El Súper Tucano, la importancia de saber la verdad de lo que pasó

Dicen que en la guerra el primer muerto es la verdad. La información se convierte en un elemento más de la confrontación. Es una arma fundamental. Su “adecuada manipulación” puede cambiar el resultado de una batalla o un conflicto. Debilitar o fortalecer el apoyo de la población hacia uno de los bandos en conflicto.

Por eso es tan importante saber la verdad sobre lo que pasó con el avión Súper Tucano de la Fuerza Aérea Colombiana que cayó hace unas horas en el Cauca causando la muerte a sus dos tripulantes.

¿Qué hay en juego? Según quien esté diciendo la verdad, las Farc o el Gobierno, podrían cambiar muchas cosas, como la percepción de la ciudadana sobre la efectividad de sus fuerzas armadas y su Gobierno y las reales posibilidades de un proceso de paz hasta la relación de Colombia con otros países.

Si las Farc demuestran, y no parecen estar cañando, que derribaron el avión le estarán diciendo al país que no están tan derrotadas como dice el Gobierno; que lograron conseguir armas para equilibrar la relación de fuerzas –hasta ahora favorable al Estado gracias al poder de la aviación- y que ejercen control sobre un territorio.

Para el gobierno colombiano resultará bastante incómodo salir a explicar como es que permitió que las Farc ingresarán al país armas tan sofisticadas y costosas como los misiles tierra-aire que se requieren para derribar un avión como el Súper Tucano. Y claro, enfrentar la inevitable, pero lógica suposición ciudadana de que detrás de ese nuevo poder armado de las Farc está el nuevo mejor amigo del Presidente, Juan Manuel Santos.

En esa lucha por la credibilidad de la población que plantea lo ocurrido con el Súper Tucano, el que lleva la peor parte es el Gobierno. Si las Farc mienten a la gente le parecerá normal. Al fin y al cabo se trata de delincuentes. Pero si el Gobierno miente y se deja pillar en el intento perderá aún más el respaldo y credibilidad de los colombianos ya bastante deteriorado por cuenta de la Reforma a la Justicia, entre otras cosas.

La aparición de un video o una fotografía en que se muestre que el Súper Tucano fue derribado es un riesgo que el Gobierno y la Fuerza Aérea no pueden correr. El General Tito Saúl Pinilla, comandante de la FAC ha pedido tiempo y paciencia para investigar lo ocurrido y prometió decir toda la verdad. Ojalá así sea.

Por el momento las Farc tienen la iniciativa. Le dieron la noticia al país, entregaron las coordinadas sobre la ubicación del aparato siniestrado, fotografías de documentos y elementos de los pilotos y el cadáver de uno de ellos.

 

El Gobierno por su parte, admite que no tiene idea de lo que pasó, pero descarta de plano que las Farc tengan capacidad para derribar aviones de esa clase.

“Es muy improbable que el avión haya sido derribado por la guerrilla. Esos aviones vuelan a unas alturas donde el armamento que tienen es imposible que les llegue”, dijo en La Guajira el Presidente, Juan Manuel Santos.
El Jefe de Estado rechazó que las Farc se aprovechen de este tipo de situaciones para engañar a los medios de comunicación y a la opinión pública en general.

 

 

 

 

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