Por la mínima diferencia

Este clásico capitalino se pasó de aburrido y mediocre nivel debido al ritmo lento, trabado y ausente de opciones claras en ambos bandos. Millonarios inició muy dormido en defensa y ataque y una desafortunada acción de Martínez y Torres con el arquero Zapata jugado en el área, acabó con la paridad del partido.
El equipo azul mostró poca profundidad y pases imprecisos. Montero y Rentería esta vez no fueron contundentes y se quitaron espacios para atacar, Candelo y Otálvaro no estuvieron afinados para filtrar balones y dejar a los delanteros de frente al arco; faltó sorpresa, explosión, anticipo y vértigo.
La garra y actitud con Tancredi y Ramírez tampoco fue suficiente lo mismo que el control de balón en el segundo tiempo. Martínez sigue siendo el lunar defensivo. El árbitro Sánchez, flojo y cansón con las tarjetas, inclusive permitió la pérdida de tiempo por parte de Omar Pérez y Camilo, sin desconocer las virtudes futbolísticas, son expertos en “caída libre” para visitar y dormir en la grama de la cancha.
El cuadro embajador no supo aprovechar la expulsión de Roa, la derrota no estaba en los cálculos optimistas pero la realidad es una sola: derrota por la mínima diferencia. El próximo partido en Medellín ojalá sirva para que el nivel de juego mejore y el equipo demuestre su fortaleza, jerarquía y goles. La clave es sencilla; movilidad, trabajo y entrega cien por ciento.

Albiazul saludo

Alberto Diaz

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