Dos años frente a espejo

El Presidente, Juan Manuel Santos lleva dos años parado frente al espejo y con él su equipo de ministros, asesores y secretarios.

No espera, como la reina del cuento infantil, que el espejo le diga que es el más hermoso del reino, que su Gobierno es el mejor de la historia o que sus decisiones rompen paradigmas y fijan precedentes históricos. Ni siquiera un reflejo de la realidad. El Presidente y su “Dream Team” llevan dos años mirando a un espejo retrovisor.

Buscan con dedicación digna de mejor propósito el más mínimo detalle que les sirva para compararse con el Gobierno anterior para tratar de convencernos de que el suyo es mejor y que aquellas cosas que les salen mal es por culpa de la herencia que recibieron.

Tan obsesiva es la búsqueda que el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón le confesó a Yamid Amat que su paso, y el de su jefe, por esa cartera durante 3 años durante la administración Uribe no sirvió para nada.

“El problema de seguridad nunca se resolvió en el Gobierno de Uribe”, dijo Pinzón con la boca llena. Y agregó: “El país nunca resolvió del todo sus problemas de seguridad, se hicieron avances grandísimos, es que el presidente (Santos) era el ministro de Defensa, yo era el viceministro, y los generales que tenemos hoy fueron los que produjeron los grandes golpes de ese tiempo, todos sabemos que se avanzó, pero el problema nunca se resolvió”.

Y pensar que al país le vendimos la idea de que había que elegir a Juan Manuel Santos porque su desempeño en el Ministerio de Defensa había sido tan eficiente y eficaz que no sólo tendríamos garantizada la continuidad de la Seguridad Democrática, sino que esa misma excelencia nos llevaría por el camino de la prosperidad.

Pues no. Resulta que no. La tarea les había quedado mal hecha y apenas ahora lo vienen a reconocer. Gracias a su propio espejo retrovisor. Es que como diría mamá Zoila “el perro lanza tantos mordiscos hacia atrás que tarde o temprano termina mordiéndose la cola”.

En el gobierno de la Prosperidad Democrática los encargados de tomar las grandes decisiones, con el apoyo de algunos periodistas y medios de comunicación, no pierden oportunidad para señalar los errores de sus antecesores como justificación para disimular los suyos, no importa si a veces terminan autocriticándose pues muchos de ellos trabajaron en el Gobierno Uribe.

Un repaso a vuelo de pájaro: Mauricio Santamaría, actual Director de Planeación y exministro de Protección; María Ángela Holguín, la Canciller; Beatriz Uribe, la Ministra de Vivienda hasta que Vargas Lleras la sacó a codazos; Beatriz Londoño, la Ministra de Salud; Germán Cardona, el saliente Mintransporte; Sergio Jaramillo, Consejero de Seguridad Nacional; Carolina Hoyos, la viceministra de Comunicaciones; Hernando José Gómez, el hombre del TLC con Estados Unidos; Gabriel Silva, Embajador saliente en Washington amigo personal de Santos y quién lo reemplazo en Mindefensa; el Viceministro de Educación Superior, Javier Botero; el nuevo Mintransporte, Miguel Peñalosa y el Director de la Dian, Juan Ricardo Ortega, para no alargar el cuento trabajaron con Uribe.

En estos días del balance de la mitad de Gobierno, con sus propias encuestas en contra y la opinión pública inconforme, de golpes de pecho, sería bueno que el Presidente Juan Manuel Santos y su equipo entendieran que están en mora de manejar el país mirando hacia delante, no sea que por seguir con la mirada puesta en el retrovisor terminen estrellados contra el pavimento. O sorprendidos, como la reina del cuento, porque un día el espejo les diga que hay nuevo Rey en Palacio.

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