los “honorables padres de la Patria” puede aportar.

Además el presidente quizá por su experiencia en la prensa (experiencia que también tuvo Pastrana, con quien lo empiezan a comparar), se dedica a dar noticias de sus actos. Esta el titular y la entrada y la sonrisa y la foto… y después de eso nada, o tal vez sí, la noticia de que no se ha hecho nada. Pero ese titular no se socializa, no se comunica, no se comparte, no se enriquece.  Ni siquiera quienes trabajan con él comparten toda la información, a juzgar por el hecho de que el presidente anuncia y luego nadie ejecuta.

También está el hecho de que cambia las reglas del juego, algo que es posible, válido, aceptable. Pero se le olvida explicar por qué y se le olvida hacer soñar y tener esperanza con la nueva forma de actuar.  Es cierto que el anterior gobierno fue elegido porque la mayoría de los colombianos creían que la mejor opción era la militar, pero hay otras opciones. Sólo que el presidente no se ha tomado la molestia de compartir su visión, de contarla, de comunicarla, de hacernos soñar con él.  Lo único que sabemos es que quiere pasar a la historia por lograr la paz. Pero es claro que sin la ayuda de todos, de nosotros (del pueblo colombiano), no lo va a lograr. Entonces, por qué no dedicarse a contarnos su sueño y escuchar cuál es el nuestro. Así tal vez, comunicando, compartiendo, construyendo, logremos llegar a una historia común de paz. Y así no sea solo él, quien pase a la historia, sino todo el pueblo colombiano, incluyendo a quienes hoy están en la ilegalidad.

Al Presidente de Colombia se le llegó la hora de dedicarse a comunicar, a construir un mensaje claro, coherente, a no cambiar según las encuestas, a mostrar de qué está hecho y a hacernos participes a todos, porque al final él nos representa y lidera pero debe contar con quienes votamos para lograr cualquiera de sus objetivos. Nosotros no somos un pueblo de borregos desinformados al que hay que mirar desde arriba y con distancia (como lo hacían los reyes).  Nosotros somos gente inteligente y trabajadora que solo necesitamos que se nos trate con respecto y se nos hable con claridad, con coherencia (sin cambiar cada semana el discurso), algo que hasta hoy no ha hecho el Presidente y creo que allí residen la mayoría de sus problemas, en problemas de (in)comunicación.

Por: @lilimariagomez

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